La Habana y Washington (SEMlac).- Los cambios vividos por mujeres y hombres en sus sociedades comienzan a tener su expresión en medios de comunicación alternativos, con mensajes que combaten la violencia simbólica, entre otros temas, concluye una investigación realizada este año en la Universidad de La Habana. Para que la situación de las mujeres en los grandes medios cambie, una condición indispensable es que existan políticas de igualdad, señala el Informe Mundial sobre la Condición de la Mujer en los Medios Noticiosos.

SEMlac, Artemisa noticias, Mujeres en red, Cerigua, CIMAC, Urban@s en red, AmecoPress, La Independent , Píkara Magazine, Cotidiano Mujer, A primera plana, Feministikt Perspektiv y Women in the City, entre otros, engrosan la lista de medios digitales o impresos que han optado por un “periodismo con enfoque de género”.

El discurso periodístico del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (más conocido por sus siglas SEMlac), fue usado por la autora del estudio como ejemplo de periodismo más inclusivo, plural y no sexista, en el que prevalece la perspectiva de cambio.

“La cultura profesional periodística ha legitimado el criterio de transversalidad del enfoque de género a toda su producción noticiosa”, con la consiguiente reconstrucción crítica de las ideologías y rutinas productivas, y “no como elemento que denota ‘impericia’ profesional”, sostiene la joven periodista Igrim Castillo Moreno en su tesis de diploma, defendida el pasado mes de junio en la capital cubana.

Bajo el título “A contracorriente. Un acercamiento a la construcción social de género en el discurso periodístico de las agencias latinoamericanas SEMlac y CIMAC”, Castillo se adentra en el análisis de la cobertura que ofrecen ambas agencias, pero también en el contexto en que ha ido surgiendo este tipo de medios y sus valores, pese a las críticas a su modelo comunicacional y su difícil inserción en un panorama aún liderado por los medios transnacionales.

La existencia de medios que difunden mensajes alternativos sobre la diversidad sexual, la realidad de hombres y mujeres y contra la violencia simbólica, no solo se contraponen a la visión tradicional y excluyente de estos temas en los grandes conglomerados mediáticos, sino que hacen propuestas concretas, en opinión de la joven licenciada.

En su análisis sobre el discurso periodístico de las agencias de información SEMlac y CIMAC, Castillo las distingue por un periodismo más incluyente, no sexista y plural. También porque jerarquizan el respeto a la diversidad como derecho humano y sus temáticas no se restringen a las de la agenda de género ni tradicionalmente femeninas, aunque estas son las que más abundan.

“Prevalece el enfoque problemático, asumido desde la transversalidad y la perspectiva del cambio”, apunta la autora en referencia a SEMlac, elaborado por una red de mujeres comunicadoras y con poco más de tres décadas de existencia, todavía único de su tipo a nivel regional y con sede actual en Lima, Perú.

El Centro de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) es, por su parte, una agencia de servicio para profesionales del periodismo en México, que busca un lugar para las noticias sobre la condición social de las mujeres y los sectores preteridos de la sociedad civil de ese país. Gestada desde la segunda mitad de la década del ochenta, se constituyó formalmente en 1991.

Agencias informativas como estas, de corte alternativo, se diseminaron en la década del ochenta y decayeron en los noventa por problemas de financiamiento y pérdida de credibilidad ante los medios convencionales, apunta la investigación.

No obstante, las modernas aplicaciones de la web ayudaron a sostener las que subsistieron, en particular las que se propusieron nuevas miradas a la realidad, subvierten las rutinas productivas convencionales, renovaron el concepto de noticia y elaboraron innovadoras representaciones sociales.

Otras agencias alternativas, que trabajan con un enfoque de género, han aparecido y siguen irrumpiendo en el universo mediático, como son los casos de la guatemalteca Cerigua (www.cerigua.org), la española AmecoPress (www.amecopress.net) y la catalana La Independent (www.laindependent.cat), articuladas en torno a las nuevas tecnologías de la comunicación, soportes como Internet y el trabajo en línea.

Se trata de una nueva situación comunicacional aún embrionaria, que se abrió paso ante la globalización neoliberal homogeneizadora, al decir de la investigadora irlandesa Margaret Gallagher, quien identificó la brecha existente entre la realidad vivenciada y la mediática como punto de partida para que emerjan las “voces secuestradas de las mujeres” en la comunicación alternativa”.

