(Erbol).- Cuando el poder obliga a que lo escuchen es señal de debilidad. Más cuando tienen un aparato mediático que no ha tenido ningún gobierno neoliberal. Más cuando la sabiduría aconseja convencer, antes que imponer. Más cuando no es necesario porque la persona que mayor cobertura ha tenido en los últimos cinco años ha sido precisamente Evo Morales.

¿Datos? El Presidente habló desde el 22 de enero de 2006 hasta la fecha casi cada día (hubo momentos en que apareció hasta cinco veces en un día, a cada rato y en lugares diferentes); lo que significa que de los 365 días del año, hizo uso de su libertad de expresión por lo menos 300; si sumamos cinco años, apareció en los medios de comunicación 1.500.

Hubo momentos en que intervino más de cinco horas y tuvo la mayor cobertura que ningún otro gobierno democrático. Víctor Paz, en su último periodo, hablaba casi una vez al mes, posiblemente por su edad; Jaime Paz aparecía a ratos y desaparecía otros; Sánchez de Lozada, además de llegar casi siempre tarde a Palacio, medía sus tiempos de exposición; Banzer guardaba largos silencios; Jorge Quiroga y Carlos Mesa estuvieron muy poco tiempo en la Presidencia.

De las 24 horas que tiene el día, Morales se expuso a los medios al menos una hora; lo que significa que apareció en los medios más 300 horas al año y 1.500 en cinco años. La cobertura mediática fue monumental, no sólo en la prensa nacional, sino internacional (aunque cada día va disminuyendo). Las páginas de diarios escritos y digitales donde apareció y aparece aún Morales se cuentan por millones y las horas de cobertura en los medios audiovisuales, por miles.

Morales ha sido y todavía es todo un fenómeno mediático. Entonces, ¿cuál el fin del artículo 10 del proyecto de Ley de Telecomunicaciones que pretende obligar a las radios, canales de televisión abierta y cable a realizar transmisiones en cadena sin pago alguno de los mensajes oficiales del Presidente del Estado Plurinacional, dirigidos a todos los bolivianos y bolivianas del país? ¿Teme el MAS que a medida que vaya pasando el tiempo ya nadie quiera escuchar ni pagado a su líder? ¿Creen que controlando los medios van a controlar la opinión pública?

Si fuera este último el caso, hay evidencias que demuestran lo contrario. El 2002, cuando Morales se postuló a la Presidencia, el MNR tenía el mismo tamaño de aparato mediático que hoy tiene el MAS, pero apenas rebasó el 20%. El 2003, los días de la masacre de El Alto, Sánchez de Lozada “cogobernó” con los grandes medios comerciales para controlar la realidad, no pudo y tuvo que huir. En las elecciones del 2005, el 80 por ciento de los medios estaba en contra de Morales y éste logró el 54% de votos. Entre 2006 y 2009, el MAS ganó todas las elecciones que quiso y subió su caudal electoral casi al 70%.

Sin embargo, hay una fracción masista que está convencida que controlando a los medios y silenciando a la gente, como sucede con el artículo 82 de la Ley de Régimen Electoral y el proyecto de la Ley de Telecomunicaciones, van a controlar la realidad y quedarse acunados por la gloria por el resto del tiempo. No lo pudieron hacer ni Goni ni Banzer, ¿podrá Morales?

Y, finalmente, algo curioso. No sé por qué, pero mientras más tiempo en el poder, más se parecen los políticos. Banzer impuso su cadena radial, García Meza, también. Éstos se escudaron en la fuerza de las armas y en la idea de reconstrucción nacional; Morales se parapeta en el voto popular y en el Proceso de Cambio.

El poder mediático no sostiene al poder político si éste está alejado de la cotidianidad de la gente. Por ello, los políticos sabios se amparan en el único poder indestructible que tienen: la credibilidad. Cuando ésta tiende a debilitarse, te obligan a escucharlos por ley.

* Director de la Red Erbol.