El acelerado crecimiento urbano, la generación de cien mil toneladas de desechos contaminantes al año y la pesca descontrolada se han convertido en las mayores amenazas para el agua y el medio ambiente de la cuenca del sistema Hídrico Titicaca-Desaguadero-Poopó-Salar de Coipasa, concluye un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUD).

Por encargo del PNUD, científicos de Perú y Bolivia evaluaron entre 2007 y 2010 la situación del lago navegable más al alto del mundo, situado a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar.

El calentamiento global; el acelerado crecimiento demográfico y la urbanización descontrolada; la contaminación de aguas con residuos urbanos y mineros; el cambio del uso de suelos, y la sobrepesca son las cinco mayores amenazas para el Lago en Bolivia, detalló el editor general del informe Alfonso Alem en una entrevista con el diario Cambio.

Se estima que más de tres millones de personas habitan en poblaciones ribereñas de la cuenca, focos contaminantes microbiológicos que generan más de cien mil toneladas de residuos al año.

En Bolivia, al menos 131 comunidades de 13 municipios se encuentran a orillas del Lago: Tiwanaku, Desaguadero, Puerto Pérez, Batallas, Tiquina, Tito Yupanqui, Copacabana, Achacachi, Ancoraimes, Puerto Carabuco, Puerto Acosta, Guaqui y Taraco; todos ellos en las provincias Ingavi, Los Andes, Manco Kapac, Omasuyos y Camacho.

Estas cinco provincias cuentan con una población de 178.780 habitantes, de los cuales 20 mil están vinculados al sector pesquero, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Alem informó que las zonas más contaminadas de la cuenca son la bahía Cohana y los ríos Pallina, Seco y Katari en Bolivia; y la bahía inferior de Puno, el río Torococha y el curso inferior del río Coata en Perú.

La contaminación minera es un problema particularmente serio en las cuencas de los ríos Suches y Ramis. En Bolivia, los lagos Uru Uru y Poopó sufren procesos de degradación, sedimentación y salinización debido a que se encuentran en una cuenca cerrada. Es alarmante la acumulación de metales pesados y sedimentos en el agua debido a las descargas de aguas servidas y efluentes mineros.

En La Paz, la planta de Puchukollo es el principal foco de contaminación del río Seco y de la bahía Cohana. El canal emisor de la planta de tratamiento de aguas no está cumpliendo las acciones previstas a más de 10 meses de su ampliación con una inversión de casi ocho millones de dólares, asegura el coordinador de Investigación y Monitoreo Ambiental de la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) Marco Octavio Ribera.

El canal de la planta de Puchukollo, operada por la Empresa Pública de Servicio de Agua y Alcantarillado (EPSAS), es el mayor contribuyente a la contaminación del río Seco, y por tanto a los tributarios al sistema Pallina-Katari-Cohana.

En una inspección realizada en octubre del año pasado se verificó que el agua del tubo y canal emisor de la planta estaban extremadamente contaminados. A mediados de mayo de 2011 se comprobó que las aguas del tubo continuaban muy turbias, con fuerte olor a heces fecales y sulfuros, y con gran cantidad de espumas por fosfatos.

“La demanda química de oxígeno (DQO) que es la cantidad de oxígeno necesario para la oxidación de la materia orgánica presente en el agua está casi 10 vecespor encima del límite permitido para aguas clase D o muy contaminadas”, explica el coordinador de Lidema, basado en un estudio del Laboratorio de Calidad Ambiental del Instituto de Ecología de la UMSA.

Según Ribera, el fósforo total está 14 veces por encima del límite permitido para aguas clase D o muy contaminadas, en tanto que las coliformes fecales están 7,5 veces por encima del límite permitido para aguas muy contaminadas.

Ya en 2009 técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas aseguraron que el problema no era la planta o su funcionamiento, sino el río Seco, donde desembocan los caudales tratados.

El río Seco, al cruzar por la urbe alteña, recoge aguas fluviales altamente contaminadas por lixiviados de basura, residuos domésticos, industriales y hasta hospitalarios; y es en esta agua de clase D donde se descargan los efluentes de la planta depuradora de Puchukollo.

Por lo tanto, señala Ribera, “una parte de la solución debería pasar por la descontaminación total del río Seco y otros ríos contaminados que desembocan a los ríos Pallina y Seque, lo que implicaría la captación total de las aguas servidas e industriales y su derivación a una gran planta depuradora”.

Si no se puede interceptar el río Seco, la solución sería captar todas las aguas residuales y fluviales a través de alcantarillado, asegurando además los tratamientos respectivos de aguas industriales, dice Ribera.

Desaparecen los peces

Las autoridades bolivianas y las comunidades que viven de la pesca están muy preocupadas por la paulatina desaparición del karachi, el ispi, la boga y otras especies de peces nativos del Lago Titicaca.

La riqueza piscícola comenzó a mermar luego de que se introdujeron la trucha y el pejerrey, especies ajenas al medio natural del lago Poopó hace más de 70 años. Alem asegura que estas especies depredaron peces nativos como el humanto, la boga, el mauri y el karachi.

El Servicio Departamental de Agropecuario (Sedag) de La Paz considera que los comunarios practican la pesca no sostenible, razón por la cual se reduce paulatinamente la población de peces nativos. Hace cinco años comenzó a desaparecer el pejerrey y es probable que el humanto ya se haya extinguido, teme la Confederación Boliviana de Acuicultores de Pesca (Cobap).

El Gobierno Autónomo del Departamento de La Paz contrató a la empresa Consultor y Gestión SRL para que haga un estudio de identificación de especies nativas del Lago. La empresa cobró al menos 150 mil bolivianos, pero aún no se conocen los resultados de la investigación.