En algunos casos se trata de espacios de comunicación de más larga data y, en otros, de medios de reciente aparición. “Son proyectos impulsados por mujeres más o menos situadas en el feminismo, que se vuelcan a denunciar las injusticias que provoca el machismo: hablan de feminismo, ‘techo de cristal’, de derechos sexuales y reproductivos…”, comentó a Castillo, en el proceso de su investigación, June Fernández, directora de Píkara Magazine.

Declarada como una persona “muy crítica” con los medios de comunicación alternativa, Fernández cree “que por ahora tengan apenas influencia en el proceso de socialización”, pero sí estima que son “importantes como refuerzo en procesos de rebeldía hacia esa socialización”.

Tras el estudio de los mensajes y la consulta a más de una veintena de comunicadoras y expertas, Castillo identificó entre los aportes de estos medios el diseño de estrategias transversales para integrar la igualdad en los espacios convencionales y, al mismo tiempo, promocionar los alternativos.

También la incursión en géneros periodísticos interpretativos o de opinión, que permiten problematizar y dan pie a una mayor representación de sujetos sociales y minorías. “Pautan, por tanto, el tránsito de un periodismo que no descarta la reproducción de la noticia hacia otro cada vez más investigativo, como opción para constituir una alternativa”, precisó Castillo a SEMlac.

Reconoce, además, el aporte que han hecho en la apertura de temas sociales de gran importancia para el mundo en desarrollo, que redimensionan los contenidos y la estética de los mensajes acerca de los hombres y las mujeres, y visibilizan las nuevas construcciones sobre la feminidad y la masculinidad.

Como parte de otras acciones emprendidas, menciona la elaboración de publicaciones y manuales de buenas prácticas, la realización de monitoreos y estudios de estas propuestas alternativas a la comunicación hegemónica, así como el cultivo y diversificación de las fuentes.

Entre las limitaciones, Castillo refiere a SEMlac la restringida incidencia de estos medios, entre otras causas, debido al mínimo acceso a Internet en América Latina, a que las audiencias de estas ONG están conformadas principalmente por feministas, expertas en estos temas o el activismo, los escasos recursos y las pocas corresponsalías en la región.

Para la periodista cubana Isabel Moya, estudiosa de los temas de género y comunicación, dichas causas constituyen los grandes retos de las agencias informativas con perspectiva de género.

“Creo que son importantes y deben seguir creciendo, pero tienen el desafío de no quedarse en la audiencias ya militantes del tema o en las académicas, sino que deben llegar a ser fuente de información para los principales medios. En esta línea, creo que deberían incluirse los temas de la agenda mediática transnacional desde esta perspectiva diferente”, sostuvo al ser consultada durante la investigación.

Necesidad de políticas de igualdad en los grandes medios

“Para que la situación de las mujeres en los grandes medios cambie, una condición indispensable es que existan políticas de igualdad”, dijo la académica y periodista feminista estadounidense Carolyn Byerly, investigadora principal de un estudio pionero de dos años (2010 y 2011), comisionado por la Fundación Internacional de Mujeres Periodistas (IMFW, por sus siglas en inglés) y publicado en marzo bajo el título Informe Mundial sobre la Condición de la Mujer en los Medios Noticiosos.

El estudio mundial concluyó que sólo 27 por ciento de las mujeres ocupan puestos de alta dirección en los medios. Adicionalmente, reconoce que hay más paridad entre los profesionales de alto nivel, pero 41 por ciento de las mujeres se dedica más bien a la recopilación de noticias, edición y redacción.

Sobre las diferencias salariales, la mayoría de las empresas mediáticas se resistieron a dar la información para el estudio, por lo cual los resultados son tentativos, pero se sugiere que las más grandes desigualdades salariales se expresan en los puestos de dirección, a veces hasta de 50 por ciento de diferencia entre los sueldos de hombres y los de las mujeres, aunque en los cargos más bajos ellas parece que ganan un poco más que los hombres.

Fueron estudiados 522 medios de todas las regiones del mundo, con la participación de 150 investigadoras que entrevistaron a 170.000 personas en 59 países, con un solo instrumento homogéneo. “Es el primer reporte mundial que se hace con un solo instrumento para recopilar la información y por eso es la primera línea base mundial”, aclara Byerly.

