Nacido en Cincinnati, EEUU, Thomas Samuel Kuhn (1922-1996), es probablemente el científico más importante y popular del siglo XX. En relación con su popularidad basta mencionar el uso generalizado del término paradigma, que es sin duda uno de los términos científicos de la pasada centuria. Kunh estudió física en la Universidad de Harvard, y obtuvo un doctorado en 1949.

El trabajo que constituyó su tesis de doctorado: The Cohesive Energy of Monovalent Metals as a Function of Their Atomic Quantum Defects, presagiaba una carrera exitosa en la física. Sin embargo, la necesidad de asumir un proyecto que se propuso introducir la enseñanza de la física y la biología en los estudios universitarios, le hizo inicialmente alternar y luego cambiar la orientación de su trabajo investigativo hacia la filosofía de la ciencia. En 1962 se publica la obra que le daría renombre universal: The Structure of Scientific Revolutions (La estructura de las revoluciones científicas).

Hasta ese momento las tendencias en los principales filósofos e historiadores de las ciencias para explicar la evolución de las ciencias básicas, partía de un avance uniforme del conocimiento, a partir del conocido Método Científico. Kuhn planteó el problema desde una óptica diferente. De acuerdo con sus ideas, los científicos trabajan y formulan hipótesis sobre la base del conocimiento previo existente en la rama en cuestión. Mientras las leyes (digamos de la física) funcionan para explicar los hechos experimentales, no hay necesidad de modificarlas, pero en cuanto comienzan a fallar, entonces es imprescindible un nuevo cuerpo teórico para seguir avanzando.

La comunión de los científicos en torno a un conjunto de leyes y teorías constituye un paradigma. Paradigmas fueron en su época, por ejemplo, la teoría de Tolomeo acerca del carácter central de la Tierra en el universo, o la mecánica de Newton. Paradigmas actuales los constituyen la mecánica relativista y la mecánica cuántica. De cierta forma la teoría de Kuhn establece una discontinuidad en el proceso del desarrollo científico, en contraposición con las ideas previas, que postulaban la continuidad de aquel.

El fracaso de un paradigma en explicar las evidencias experimentales, conduce a una crisis que desemboca en uno nuevo (a través de lo que el llamó una Revolución Científica). No obstante, el nuevo conocimiento no resta carácter científico al anterior, solo actualiza la ciencia al contexto histórico presente. Así, los trabajos de Arquímides, Artistóteles, Galileo, Newton, son tan científicos a la luz actual como la teoría de las supercuerdas. El análisis social de la ciencia a partir de las leyes y teorías científicas vigentes en un período dado y de sus interrelaciones internas, es el gran aporte metodológico de Kuhn y lo que le ha dado trascendencia a su obra.

No obstante ¿Qué sucede cuándo un viejo paradigma que ya no funciona no ha podido ser sustituido por otro? Kuhn planteaba que en ese caso pueden existir múltiples paradigmas coexistiendo aunque sean mutuamente excluyentes. De la contraposición y el debate de ideas, teorías, etc. emergerá victorioso uno de ellos que se constituirá en un patrón nuevo para el campo. Las comunidades de científicos que no lo acepten se integraran a otras comunidades o se mantendrán separados de la corriente principal de la ciencia.

Desde el punto de vista del modelo de Kuhn para explicar el desarrollo de la ciencia este transcurre así:

Inmadura: Precede la ciencia normal, se caracteriza por una serie de esquemas de pensamiento. Aun no constituyen ciencia porque no tienen un paradigma común.

Ciencia normal: Investigación basada en resultados científicos anteriores; realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce en un período dado como base para su evolución posterior.

Crisis: Es resultado de la contradicción entre lo que propone la teoría anterior vigente con lo hechos experimentales.

Revolución Científica: Constituye, en la práctica, la aparición de un nuevo paradigma. El proceso de la revolución científica es caótico en tanto la consolidación del paradigma incluye diferentes opciones para los científicos que no siempre convergen en el “paradigma principal”. Ciencia Extraordinaria: Se asocia con la etapa inestable que sobreviene al período posterior a la Revolución. Aún el nuevo paradigma no se ha consolidado. A partir del consenso dela comunidad científica este se establece y vuelve a repetirse el ciclo, comenzando con la ciencia normal.

Dentro de los contemporáneos de Kuhn se destaca el trabajo del matemático y filósofo de origen húngaro Imre Lakatos (1922-1974). Cercano en sus inicios a los trabajos de Popper, posteriormente discrepó de sus ideas, particularmente del problema de la falsacionismo. A pesar de su crítica explícita al falsacionismo de Popper, Lakantos siempre se consideró deudor del científico austriaco.

En Lakatos se hacen evidentes vínculos importantes con las teorías de Kuhn, sobre todo en el papel de la historia, del contexto en la ciencia. Justo en ello se dan algunas de sus diferencias con Popper. En este sentido, Lakatos planteaba que para los científicos la historia de la ciencia demuestra que falsear no es una acción cotidiana, lo que constituía una de las bases de los trabajos de Popper. Para Lakatos la falsación se manifiesta a partir del encuentro entre dos teorías “opuestas” y la experiencia práctica. Así, de la confrontación de teorías con el experimento, surge una victoriosa una de ellas.

El problema de la falsación, fue el aspecto fundamental tratado en su obra Pruebas y refutaciones. En ella planteó que toda teoría o ley surge con un conjunto de “sucesos” que la contradicen desde su creación. Por ello aunque admitía la imposibilidad de alcanzar la Verdad, reconocía que toda nueva teoría era capaz de explicar un número mayor de fenómenos que la anterior y además lograr predecir nuevos hechos; este planteamiento vuelve a tener puntos convergentes con la obra de Kuhn. Para probar su teoría Lakatos estudió amplia y profundamente la mecánica newtoniana.

Los trabajos de Kuhn y Lakatos, así como la de Popper, abrieron nuevos horizontes al problema de la interpretación de la ciencia, su papel en la sociedad, sus métodos de trabajo y su interrelación con otras esferas como la tecnología. En este contexto, el impetuoso desarrollo de la física en la primera mitad del siglo XX, impulsó y de cierto modo guió el desarrollo de la filosofía de la ciencia, y la pertrechó de herramientas teóricas para su sostenido avance.

* Colaborador de Prensa Latina.