Por segundo año consecutivo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial aprobaron la “sólida gestión macroeconómica” en Bolivia y elogiaron las “políticas de endeudamiento responsable” del gobierno de Evo Morales. Se han abierto “enormes oportunidades de inversión” en el país, resalta el BM, sobre todo en la agroindustria que adquirió un “potencial enorme” luego de la legalización de los cultivos transgénicos.

El nuevo Modelo Económico Nacional Productivo (MENP) del gobierno del Presidente Morales reproduce las viejas políticas monetarias del neoliberalismo, entre ellas la libre oferta y demanda en la producción y en la contratación laboral, y consolida el patrón de desarrollo económico basado en la exportación de materias primas.

Desde 2006, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas busca fundamentalmente precautelar la estabilidad macroeconómica, fortalecer al sector productivo, mitigar las presiones inflacionarias y proteger a la población más vulnerable con medidas específicas, cumpliendo al pie de la letra las recomendaciones de los organismos financieros. (Ver Memoria de la Economía Boliviana 2010 y los informes “Las tensiones de una recuperación a dos velocidades” del FMI y “El éxito de América Latina y el Caribe puesto a prueba” del BM)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el 3 de junio los resultados de la consulta al Artículo IV de Bolivia, un informe anual sobre el desempeño macro de la economía nacional correspondiente a la gestión 2010.

El documento destaca el crecimiento del PIB de 4,2% en 2010, y la notable reducción de la vulnerabilidad macroeconómica sustentada en los históricos niveles de Reservas Internacionales Netas (RIN) de más de 10 mil millones de dólares, que representan el 50% del Producto Interno Bruto (PIB).

El FMI resalta también el superávit fiscal de 2% del PIB por quinto año consecutivo, atribuido en parte al control del gasto corriente. En 2010 la balanza comercial superó los 1.600 millones de dólares y el superávit en cuenta corriente alcanzó el 4,6% del PIB. Según el Fondo, la estabilidad fiscal se sustenta en un adecuado manejo de la deuda pública, lo que disminuye el riesgo del endeudamiento externo de 66% a 15% del PIB en el periodo 2003-2010.

“La situación actual de Bolivia es muy sólida: La deuda neta ha ido decreciendo en los últimos años y el superávit fiscal ha dado lugar a la acumulación de activos por parte del Estado… Eso le da un colchón importante para hacer frente a escenarios adversos”, dijo el jefe de la Misión para Bolivia del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI Gabriel Lopetegui.

En el primer trimestre de 2011 la economía nacional creció más del 5% y podría superar el 4,5% a fin de año gracias al alza de precios de los commodities, pronosticó Lopetegui, y no descartó que la inflación sea menor al 7,9% proyectado inicialmente.

“Bolivia es cada vez menos un país de bajos ingresos y está entrando de a poco a la categoría de los países de ingreso medio”, anunció el Banco Mundial a principios de 2011. Esta semana, el representante del BM Óscar Avalle aseguró que en los próximos dos años Bolivia podría ascender a la categoría de país con “ingresos medianos bajos sólidos”.

Bolivia está en un momento clave en la historia del Banco Mundial: ha dejado de ser un país pobre y pronto pasará de ser un país concesional a no concesional, lo que significa que pasará a la misma categoría de países como Argentina, Brasil, México, India e Indonesia, destacó Avalle en una entrevista con medios estatales.

Según Avalle, Bolivia “ascendió” de categoría debido al incremento del ingreso per cápita registrado desde 2006, y sobre todo a la “prudencia macroeconómica” del gobierno de Morales, que permitió mantener un crecimiento económico constante de 4% en promedio.

El capital se regodea

El gobierno del MAS es antiimperialista y nacionalizador en el discurso, pero en la práctica ha demostrado ser un ejemplar defensor del capital privado pequeño, mediano y transnacional. El Artículo 308 de la Constitución reconoce, respeta y protege la iniciativa privada y garantiza la libertad de empresa. “La propiedad privada es sagrada y respetada por la nueva Constitución; es falso que el gobierno quiera expropiar casas, vehículos y otras propiedades”, reiteró una y otra vez Evo Morales en los últimos cinco años.

El fallido gasolinazo de Navidad de 2010 y el proyecto borrador de la nueva Ley de Hidrocarburos 2011, que contempla nuevos impuestos, patentizan la fidelidad de Evo con las transnacionales. Con la legalización de los transgénicos, el jefe indio selló su alianza con la burguesía agroindustrial y las corporaciones del agronegocio.

Las transnacionales petroleras, mineras, agroexportadores y banqueros ganaron en los cinco años de gobierno del MAS más dinero que en el quinquenio anterior. Entre 2009 y 2010 las exportaciones crecieron 17,4% en volumen y 15,2% en valor. Los depósitos y créditos del sistema financiero ascendieron a un récord de 9.087,4 millones y de 6.565,2 millones de dólares, respectivamente. La solidez del sistema se tradujo en una tasa de mora de 2,1%.

El año pasado la inversión extranjera directa aumentó 52,9% respecto a 2009, totalizando 650,8 millones de dólares. “Para incrementar este flujo lo más importante es tener reglas claras, y creo que en eso se está trabajando en este momento”, declaró Óscar Avalle del BM.

El MAS elabora una nueva Ley Inversiones que refuerza los incentivos y las garantías jurídicas para los capitales privados nacionales y extranjeros. “La inversión está garantizada, no hay una sola empresa que pueda quejarse de que les hemos desarraigado de su actividad”, aseguró el viceministro de Coordinación Gubernamental Wilfredo Chávez.

El Vicepresidente Álvaro García Linera recalcó que el gobierno boliviano sólo nacionalizó empresas que pertenecían al Estado, y una reciente visita a España dijo que ahora el “país está despegando y es un socio estratégico que ofrece enormes oportunidades para cualquier inversionista que quiera utilizar sus recursos”.

El BM considera que Bolivia tiene un potencial muy grande para atraer inversiones extranjeras, particularmente en el sector agrícola, luego de la promulgación de la nueva Ley agraria que autoriza el cultivo de transgénicos con el fin de fomentar la agroindustria exportadora.

“Bolivia es un país que tiene enormes oportunidades de inversión más allá de los recursos naturales; la producción de alimentos y el tema agropecuario es esencial y tiene un potencial enorme, y creo que hay que dejar que eso florezca”, comentó Avalle a la agencia ABI.

El BM está dispuesto a financiar la ejecución de la nueva Ley de Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria; la “plata es lo de menos”, lo más importante es garantizar condiciones jurídicas y reglas claras para atraer capitales privados y promover la revolución agrícola, confirmó Avalle.

Antes de 2006 la cartera del BM en Bolivia oscilaba entre 200 y 240 millones de dólares, pero ahora supera los 500 millones porque el país es considerado un “buen socio”. El riesgo para Bolivia es que, al convertirse en un país de “ingresos medios”, recibirá cada vez menos créditos “concesionales” con bajos intereses y muchos más préstamos “comerciales” con intereses altos.

De esta forma, la categoría de “ingreso medio” podría convertirse en una trampa para Bolivia, ya que acentuará su dependencia de inversiones extranjeras directas, de las exportaciones de recursos naturales y de las inversiones en la bolsa, es decir de la liberalización y privatización de la economía.