(Prensa Latina).- A pesar de las represiones brutales de las tropas colonizadoras, Kenya se independizó el 12 de diciembre de 1963; Burkina Faso fue independiente en 1960 y Mozambique obtuvo su independencia el 25 de junio de 1975. De la pléyade de estadistas brillantes que vertebraron la lucha en el continente africano, sólo queda Kenneth Kaunda.

Burkina Faso: Resistencia de los “hombres dignos”

Como otras naciones de Africa, Burkina Faso, ubicada en el occidente continental, es poco conocida en el ámbito internacional debido a la política de las metrópolis europeas que durante siglos de sistema esclavista y dominio colonial impidieron su proyección independiente. La presencia extranjera no sólo significó la explotación de la mano de obra nativa y el saqueo de los cuantiosos recursos naturales, sino también la intención de destruir toda la riqueza y herencia cultural acumulada durante centurias.

Burkina Faso no fue conocida originalmente con ese nombre genuinamente africano que en lengua autóctona significa “república de hombres incorruptos” o “tierra de hombres dignos”; la denominación actual resultó dada después de la independencia. En tiempos coloniales, el país fue conocido como Alto Volta a causa de tres ríos principales: Volta Negro, Volta Rojo y Volta Blanco. Estos convergen al sur del país, dentro del territorio de Ghana, para formar el río Volta.

Burkina Faso es un país mediterráneo y comparte frontera, además de Ghana, con Malí, Costa de Marfil, Togo, Benin y Níger. La población se divide en dos grandes grupos étnicos: los voltaicos, integrado a su vez por los mossi, cuya lengua es hablada por la mayoría de los habitantes y resulta el más numeroso conjuntamente con el gruashis o krurunsi, los bobo y los lobi. El otro gran grupo es el mande, integrado por los samo, marka, busansi, senufo, dyola o dioula; su lengua es utilizada en el comercio local. Otros pequeños grupos son los hausa, fulani, tuareg y bella.

Las primeras noticias del país se remontan al siglo XI, y al XIII cuando los mossi se establecieron definitivamente en el territorio y consolidaron su organización social; este pueblo al parecer llegó desde el este del actual Níger, y constituyó distintos Estados que sobresalieron por su poderosa organización política, social y militar.

En el siglo XV, los navegantes portugueses fueron los primeros europeos en llegar a la región. Los portugueses establecieron un comercio de intercambio con la población nativa, asentada en las áreas costeras de las naciones ribereñas del Golfo de Guinea y otras con costas en el Atlántico. Desde el mismo siglo XV, Portugal inició la trata de esclavos para su colonia de Brasil.

En el siglo XIX, Francia se había convertido en una de las potencias coloniales más importantes en Africa; la extensión de los territorios conquistados era sólo comparable con la de Reino Unido, su gran rival en la rapiña y el saqueo del continente.

Esos imperios coloniales se caracterizaron por su desprecio a la población nativa, brutalmente reprimida ante cualquier protesta por los abusos de que era víctima; en esos actos de crueldad, Francia no se diferenciaba de los demás países europeos. Cuando a fines del siglo XIX se produjo la conquista militar del Africa Occidental por Francia, el colonialismo galo llegaba a una etapa de máxima expansión.

En Burkina Faso, los dos reinados más importantes que ocupaban el territorio del país fueron el imperio mossi, gobernado por el Moro Naba de Ouagadougou, y el reino de Yatenga. Una misión militar francesa estableció el protectorado sobre el reinado de Yatenga en 1895; ante la resistencia ofrecida por el Moro Naba, las fuerzas galas efectuaron una ofensiva que culminó con el establecimiento del protectorado de Ouagadougou en 1896.

El protectorado fue una figura administrativo-jurídica implantada para legitimar el saqueo y la explotación, ampliamente utilizado por Francia y Reino Unido. En 1904 se proclamó oficialmente el Africa Occidental Francesa, compuesta de inicio por cinco países, entre ellos el Alto Senegal, del que en 1919 fue segregado el territorio voltaico y proclamada la colonia de Alto Volta.

