Hay un tema transversal en la educación, que es la educación medioambiental. En líneas generales, niños y jóvenes conocen el tema del medio ambiente, la contaminación, el cambio climático, etc. Sin embargo, no hay un tema paralelo, también transversal, que es el de la educación patrimonial. No sabemos identificar nuestro patrimonio cultural tangible e intangible, monumental u oral. No conocemos sitios arqueológicos ni expresiones de la cultura colonial ni republicana. En espacios como la ciudad de Cochabamba o, digamos Totora, es difícil encontrar monumentos coloniales, porque la casas son republicanas, pero los conocemos como coloniales porque nadie nos ha enseñado a identificarlos.

En suma, estamos fomentando una conciencia medioambiental, pero no hemos dado ningún paso para crear una conciencia patrimonial. Lo primero tiene que ver con la Naturaleza; lo segundo, con la cultura, con la obra del hombre.

En 1999 hubo una reunión del Convenio Andrés Bello sobre nuevas propuestas para educación y propuse dos temas: 1) Conciencia patrimonial; y 2) Considerar la fiesta como escenario principal de la educación patrimonial.

Educación patrimonial tangible

Desde la primaria deberíamos aprender a identificar temas de paleontología, arqueología y cultura tangible: edificios, monumentos, ruinas, cosas. Saber identificar época y lugar de procedencia y características.

La educación se complementaría con Jornadas de Recuperación del Patrimonio Tangible: limpieza de edificios, monumentos, ruinas; visita a museos. Al menos cuatro veces por año lectivo se debería organizar excursiones, digamos, a Calamarca o Inkallajta, a Tiwanaku o al Norte de Potosí para recibir lecciones de pintura colonial, de arqueología, de textiles, de culturas originarias; y programar actividades de conservación y restauración dirigidas por gente especializada.

Educación patrimonial intangible

La fiesta tensiona todas las capacidades de una cultura local para mostrar arte, cultura, artesanías, saberes, usos y costumbres locales. La gastronomía y la fabricación de bebidas es parte de este patrimonio, y además es esencialmente local; por eso aspira a tener denominación de origen. Así, no hay un queso francés sino quesos de muchas regiones; no hay un vino español sino muchos vinos de cada sitio. Del mismo modo, no hay un plato boliviano, pero sí muchos manjares regionales, vinos, chicha, singani y otras bebidas de cada cultura local.

La música, la poesía, la fabricación de instrumentos de viento, percusión y cuerdas; la danza, los autos de fe, los bordados y textiles, las máscaras… son escenarios privilegiados del patrimonio cultural intangible.

Del mismo modo que en el punto anterior, se debe organizar por lo menos 4 excursiones por año lectivo al Carnaval de Oruro, a la fiesta del Gran Poder, a la fiesta de Comadres en Tarija, al carnaval de Vallegrande, a los sicuris de Italaque, a la Semana Santa en San Ignacio de Moxos, a la Chiquitanía en el Festival de Música Barroca y Renacentista, a cada cultura local del Estado Plurinacional para aprender idioma, usos y costumbres, artes, artesanías, gastronomía, bebidas.

Temas culturales

Estos temas son esencialmente CULTURALES; son una contribución de artistas y trabajadores de la cultura a la educación de los bolivianos y deben ser incorporados a la ley en discusión. [1]

[1] El Convenio Andrés Bello ha editado el folleto “Somos Patrimonio” con las conclusiones de la Reunión Internacional de Expertos en Patrimonio Cultural y Natural, Bogotá, diciembre de 1999. En el capítulo 8 “Y los asesores del CAB en temas patrimoniales recomendamos” se incluye una sugerencia mía: Postular la “fiesta” como espacio didáctico para el desarrollo de una conciencia patrimonial. Aquí están los dos temas de la presente nota.