“Evolatrías” son el conjunto de declaraciones, discursos, afirmaciones y deslices que pronuncia Evo Morales, motivado por su condición caudillista, frases que profundizan las situaciones implosivas bajo las cuales degenera el actual proceso llamado “de cambio”.

Decir que lo que dice el Evo son “evadas” (Concepto acuñado por Alfredo Rodríguez Peña en su libro “Evadas. Cien frases de Juan Evo Morales para la historia”, editado en Santa Cruz, el año 2011) distrae el carácter político del discurso del líder cocalero y Presidente de Bolivia, para hacerlo ver como un simple “mete pata”, que cada vez que habla dice cosas vulgares, tontas o ridículas. No, el discurso político, como todo comunicador, cientista y político sabe es poder; por tanto, lo que Evo dice es la versión oficial del Estado Plurinacional trasluce el carácter ideológico y el proceso comunicacional que practica.

Las fracesitas de Evo no son evadas, son evo-egolatrías nacidas de la megalomanía que tienen los caudillos populares, por ello las consideraremos como “evolatrías”.

La concepción de Evo respecto de la mujer indígena

El gobierno se encuentra profundamente cuestionado por la lucha de los pueblos indígenas del TIPNIS, que piden respeto a sus derechos y que impugnan la construcción de una carretera bajo la lógica de la estrategia IIRSA, con financiamiento brasilero para servir a los intereses transnacionales, de ganaderos, madereros, cocaleros y narcos, causando un gran daño a un territorio indígena que tiene –además- el estatus de parque nacional. En esta lucha, el Presidente ha asumido la construcción a cualquier costo de esta carretera maldita, que dañará irreversiblemente parte del medio ambiente en pleno corazón de Bolivia.

El 1 de agosto, en el Chapare (zona cocalera), en referencia a la oposición de las mujeres yuracarés trinitarias a la construcción del tramo II de la carretera San Ignacio de Moxos-Villa Tunari que pasa por el TIPNIS, Evo dijo:

“Si yo tuviera tiempo, iría a enamorar a las compañeras yuracarés y convencerlas de que no se opongan; así que, jóvenes, tienen instrucciones del Presidente de conquistar a las compañeras yuracarés trinitarias para que no se opongan a la construcción del camino. ¿Aprobado?”.

Al margen de lo inaceptable y repudiable de dicha insinuación, lo que queda es interpretar la frase nacida al calor de la evolatría, es decir, al culto hacia sí mismo que tiene el Presidente.

En primer lugar, debe destacarse que el tema de la oposición de las poblaciones del TIPNIS a la iniciativa estatal que nace de su dignidad y de la reivindicación a sus derechos como dueños de dichos territorios, precautelando la integridad del bosque que corre peligros por el asecho de los taladores de árboles, depredadores de la fauna y flora, cultivadores de coca, entre otros. ¿En qué cabeza puede caber que este es un problema que puede ser resuelto a partir de la conquista sentimental –y seguramente sexual- de la voluntad de las mujeres indígenas? No será que el Presidente Plurinacional es colonialista de sepa al reducir los problemas al ejercicio de la reducción de la mujer por parte del hombre conquistador?

En las palabras también emerge el sujeto conquistador, “don juan”, como el actor de la historia, reflejo de las fantasías y frustraciones que encarna probablemente en la vida real. Todo esto refleja cuán lejos están los protagonistas de la política oficial del modelo antipatriarcal y antimachista que alguna vez perfilaron los y las funcionarias del “nuevo Estado”.

Vayamos en poco atrás para intentar encontrar un hilo conductor en estos comportamientos. Durante la campaña electoral de 2009 Evo dijo:

“¿Saben que han dicho las mujeres en un evento en Cochabamba? Las compañeras en sus consignas dicen: Mujeres ardientes, Evo presidente. ¡Me han hecho asustar! Otra compañera dice: Mujeres calientes, Evo valiente. No estoy mintiendo, está grabado en la televisión. Otras mujeres, unas compañeras más agresivas o atrevidas, dicen: Mujeres aguantan, Evo no se cansa”.

En el XVI Aniversario del MAS dijo:

“Cuando voy a los pueblos, quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice EVO CUMPLE”.

Durante la inauguración del Año Electoral 2010 señaló:

“Las mujeres me deben mucho; ¿cómo me pagarán?, no lo sé…”.

En el imaginario presidencial, que es la representación social del poder vigente en Bolivia, la mujer no ha dejado de ser objeto y el papel del hombre, en este caso del líder, no deja de ser el de un conquistador “panzofalocrático”.

Lamentablemente Evo está muy lejos de ver al hombre y a la mujer como seres a los cuales servir y transformar. No hay en él la menor idea de construir la equidad real, ni la superación de nuestras taras en pos de la edificación de hombres nuevos y mujeres nuevas.

* patriainsurgente.nuevaradio.org