(PL).- Los gobiernos de Bolivia, Argentina, Colombia, Ecuador y Perú dedican esfuerzos a un objetivo común: lograr el reconocimiento del Camino Real Inca o Qhapaq Ñan como Patrimonio Cultural de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El apoyo a esa iniciativa fue uno de los acuerdos del XVIII Foro de ministros de Cultura de América Latina y el Caribe, celebrado en julio último en la ciudad boliviana de Santa Cruz.

El proyecto puede servir de integración e intercambio, teniendo en cuenta la gran diversidad de la región que abarca, con la presencia de pueblos indígenas, de mestizos, de gente de habla quechua, aimara, explicó la ministra boliviana del ramo, Elizabeth Salguero.

La recuperación de la ruta implica restaurar un camino que estaba compuesto por piedras, el cual se encuentra tapado en algunos lugares o donde han estado otros senderos. Tenemos que hacer excavaciones para encontrar la vía original, y efectuar la reconstrucción de casas y otras acciones, precisó.

Salguero consideró esencial el aporte de Bolivia al proyecto y remarcó la importancia de que los cinco países por donde se extendía la red vial trabajen juntos. Especificó que cada una de las naciones aportará en el registro y catalogación de los tramos, las dimensiones y las ubicaciones exactas.

El Qhapaq Ñan constituía un camino empedrado por donde además de transitar, realizaban ferias culturales, agrícolas; era El Camino. La zona principal del Camino Inca en Bolivia lo constituye el tramo Desaguadero- Viacha, el cual rodea el lago Titicaca y atraviesa importantes sitios rituales que incluso hoy en día forman parte de la memoria oral y son áreas de actividad ritual para el pueblo aimara en la meseta del Collao.

Por otro lado, en algunas de sus secciones se pone de manifiesto el ingenio y la tecnología incaica mediante el uso de una amplia gama de recursos de construcción eficiente y de características notables.

En Bolivia, la mayoría de los estudios del Qhapaq Ñan tratan principalmente de caminos ramales concentrándose en los departamentos de La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí.

El Qollasuyo es la zona que abarca la mayor parte del occidente boliviano y llegaba desde las tierras bajas amazónicas hasta el norte chileno-argentino, donde existían dos ramales principales del camino real: Urco (masculino, frío, seco, árido, superior, derecha y alto) y Uma (femenino, húmedo, fértil, inferior, izquierda y bajo).

Urco recorría altas estepas del altiplano andino, mientras que Uma fue construido por los valles de la zona, que son Lupacas, Pacajes, Carangas, Quillacas Azanaques, Aullagas, Uruquillas, Sevaruyos, Cara Caras, Cahrcas, Chichas y Lípez.

Ruta prehispánica

El Qhapaq Ñan, que se extendía desde el sur de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia hasta Argentina y Chile, es considerado una de las obras arquitectónicas camineras de mayor trascendencia en la historia de la humanidad, según un estudio del director de Patrimonio del Ministerio boliviano de Culturas, Marcos Michel.

Fue El Camino una obra de gran impacto en el paisaje y de transformación social, solo comparable con la Muralla China o la Red Vial Romana, opinó. Permitió la integración y facilitó a los incas llegar a los pueblos de toda la red con el intercambio de diversos productos, la transmisión de valores culturales, el acceso a los diferentes centros ceremoniales y el desarrollo de prácticas comunes en el culto ancestral y las tradiciones.

Aunque tiene su mayor extensión en Bolivia y Perú, conectaba también a otros centros ceremoniales de culto, por lo que fue considerado como una ruta sagrada y de ritualidad. La ruta preincaica era vista como un símbolo del poder del Imperio, que reflejaba su expansión a lo largo de la geografía suramericana.

El Estado Inca promovió la implementación del Camino Real a lo largo de los Andes con el fin de alcanzar los principales centros de producción en las cabeceras políticas de los diversos grupos poblacionales, asentados en el Altiplano y los valles.

Uno de sus objetivos era el aprovechamiento de los recursos locales para posteriormente lograr la captación de impuestos en trabajo, mediante el desarrollo de la producción comunitaria y la redistribución ritual.

A lo largo del Qhapaq Ñan había establecimientos que servían de hospedaje, administración para la centralización y de redistribución de la producción, además de ser centros rituales de reproducción de la cosmología inca.

* Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.