Si hay algo que me llama profundamente la atención es la memoria selectiva de nuestros gobernantes. Con pompa y sonaja se anunció el día de la Recuperación Marítima y semanas más tarde ningún honorable diputado o senador levantó su voz para recordar y rendir honores a la participación, en la batalla del Alto de la Alianza, un 26 de mayo de 1880, de los Colorados de Bolivia; en esa fecha histórica, atemorizados soldados chilenos se preguntaban quiénes eran esos hombres de rojo que a una sola voz declamaron: “Temblad rotos que aquí entran los Colorados de Bolivia”. 

Volviendo a nuestros días, un ministro chileno nos recordó la inscripción que existe en el escudo chileno -“por la razón o por la fuerza”- y ha hecho gala del potencial bélico de su país. Ese mismo día, el responsable chileno de la zona franca de Iquique manifestaba con alegría que la ley que declaraba amnistía para la entrada a Bolivia de autos ilegales (chutos) era una buena medida de flujo económico para esa región de “su país”.

Frente a todo esto, ¿cómo recordamos a los Colorados de Bolivia? Aprobando leyes beneficiosas para Chile… desde el Tratado de 1904 hasta la Ley para Autos Chutos. Pero, ¿quién es el culpable del Tratado de 1904?, los historiadores y los analistas podrán argumentar mil hipótesis, pero ninguno se atreve a decir que fueron los “ineptos” que estaban en el Gobierno de esa época los que sin patriotismo firmaron un tratado “absurdo” para Bolivia. Desde luego, ya bautizamos varias avenidas con el nombre de Ismael Montes y tenemos el resto de la vida para seguir quejándonos por nuestros propios errores. Yo también seguiré apoyando las iniciativas en pos del mar, pero mientras los políticos se olviden del patriotismo dentro del país no avanzaremos un solo milímetro en la reconstrucción de nuestra Bolivia.

Al proseguir esta reflexión, me viene a la memoria parte de la letra de una canción en homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz, escrita en el contexto de la privatización de nuestras empresas hace varios años atrás: “Fiesta de cobardes se armó en el Congreso / para alzar la mano y vender a la Madre / Contra la traición, Marcelo valiente como su pueblo”.

¿Qué ha cambiado de esa Fiesta de Cobardes? Pues, que ahora se llama Asamblea Legislativa Plurinacional y es un espacio donde la despersonalización de los honorables sigue intacta, además olvidaron que el lema de la “subordinación y constancia” es para las Fuerzas Armadas. Como un ejemplo, permanentemente necesario, debemos citar la aprobación ILEGAL y ANTICONSTITUCIONAL de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos que destrozará el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Cuando decimos destrozar equivale a “exterminar animales y ecosistemas”, “exterminar los ríos”, “exterminar a los pueblos que habitan ahí”, “exterminar la tierra con el monocultivo de la coca ilegal”, “exterminar árboles” y, algo interesante, se dice que esta carretera hará el favor de unir a Chile con Brasil. Si leemos nuestros mandamientos (la Constitución Política del Estado) me llena de esperanza saber que existe el artículo 112 que textualmente refiere: “Los delitos de genocidio, de lesa humanidad, de traición a la patria, de crímenes de guerra y los delitos contra el medio ambiente son imprescriptibles”.

Imprescriptible quiere decir que llegará un momento en que todas y todos aquellos miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional, los ministros, los “servidores públicos” que hayan sido parte del delito llamado “carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos” deberán rendir cuentas no solo ante la historia, sino ante la Justicia que, bien administrada, debería conceder la cárcel a todos los cobardes y traidores que atentaron la vida y pisotearon las leyes y nuestra Constitución.

Desde muy niño se grabó en mi mente una imagen positiva de “los Colorados de Bolivia”. Me queda hacerles llegar mis oraciones, “Colorados”, sé que están en un círculo del cielo reservado para los valientes y patriotas. Aquí todavía quedan mujeres y hombres que siguen vuestro ejemplo, entre ellos, el de los pueblos chimanés, moxeños y yurakarés del Isiboro Sécure que defenderán con la vida su territorio. Desacredito, atendiendo a la Constitución, a todas aquellas instituciones y portavoces del Gobierno que quieren convertirse en la “voz” de los pueblos del TIPNIS. Es un irrespeto que el señor Luis Sánchez, presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras, o el ministro de Obras Públicas, Wálter Delgadillo, con aires de grandeza pretendan dar lecciones de lo que ni en sueños podrán imaginar y decir de las culturas del TIPNIS. La COSULTA ya fue hecha y se decidió el rechazo a la carretera.

Para acabar, manifiesto mi admiración por Adolfo Moye, presidente de la Subcentral TIPNIS que estuvo en España y fue invitado para denunciar y hablar al Mundo sobre las alegrías y vida que encierra el TIPNIS, sobre su visión de desarrollo, sobre la lucha del ahora y del mañana para enfrentar la muerte y la injusticia. Mientras Adolfo compartía esa realidad, este viernes 3 de junio de 2011, el presidente Morales hacía gala que su poder vale más que las leyes y la Constitución inaugurando los trabajos de la carretera de la muerte Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.

¿Acaso Evo Morales insultó a los que argumentan que esa carretera es una equivocación y una ilegalidad? Pues, algo más vergonzoso, indicó que “ahora tenemos plata, pero no tenemos proyecto a diseño final”… como boliviano, no puedo tomar como parte del sentido de humor del Presidente esa declaración pública. ¡Nunca se hicieron estudios sobre este proyecto! Después, Morales instruyó que no hay pretextos para terminar la obra en 40 meses.

Los hechos hablan por sí solos: el Presidente está mal asesorado e informado y como carece de argumentos para justificar lo injustificable de esta carretera, se apoya en un “discurso”. Con tanta irresponsabilidad, ¿acaso puedo creer que Evo Morales es el emblemático defensor de la Madre Tierra y de los derechos de los Pueblos Indígenas? Pues no, yo reconozco a otros: ¡a Adolfo Moye, a todos los integrantes de la valiente Subcentral TIPNIS, a todos los habitantes originarios del TIPNIS… Sí, ahí están los verdaderos defensores de la Patria, de la Madre Tierra, de los Pueblos Indígenas. Sí, ahí están los pueblos chimanes, moxeños y yurakarés: “Temblad cobardes y traidores que aquí entran los defensores del Isiboro Sécure”. ¡La lucha continúa!

* Miembro de la Campaña en defensa del TIPNIS. 5 de junio de 2011, Día Mundial del Medio Ambiente. blitorojas@hotmail.com