Conocido con el epíteto de Devoragrasas, el Té Rojo de china (Pu erh) está entre las bebidas gourmet, pues en su momento era exclusivo para los emperadores y la nobleza. En un mundo, donde la obesidad es un problema serio de salud, la ingestión de este té y ciertas dietas a partir de él, pudieran significar un alivio al exceso de peso, sin embargo ¿Qué hay de cierto en esta infusión prácticamente mágica?

Todo parece indicar, según recomiendan los médicos, que la solución más exacta para resolver el problema de la obesidad, pasa por una disminución en la ingesta, mejor calidad de los alimentos y ello en combinación con la frecuencia en los ejercicios físicos.

Para otros galenos, la posibilidad aparece no mediante las recurridas dietas de muchas revistas, sino en un cambio radical en el estilo de alimentación, con un balance que puede llevar variedad y satisfacción.

Tal idea incluye alimentarse cada tres horas con pequeñas cantidades y a la vez gastar energías que permitan un balance favorable a tener el peso ideal. Sin embargo, ello no excluye el empleo de infusiones que tengan ciertos poderes beneficiosos o medicinales, como es el caso del Té Rojo. Este Té medicinal de la nobleza china, el Pu´erh, tiene su origen en Yunnan, China, y se le atribuyen múltiples propiedades curativas.

Pero sobre todo, cuenta con una exclusividad desde su proceso de fermentación que puede durar de dos a 60 años, en barricas de roble para lograr su color rojo, de ahí el parecido con el vino. Entonces, puede hablarse de cosecha y su año es único e irrepetible. Por tanto no todos son iguales y el cuidado, selección y recolección, como en el buen vino, ponen su granito de arena a la calidad del producto final.

Fuentes chinas señalan que es un potentísimo adelgazante y de ahí que en Occidente le bautizaran como Devoragrasas, con consejos para tomar una taza después de una comida rica en grasas, pues suprime el apetito, y crea sensación de saciedad durante horas. Sin embargo, también desintoxica y depura el organismo, pues actúa como acelerador hepático, y colabora en la eliminación de las toxinas acumuladas en sangre, al activar la producción de enzimas purificadoras.

En ese sentido, los médicos chinos lo sitúan como una especie de bálsamo contra la resaca luego de beber, pues elimina el alcohol, aunque cuidado, puede dañar seriamente el hígado.

Este té es también llamado el Champán de los tés, por su parecido con el vino. Comparado con otros tipos de té que se deben consumir rápidamente, este puede envejecer durante años y transformarse en una mejor bebida, dependiendo de su calidad de origen.

Tal maravilla, aparece en hoja suelta, o comprimida, dándole forma piramidal, redonda, de moneda, entre otras. También aprecian de gran manera el de árbol antiguo que se presenta en bloques de varios centímetros.

Sin embargo, en China propiamente el Pu-erh se conoce como Té negro y el que en Occidente conocemos como Negro le llaman Rojo. El Pu-erh crece al sur de la provincia de Yunnan, en el condado de Pu,er, hoy en día SiMao y XiShuangBanna, de ahí su nombre, lugar donde sus hojas alcanzan enormes tamaños.

Pero la confusión puede aumentar si se lee que existen varios tipos de este Pu-erh. Está el Sheng Pu-erh no oxidado conocido como crudo o verde, es el más antiguo. Le sigue el Black Pu-erh a partir de hojas de té verde Saiqing.

Este té se recolecta desde la época de la dinastía Tang (618-907) y en esos orígenes se le denominaba té Ying-Shen, pero este nombre cambió a Pu-ehr durante la dinastía Yuan (1271-1368), aunque su verdadero impacto económico no llegó hasta el período Wan-Li de la dinastía Ming (1368-1644).

Este té elabora a partir de hojas procedentes de viejos árboles, lo que se recoge es conocido como Hoja de té amplia, sobre todo en el sudoeste de China, en regiones fronterizas con Birmania, Vietnam y Laos.

Tales hojas están cubiertas de vellosidades, además de tener una composición química diferente y crecer de manera salvaje, en lugares que los chinos denominan Montañas de Té, sin mezclarse con los de otras áreas.

A menudo se presenta a los consumidores en forma de tortas o pequeños bloques que se envuelven en papel y se almacenan lejos de la humedad excesiva. Luego de varios años de almacenamiento el té logra su característica oscura, y es más suave.