Una conclusión es que persiste la discriminación en las salas de redacción, ya que las mujeres son apenas 33,3 por ciento del personal profesional que labora en los medios en todo el mundo.

“En América Latina y El Caribe se mantiene el promedio internacional en general, pero es más bajo que ese promedio global en lo que se refiere a propietarias de las empresas mediáticas (21,5%), las altas jefaturas (30%) y las productoras de noticias, diseñadoras gráficas y técnicas”, dice Byerly.

En la región fueron analizadas 121 empresas en 12 países: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Jamaica, México, Puerto Rico, Perú y Venezuela.

Aunque la situación de ellas en los medios es distinta según los países, hay dos hombres por cada mujer dentro de las redacciones, lo que habla a las claras de una menor representación de mujeres Y de la “existencia del techo de cristal, un acceso moderado a todos los niveles jerárquicos de las redacciones, y ausencia de mujeres en los cargos de decisión y entre las y los accionistas”, comenta la estudiosa de los medios.

De las empresas mediáticas de la región, solo 38 por ciento tiene políticas de igualdad, apenas 48 por ciento posee reglamentos o medidas contra el acoso sexual y 35 por ciento considera algún tipo de apoyo para las criaturas de sus profesionales y, aunque casi todos (93%) tienen contempladas licencias por maternidad, apenas 57 por ciento posee licencias de paternidad.

Los cargos en los que las mujeres están menos representadas son los de dirección de las empresas mediáticas (21,5%) y dirección periodística (30,4%). En las áreas de diseño gráfico y producción televisiva es de 23 por ciento y en los puestos técnicos, 24,7 por ciento. Sin embargo, la situación varía por país desde sólo 8,6 por ciento de mujeres al frente de las empresas en Chile, a 37,5 por ciento en Costa Rica. Lo mismo sucede con los cargos periodísticos directivos: mientras en Argentina los ocupan sólo 21,4 por ciento de las mujeres, en Venezuela llegan a 43,5.

“El estudio es importante porque tiene datos cuantitativos, pero los resultados divulgados por el IMFW son los datos macros, que si bien son relevantes, no nos dan la película completa”, explica Byerly. La estudiosa sostiene que es en el detalle y el contexto donde se puede entender lo que pasa, por lo que actualmente trabaja en un libro que complemente el estudio cuantitativo y sus resultados macro.

El volumen en proceso, El Estatus de las Mujeres en los medios: un análisis estructural, es académico, para contener la teoría detrás del estudio de las mujeres en los medios “y así darle un lugar a la forma en que la cultura, la economía y los sistemas políticos afectan la lucha por la igualdad de las mujeres en los medios”.

Para Byerly, las políticas de igualdad en los medios son cruciales. “Hay que institucionalizar la igualdad, de lo contrario no se sostiene”, afirmó. Compartió con SEMlac el ejemplo de los países escandinavos en los que, aunque no hay políticas de igualdad en los medios, dado que existen nacionalmente, las periodistas y trabajadoras en los medios reclaman la aplicación de esas normas en sus lugares de trabajo, con lo cual logran mayores niveles de igualdad.

Sobre los países de Europa del Este, a la investigadora le ha llamado la atención el hecho de que, comparativamente con otras regiones, hay más mujeres periodistas. “Eso viene de la época el comunismo, no necesariamente por una política de género, pero lo cierto es que ahora ellas están en un lugar donde pueden incidir desde dentro de los medios para cambiarlos”, sostuvo.

Byerly indica que parte del análisis cualitativo que hará en su propio libro es que las mujeres aportan al periodismo sus perspectivas y voces sobre todos los temas que se tratan en las noticias. “Demasiadas veces, cuando son los hombres los que reportan, se ignora todo esto porque las dimensiones de género de un acontecimiento quedan fuera de los encuadres”.

“En cambio, el discurso es diferente cuando se toma en cuenta la perspectiva de género porque tenemos miradas y enfoques distintos que aportar y que deben ser tomados en cuenta”, precisó Byerly, quien ejemplificó el hecho con “las frases ‘hostigamiento sexual‘, ‘violencia de género‘, entre tantas otras que no existían hasta que las aportaron las mujeres feministas”.

“Sin tales expresiones, es imposible convertir esos hechos en noticia o en políticas necesarias para la igualdad”, concluyó.

* saramas_2000@yahoo.com – maria2003@racsa.co.cr