El resto del territorio del Alto Senegal pasó a llamarse Sudán Francés (hoy Malí). Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), incluyendo a los voltaicos sufrieron el llamado “esfuerzo de guerra”, que impuesto por Francia se tradujo en un recrudecimiento de la explotación colonial; muchos africanos de la región sirvieron en el ejército galo. La colonia de Alto Volta fue disuelta en 1932, e incluido su territorio entre las de Costa de Marfil, Sudán Francés y Níger.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el territorio voltaico fue reintegrado en 1947 y reapareció la colonia de Alto Volta. Tras el conflicto universal, en Africa surgieron voces que en cada una de las naciones reivindicaban la independencia de la tutela y el dominio colonial.

En Burkina Faso, como en las restantes naciones, se inició un largo período en que se intensificaron los reclamos independentistas; en la metrópoli se multiplicaron las maniobras dilatorias de las fuerzas más recalcitrantes, opuestas a la liberación de las colonias. Pero tales engendros estaban destinados al fracaso; no era posible mantener un sistema colonial como si la época no hubiera cambiado: Alto Volta fue independiente en 1960 y pasó a llamarse Burkina Faso: tierra de hombres dignos.

Kenya: Lucha contra la opresión

Kenya, una nación ubicada en la costa centro oriental de Africa, sostuvo largos enfrentamientos contra expansiones del propio continente o invasiones extra continentales, estas últimas para implantar un prolongado sistema colonial. Tomó su nombre del monte Kenya, el segundo mayor de Africa después del Kilimanjaro, y en su territorio de cerca de 600 mil kilómetros cuadrados habitan múltiples tribus; las principales son kikuyo, luo, baluhya, lamba, meru, kisii, embu y masai.

Vinculada estrechamente con la historia de Africa Oriental, Kenya estaba habitada a principios de nuestra era por tribus de origen hamítico, las cuales lucharon largo tiempo contra la expansión bantú, proveniente de lo que es hoy Camerún, país de Africa Occidental.

Desde el siglo IV hasta el X, considerado un período crucial, los bantúes ocuparon, al menos, el cinturón costero de los actuales estados de Kenya, Uganda y Tanzania, y la parte norte de Mozambique; a estas regiones llevaron los adelantos que habían alcanzado en la agricultura y la forja de metales.

En un estudio sobre la época se señala que parece cómo la “edad oscura” de la historia de Africa Oriental coincide con el periodo en el cual la población bantú se expandió hasta las costas de Tanganika (en la actual Tanzania), y Kenya. Estuvo ayudada quizás por la introducción de ciertos frutos de Asia suroriental, y los marineros árabes creando un mercado marítimo de esclavos negros.

Frente a este aspecto global del comercio en el océano Indico, el problema del asentamiento árabe en el Africa Oriental asumió otras proporciones. De acuerdo con las tradiciones conservadas en Arabia y en el Africa Oriental, los primeros colonizadores, en el siglo VIII, fueron refugiados de la secta chiita (islámica), provenientes de Omán, en la costa arábiga del Golfo. Se supone que fueron los sunnitas (otra secta islámica) los que fundaron el puerto de Kilwa, en Kenya.

En 1444, los portugueses comenzaron a penetrar la costa ya explorada en busca de oro y especias, y a fin de acrecentar su comercio de esclavos; fueron precisamente los lusitanos los primeros en iniciar la trata desde regiones de Africa Occidental hacia América. Cuatro años después, el portugués Vasco de Gama comandó una expedición que bordeó la costa del este e inició la conquista, expulsando a los árabes de Kenya, Somalia y Tanzania.

Los árabes reconquistaron territorios en 1670, pero los intereses europeos comenzaron a intervenir en la región, particularmente los británicos y los franceses. Reino Unido, que había abolido el comercio de esclavos en sus colonias en 1834, comenzó a patrullar las costas para impedir el tráfico y a la vez hacer contactos con los dirigentes árabes a fin de anular la competencia de Francia, su principal rival europeo en esos territorios.