Como bien recomiendan los médicos, todo parece indicar que la solución más exacta para resolver el problema de la obesidad, pasa por una disminución en la ingesta, mejor calidad de los alimentos y ello en combinación con la frecuencia en los ejercicios físicos. Para otros galenos, la posibilidad aparece no mediante las recurridas dietas de muchas revistas, sino en un cambio radical en el estilo de alimentación, con un balance que puede llevar variedad y satisfacción.

Tal idea, incluye alimentarse cada tres horas con pequeñas cantidades y a la vez gastar energías que permitan un balance favorable a tener el peso ideal. Sin embargo, ello no excluye el empleo de infusiones que tengan ciertos poderes beneficiosos o medicinales, como es el caso del Té Rojo. Este Té medicinal, el Pu´erh, tiene su origen en Yunnan, China, y se le atribuyen múltiples propiedades curativas.

Este periodista probó recientemente una variante de un sabor ligero, que incluso puede servir en meriendas como los demás té, y servirse con pastas o galleticas, independientemente de las recomendaciones para bajar de peso que lo lían a consumirlo cuatro veces al día luego de comidas, por una semana.

Pero fuera de estas pretensiones de devorar grasas, es factible consumirlo a manera gourmet y se puede comprar ocasionalmente en lugares tan lejanos de China, como en La Habana Vieja, en establecimientos de especias y curiosidades culinarias de Asia.

Este té acumula una buena cantidad de propiedades, como estimular la digestión de comidas ricas en grasa, disminuye los niveles de grasa en la sangre, previene y baja el colesterol negativo, beneficia el metabolismo hepático y estimula la secreción de las glándulas digestivas.

Además se le atribuye prevenir infecciones, desintoxica y depura, y refuerza el sistema inmunológico, al menos en los informes aparece de esta manera. También dicen que cura el mal humor y ligeras depresiones, preserva de las infecciones y posee efectos bacteriostáticos.

Son varios los nombres que aparecen en el mercado, como: Bingchá (té de disco), Túochá (con forma de cuenco), Zhuanchá (de ladrillo), Fangchá (cuadrado), Jinchá (seta) y Jingua (melón dorado).

Y los chinos recomiendan algunas formas de preparación, entre estas la siguiente: Poner la planta en agua a 85 grados centígrados e inmediatamente retirarla dejándola reposar en la tetera 10 minutos. Sabremos si está bien hecha si hay espuma en el vaso y si efectivamente su color es rojo cobre claro.

Aunque el color depende de la duración, que suele ser de tres minutos de reposo, y la espuma es debido a los 85 grados del agua donde la insertemos. Este té es famoso en Occidente debido a su bajo contenido en cafeína y las atribuibles propiedades de eliminar grasa. Y precisamente tiene poca cafeína por su fermentación, mucha menos que una taza de café o cualquier otro te.

¿Una dieta a tener en cuenta?

Según una de las dietas difundidas con frecuencia en revistas e Internet, su consumo durante una semana puede hacer descender tres kilogramos de pesos. Este té entonces, patrimonio exclusivo de los emperadores chinos durante siglos, ¿podría ahora venir a causar un gran beneficio?

Sin embargo, la recomendación indica emplearlo como complemento de una dieta variada y baja en calorías en cinco días para perder esos tres kilos, pues habría que ver si realmente la causa es el té o el tipo de alimento a ingerir.

En tal caso beber cuatro tazas de té rojo al día después de desayuno, comida, merienda y cena, con una forma de alimentarse que debe incluir arroz, pasta, legumbres y pan integral, vegetales junto con un consumo restringido de proteínas, es decir a base de pescado y huevos.

Aunque recomiendan los expertos chinos que este método es bueno para personas con buena salud y abstenerse los niños, embarazadas, personas sometidas a tratamiento médico continuado o con alteraciones del ritmo cardiaco. También excluyen a personas con úlcera, anemia, insomnio o crisis nerviosas.

Por tanto el Té Rojo puede servir de ayuda, pues la medicina tradicional china le considera como remedio para la buena salud y para adelgazar. Si le ayuda a evitar la obesidad o no; esa parte de la historia la debe aportar el paciente deseoso de cumplir con una alimentación eficiente y un gasto de energía considerable; sino, que le pregunte a su médico.

* Periodista de Prensa Latina.