La Habana, (PL).- El precio del oro escaló día tras día durante la semana anterior, al punto que titulares de prensa como “Alcanza nuevo récord el metal amarillo” prácticamente dejan de ser novedad. El 16 de agosto, el oro marcó otro récord histórico al cerrar a 1.785 dólares la onza en Nueva York.

En la segunda jornada bursátil de la semana, los contratos de oro más negociados, los de vencimiento en diciembre, añadieron 27 dólares al precio pactado en el cierre del lunes, para un repunte del 1,53 por ciento. Según expertos, el metal amarillo se vio espoleado, tras conocerse datos decepcionantes sobre el crecimiento económico en Europa.

El producto interior bruto (PIB) de la Eurozona y del conjunto de la Unión Europea aumentó únicamente un 0,2 por ciento entre abril y junio. Trascendió que el presidente de Francia Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel rechazaron este martes la creación de eurobonos como medida para afrontar la crisis en varios países de la Eurozona.

Bajo el influjo de la situación en el viejo continente, el precio de la onza de oro al contado cerró hoy en Londres a 1.782,50 dólares, para un alza del 2,5 por ciento y un récord en ese mercado. Los inversores acudieron al metal dorado para eludir riesgos, luego de conocerse que la economía europea se ralentizó en el segundo trimestre y ante el rechazo de Francia y Alemania a la creación de eurobonos.

El valor de la onza ya traspasó los 1.800 dólares y también tocó máximos en su denominación en euros y libras esterlinas. En franca escalada alcista, la cotización del metal precioso subió 27,82 por ciento en lo que va de 2011 y 50,31 puntos porcentuales en los últimos 12 meses. Y sin ánimo de caer en exceso de cifras, ésta resulta interesante: el precio del oro ha subido más de 560 por ciento en los últimos 10 años. Lejos de detener esta racha, algunos analistas coinciden en que su valor continuará en ascenso, ante crecientes incertidumbres en los mercados.

Bofa Merrill Lynch Global Research, reconocida institución financiera, recién modificó su proyección de 12 meses para el precio del oro y lo elevó a dos mil dólares la onza. En su semanario global de energía aseguró que la cotización del metal rebotará debido a las reacciones de política monetaria y fiscal a nivel mundial. Añadió que en los últimos trimestres los bancos centrales de los mercados emergentes diversificaron sus reservas con oro y otros activos no cotizados en dólares ni euros, pues el metal dorado no comporta riesgo crediticio.

Esto, unido a su previsión de que continuará deteriorándose la calidad crediticia de Europa y Estados Unidos, impactará en el alza del valor del oro. Las preocupaciones de los operadores de las bolsas no son infundadas. Recientes acontecimientos sacaron a la luz pública los desacuerdos partidistas en Estados Unidos en cuanto a qué tratamiento dar a la amplísima deuda soberana de la mayor economía mundial, con el consiguiente impacto global.

Los inversores temen que los enormes paquetes de estímulo económico y rescate bancario de Estados Unidos y Europa debiliten al dólar y al euro, usuales en las reservas monetarias de muchas naciones, y causen inflación. Esto sería beneficioso para el oro, utilizado como refugio seguro ante tales contingencias.

Un analista de la agencia de calificación Standard and Poor‘s, Leo Larkin, afirmó que “el dólar estadounidense está en medio de una severa tendencia a la baja”. Así que el dólar, acotó, “no es un refugio seguro en vista de la dificultad del gobierno de los Estados Unidos por resolver su déficit presupuestario y el oro se está beneficiando de eso”.

La tenencia del metal amarillo es considerada como una de las pocas maneras de conservar la riqueza y respaldar el patrimonio en tiempos de recesión económica. Mientras que inversores estadounidenses y europeos consideran al oro como refugio de valor seguro y cobertura contra la devaluación cambiaria, la creciente inflación eleva la demanda en China e India, las dos naciones mayores consumidoras del metal.

Un informe del Consejo Mundial del Oro publicado en 2010 estima que los bancos centrales y las posesiones de los gobiernos acumulan 20,5 por ciento de todo el oro del mundo. Entre los mayores poseedores de lingotes dorados aparecen Estados Unidos, con unas ocho mil 133,50 toneladas, Alemania (tres mil 406,80), el Fondo Monetario Mundial que custodia unas dos mil 996,6 toneladas. Le siguen Italia (dos mil 451,80), Francia (dos mil 435,40) y China, con mil 054,10 toneladas.

La escalada del oro no solo beneficia a quienes lo atesoran, si no también a las empresas mineras encargadas de su extracción. Venden más caro y elevan considerablemente sus ingresos. Una de ellas, la African Barrick Gold, aumentó 21 por ciento sus beneficios en el primer semestre del año en curso y prevé cerrar diciembre con un incremento de 28 puntos porcentuales. En tanto Goldcorp, uno de los mayores productores mundiales, duplicó utilidades durante el segundo trimestre de 2011, respecto a igual período del año anterior.

La producción mundial en el 2010 alcanzó un total de dos mil 500 toneladas métricas de oro fino. El principal país productor fue China, seguido por Australia y Estados Unidos.