Los británicos iniciaron su penetración al lograr del iman Seyyid la autorización para esos fines, no obstante, los misioneros alemanes Johann Krapf y Johannes Rebman fueron los primeros europeos que exploraron el interior del país. Años más tarde se incrementaron las incursiones de exploradores con el supuesto manto de misiones arqueológicas que buscaban el nacimiento del Nilo y otros ríos, familiarizarse con la vegetación y la vida salvaje de los bosques.

Después de la exploración del lago Victoria, los ingleses aumentaron su interés en el área de Kenya-Uganda, en especial durante el período conocido como reparto de Africa (1880-1890) entre las potencias europeas. Junto con Reino Unido se disputaban las riquezas de la región Francia, Portugal y Alemania; en la Conferencia de Berlín (1884-1885), Londres, París, Bruselas y otras potencias discutieron sus peticiones y se repartieron el continente. Alemania y Reino Unido entraron en contradicciones por el reparto del este de Africa.

Dos años después, Londres y Berlín acordaron que toda la tierra al norte del lago Victoria fuera propiedad británica y el territorio situado al sur del Lago pasara a dominio germano. De esa forma Reino Unido pudo implantar su dominio colonial en Kenya, lo cual no significaba otra cosa que una variante del sistema esclavista.

Al proclamar el Protectorado Británico de Africa Oriental, el cual comprendía Kenya y Uganda, Londres tuvo que enfrentar la dura resistencia de los nativos, en particular de las tribus kamba, kikuyo y masai. Sin embargo, debido a las constantes sublevaciones, y a pesar de su superioridad en armamentos y conocimiento militar, Reino Unido no pudo completar su dominación hasta finales de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

El pueblo keniano fue víctima de las crueles humillaciones que prodigaba Londres a los nativos, de cuyas tierras fueron despojados para entregarlas a los colonos británicos que llegaban desde la metrópoli en cantidades considerables. A pesar de las represiones brutales de las tropas inglesas, la resistencia se amplió y la potencia colonial se vio obligada a ceder. Kenya fue independiente el 12 de diciembre de 1963.

Mozambique contra la esclavitud colonial

La entrada en la historia de la zona donde se encuentra Mozambique se sitúa en la utilización del hierro y la diversificación de los cultivos durante la etapa en que aparecieron las tribus bantúes, procedentes de las regiones septentrionales. Los bantúes se establecieron en Camerún, una nación ubicada en la parte occidental del continente, y desde aquí efectuaron un gran movimiento migratorio que abarcó varias etapas; originalmente este grupo étnico procedía de Africa Ecuatorial.

La emigración bantú se inició alrededor del siglo X hacia las áreas del este, centro y sur de Africa, a las cuales llevaron los adelantos obtenidos en la fabricación de herramientas que utilizaban en la agricultura y también su organización social. Eso fue lo que ocurrió con Mozambique, en el Africa Oriental, al impactar tanto en la economía como en la cultura, e igualmente por la relación comercial con Asia Menor, la India y el Lejano Oriente a través del océano Indico, al ser ya poseedor de los instrumentos de hierro producidos por los bantúes.

Desde los años 300 o 200 a.n.e., la zona se vio influenciada por los árabes, y posteriormente por indios, persas y chinos; dos mil años de comercio por el Indico fueron favorables para el desarrollo de ciudades-Estado como Kilwa, Malindi, Sofala y Mombasa.

Los contactos entre Portugal y parte de lo que es Mozambique se iniciaron con la llegada del navegante Vasco de Gama en 1498; tanto en esta zona como en el resto del continente al sur del Sahara, fueron los lusitanos los primeros europeos que pisaron el territorio africano.

Asimismo fueron los portugueses los pioneros en el comercio de esclavos con destino a la colonia de Brasil en Suramérica, donde se les vendían a los propietarios de plantaciones agrícolas. Pero la llegada de Vasco de Gama en el siglo XV a Mozambique no tuvo la intención de implantar un sistema esclavista como el establecido por sus compatriotas en otras zonas del continente; el rey Manuel, de Portugal, estaba interesado en la apertura de una ruta comercial más segura hacia la India.

