La inconsistencia entre principios ideológicos y medidas económicas debilita cada vez más al gobierno del Presidente Morales. Esto sumado a las declaraciones desafortunadas del primer mandatario, hace que pierda el liderazgo internacional que había logrado a través de la defensa de la “Madre Tierra”. Su posición lo hacia un líder ambientalista, legitimado por las advertencias científicas sobre las catástrofes naturales que cada día se hacen más frecuentes y las soluciones más difíciles y costosas.

Si después de los desaciertos y exabruptos del Presidente han quedado frustrados los movimientos ambientalistas, con las últimas medidas sobre los transgénicos quedan marginados los agricultores pobres y los pueblos originarios, y la tierra queda en manos de la industria privada internacional.

Esta sentencia acaba de ser decretada por el poder legislativo, donde una mayoría congresal aplastó los principios de defensa de la “Madre Naturaleza” y la independencia de los pueblos indígenas que viven de la agricultura desde sus ancestros.La crisis ambiental que sufre la “Madre Tierra” requiere medidas a largo plazo y políticas sostenibles, la presión de resultados inmediatos es un factor electoral y una oportunidad comercial donde se ha trabado el gobierno actual, el cual quiere asegurar su reelección con respuestas rápidas por más contradictorias que sean, cuyo costo, en el largo plazo, será caro e irreversible, y en el presente significa la pérdida de la buena imagen internacional que venía sustentando el Presidente Morales, y la pérdida de liderazgo en los sectores campesinos que verán afectada su actividad agrícola tradicional.

Esta contradicción desnuda el conflicto entre los intereses económicos de los grandes terratenientes rurales, sobre todo del oriente boliviano, y la población indígena que carece de representación en las Cámaras donde se toman las decisiones, y donde prevalecen los intereses privados.La contradicción en la que han hecho caer al presidente, no sólo contradice su discurso en defensa de la “Madre Tierra”, que le ha dado tantos réditos favorables en el espacio mediático internacional; resulta que también contradice sus desafortunadas expresiones espontáneas.

En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático, en abril del pasado año, en la localidad de Tiquipaya, Cochabamba, el Presidente Morales iniciaba su discurso con la frase ¡Planeta o muerte! Provocando la respuesta de: ¡Venceremos! en los asistentes de los diversos países del mundo allí presentes.El presidente Morales calificó de triunfo lo acontecido en Copenhague en el año 2009, y criticó el incumplimiento de los países desarrollados con los compromisos de reducir la emisión de gases de efecto invernadero, declarando al sistema capitalista el enemigo de la “Madre Naturaleza”.

Planteó un nuevo sistema basado en principios de complementariedad, solidaridad, equidad, respeto a los derechos humanos y, especialmente, respeto a los derechos de la “Madre Tierra”, como patrimonio común de la humanidad.Criticó el desarrollo ilimitado e irracional que dejaba una huella ecológica cinco veces más grande de lo que el planeta podía soportar. Confrontó la concepción occidental de dominio y sometimiento de la tierra por parte del ser humano, y la concepción indígena de ser parte de ella.

En la parte central de su discurso, el presidente afirmó: “Se habla bastante de los transgénicos, claro, tal vez para resolver la crisis alimentaria hay empresas, hay empresas transnacionales que tienen mucha subvención de sus Estados para producir transgénicos, usan combustible y químicos en su producción; pero resulta que esos transgénicos deben servir para comer, pero no sirven para alimentarse, esa es una profunda diferencia que tenemos también con el occidente y los modelos desarrollistas”.

Pero parece que los asesores del Presidente, el grupo palaciego que lo asesora y aísla, se está alimentando de mucho “pollo y maíz transgénico”, por eso el Presidente está sufriendo severas desviaciones en sus acciones y decisiones, y los “calvos” que lo asesoran detrás de la silla están dejando al gobierno como palo de gallinero.

Ojalá no terminen bañándose en Coca Cola para limpiar el sarro de sus ideas confusas. ¡Que vivan los derechos de la Madre Tierra! Señor presidente.