El monarca financió el proyecto del navegante; el arribo de los extranjeros no fue bien recibido por los nativos, quizás como una premonición de los sufrimientos que esa presencia europea les acarrearía y le ofrecieron una permanente resistencia.

En 1505 el Rey portugués dio órdenes de esclavizar a los mercaderes musulmanes establecidos en Sofala, pero anteriormente los lusitanos habían explotado las rivalidades existentes entre las ciudades-Estado para fortalecer su posición en la región.

Los conquistadores nunca lograron imponer un control político duradero, excepto en una delgada faja costera que iba desde cabo Delgado hasta Sofala, donde estaban empeñados en controlar el comercio de oro que procedía de las proverbiales Minas del rey Salomón.

En la Conferencia de Berlín (1884-1885), las potencias coloniales europeas se repartieron el continente africano; grupos étnicos, y hasta familias quedaron divididos por el trazado arbitrario de las fronteras a conveniencia de los colonialistas. Portugal siguió una política oscilante en sus territorios.

Esa política puede resumirse de esta manera: utilizó los medios a su alcance para infiltrar desde simples mercaderes hasta granjeros, también envió misioneros que enarbolaban la religión cristiana con vistas a la conquista, en oposición a las creencias animistas de la población autóctona.

En los lugares donde la autoridad nativa era fuerte y los preparativos militares adecuados para la resistencia, los portugueses tuvieron un cuidado especial; prepararon el camino mediante contactos con esos Estados utilizando enviados especiales para conocer sus debilidades y fortalezas, y luego atacaban con la tradicional excusa de la provocación o para proteger a los blancos o misioneros.

La guerra contra Gaza, uno de los últimos imperios de Mozambique, fue justificada de esa manera; iniciada en 1895, finalizó tres años después con la captura y deportación del rey Gungunhana hacia Portugal. La deportación del monarca nativo no impidió que continuaran los enfrentamientos contra el invasor, como pretendían los portugueses; casi a fines del siglo XIX, el país ibérico obtuvo el control total de la nación africana para desarrollar a partir de entonces una política colonial propiamente dicha.

Como ocurrió en todos los países donde se implantó el sistema colonial, la población autóctona carecía de derechos elementales, los abusos y crímenes eran frecuentes, mientras los ocupantes explotaban las riquezas naturales en beneficio de la metrópoli.

Después de una prolongada guerra de liberación que cobró la vida de miles de mozambicanos, el país obtuvo su independencia el 25 de junio de 1975; desde la llegada del navegante Vasco de Gama hasta la emancipación, transcurrieron casi cinco siglos. En la hora del recuento, el pueblo rindió homenaje al rey Gungunhana y a todos los pioneros que con él combatieron contra el dominio y explotación de Portugal.

Kenneth Kaunda, el último “padre fundador”

De la pléyade de estadistas brillantes que vertebraron la lucha en el continente africano, sólo queda Kenneth Kaunda. Muchos hombres se destacaron en las luchas de sus pueblos y de la región por emanciparse del yugo colonial y neocolonial impuesto durante décadas por las potencias europeas, tras la desaparición del sistema esclavista establecido por esas mismas metrópolis.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la cual participaron miles de africanos del lado de las naciones vencedoras, se produjo en el continente un resurgir de las ideas nacionalistas que demandaban la independencia de los pueblos subyugados.

Las naciones europeas que enfrentaron la barbarie del régimen nazifascista de Alemania, avanzada la segunda mitad del siglo XX pretendían continuar esclavizando al continente y robándoles sus riquezas naturales. En esas naciones, las clases dominantes se resistían a pensar que el mundo había cambiado y con su empecinamiento sólo dejaban a los africanos el camino de la lucha armada o política.

Africa reconoce como “padres fundadores” a un destacado grupo de hombres que condujeron al continente a liberarse del yugo explotador. Esos hombres comprendieron que, para cohesionar los esfuerzos, era necesario crear una institución con el objetivo de apoyar la lucha de liberación.

Tal institución fue la Organización de la Unidad Africana (OUA) -fundada en 1962 en Addis Abeba, la capital de Etiopía-, a la cual dieron vida Kwame Nkrumah de Ghana, Julius Nyerere de Tanzania, Ahmed Sékou Touré de Guinea y otros que entregaron sus vidas en el fragor de la lucha. Entre aquellos “padres fundadores” está el expresidente de Zambia Kenneth Kaunda, el último sobreviviente de aquella pléyade de líderes históricos venerados en Africa.

Zambia es una nación mediterránea ubicada en el sur continental y posee fronteras con ocho países; pueblos bantúes se establecieron en la zona alrededor del siglo XVI y crearon vínculos comerciales con los árabes y los portugueses, primeros europeos en llegar a la región en el siglo XVII. La presencia lusitana fue pequeña y esencialmente comercial. No fue hasta 1850-1855, cuando David Livingstone exploró la región siguiendo el curso del río Zambezi, que esta área resultó incluida en los planes coloniales de Europa, principalmente de Reino Unido. El río dio nombre al país.

Partiendo de las colonias británicas del sur africano, el aventurero Cecil Rhodes llevó adelante la colonización de la región, declarada protectorado en 1828. Rhodes formó en 1889 la compañía British South Africa Company, la que obtuvo derechos exclusivos para la exploración de los recursos mineros al norte del área. En 1895 el territorio, denominado Rhodesia, comprendía Zambia al norte y Zimbabwe al sur.

Durante el proceso de conquista, Rhodes tropezó con la resistencia de los habitantes de la región; en dos ocasiones las tribus matabales se sublevaron contra los británicos y fueron reprimidos brutalmente. La conquista sólo pudo concluirse en 1902, después de nuevas y sangrientas represiones a los nativos.

Los Kaunda

El descubrimiento de zinc y de enormes yacimientos de cobre atrajo a numerosos europeos y a los monopolios de ese continente. Para 1911 ya existía una clase obrera que inició una serie de huelgas y dio base a un movimiento, cuyo sustrato nacionalista se evidenció posteriormente en la formación de las llamadas organizaciones de ayuda mutua, antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

En 1923 David Kaunda, padre de Kenneth, fundó la asociación Mweazo Walfaro, que reivindicó los derechos de los trabajadores; al año siguiente, en 1924, cesó el monopolio de la explotación minera por parte de la British South Africa Company. Rhodesia del Norte (Zambia) pasó a ser protectorado de la corona británica y comenzó una nueva etapa de lucha.

Las asociaciones de ayuda mutua reunidas en Lusaka, en 1946, se integraron en la Federación de Sociedades Benéficas, núcleo de la primera organización política de la región, el Congreso Nacional Africano (ANC), creado en 1948. Una década más tarde, específicamente en 1958, aparece en la escena política Kenneth Kaunda: el hijo tomaba el relevo del padre. Fundó el Congreso Nacional Africano de Zambia por contradicciones con el ANC.

Sufrió Kaunda su primer encarcelamiento al oponerse a la Federación, que incorporaba a Nyasalandia (Malawi) y Rhodesia del Sur (Zimbabwe) con el fin de controlar el rico cinturón de cobre. Kaunda abogó por la constitución de un estado independiente llamado Zambia; su nuevo partido fue ilegalizado en 1959 y el líder nuevamente encarcelado. Al ser liberado formó el Partido Unido Nacional por la independencia (UNIP), que reclamó con más fuerza la liberación del país.

En 1962 Kaunda llamó a la población a realizar una campaña de desobediencia civil, los británicos se vieron obligados a introducir una nueva constitución para Rhodesia del Norte y la disolución de la Federación, como demandaba Kaunda. El líder zambiano reclamaba insistentemente la independencia.

La corona británica aplicaba maniobras dilatorias para retrasarla, mientras el pueblo, con Kaunda al frente, insistía en la emancipación. Reino Unido no pudo contener la ola de agitación y protestas, y finalmente, en 1964, Zambia fue independiente. Kaunda, el último “padre fundador” viviente, y su pueblo, habían alcanzado la victoria.

* Periodista cubano especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina.