Moscú, (PL).- Los daños a la Pachamama (Madre Tierra) deben cesar, pues ella puede vivir sin nosotros, pero nosotros sin ella nunca, comentó el ministro boliviano de Relaciones Exteriores David Choquehuanca, a su paso por Rusia, donde reforzó los nexos con este país. El canciller boliviano, acorde con su ritmo activo de trabajo, hizo un paréntesis para sostener un diálogo con este corresponsal de Prensa Latina camino al aeropuerto, tras conversar con su similar ruso, Serguei Lavrov.

P. ¿Cómo califica el estado de las relaciones con Rusia y las esferas con más perspectivas de la cooperación bilateral, tanto desde el punto de vista político como económico?

R. Sostuvimos una conversación muy positiva de países hermanos y decidimos profundizar el diálogo político; necesitamos abordar temas globales como cambio climático, la migración y la lucha contra el narcotráfico. Rusia ofreció la posibilidad de capacitar al personal boliviano en la lucha contra el narcotráfico y hablamos de aprovechar potencialidades en otras esferas.

La empresa rusa Gazprom está en Bolivia y decidimos dar un valor agregado a nuestras materias primas, pero carecemos de tecnología y queremos aprovechar la desarrollada por Rusia en el sector energético. Bolivia tiene un potencial hidroeléctrico grande y podemos utilizarlo a fin de producir electricidad con pequeños y medianos proyectos, para lo cual contamos con varios ríos. Existen proyectos por los cuales se puede producir hasta mil megavatios y en otros seis o 16 megavatios, para lo que deseamos aprovechar la tecnología rusa. Si Rusia hace una propuesta que convenga a Bolivia y le interese, podemos echar adelante proyectos en esa esfera.

Asimismo, conversamos sobre la cooperación aeroespacial; nuestros presidentes se reunieron aquí y se pronunciaron por la instalación en Bolivia de un centro de mantenimiento de aviones rusos. Las comisiones de cada país deben presentar propuestas beneficiosas tanto para Bolivia como para Rusia.

Visitamos la Universidad de Amistad Rusa con los Pueblos y agradecemos las becas que ese centro otorga a nuestros estudiantes para que puedan prepararse y adquirir profesiones. Nos aseguraron que se mantendrá el intercambio en la esfera de la educación y la intención es profundizar y ampliar las relaciones en ese campo, en el cultural y en el energético, sobre todo hidrocarburos.

Acordamos profundizar el diálogo político y cursamos una invitación al ministro ruso del Exterior, Serguei Lavrov, para que visite Bolivia. Igualmente acordamos que la comisión mixta intergubernamental pueda reunirse en noviembre próximo para concretar los acuerdos y van a trabajar los equipos de técnicos en ese sentido.

P. ¿Cómo se inserta Bolivia en los diferentes procesos de integración como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y qué elementos pueden identificarse para el trabajo conjunto de esas entidades regionales?

R. América Latina tiene muchas potencialidades, una población considerable, recursos naturales y sus presidentes, especialmente de la Unasur, decidieron tomar sus propios caminos y no ir por los que nos llevaban al Norte. Hemos aprendido a valorar nuestros propios recursos naturales, sentir orgullo de lo que poseemos: tenemos, además, historia, una gran población y podemos empezar a encarar juntos, como región, problemas como la crisis alimenticia.

Solos no podremos enfrentar problemas globales que se avecinan. Debemos buscar regionalizar o nacionalizar la lucha contra el narcotráfico para no depender del Norte. Cuando digo que los presidentes han decidido caminar por la senda del sur, quiere decir que tenemos que volver a creer en el Sur. Ahora se trabaja en lograr una integración energética, de infraestructura, en educación y salud para de esa manera encarar la lucha contra la pobreza de forma conjunta y ofrecer nuestra contribución a la multipolaridad en el orbe.

Tenemos varios espacios de integración como la CAN y el Mercosur, que reúne a varios países, pero tenemos otros de mayor integración como la Unasur, que ya es una realidad, y cuenta con secretaría general y su propia sede. La Unasur posee varios proyectos, pero no nos quedamos ahí, pues se decidió constituir la Celac, para lo cual el próximo 5 de julio se efectuará una cumbre en Venezuela, a fin de consolidar ese otro espacio integrador.

P. En el caso del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) se trata de un proceso más profundo, con países que comparten aspectos económicos y políticos. ¿Cuál sería la distribución de responsabilidades para Bolivia en ese bloque?

R. En el ALBA se construye un espacio de hermandad, de solidaridad y de complementariedad entre sus miembros. Además, el ALBA es un motor que impulsa un proceso de integración mayor y desde luego cada país posee sus roles, sus particularidades. Somos diversos, pero también tenemos obligaciones, lo que le puede faltar a un país miembro del ALBA lo puede tener otro y nuestras potencialidades se tienen que complementar, tiene que haber un espíritu solidario.

Lo más importante en el ALBA es que se está tratando de constituir un espacio democrático, solidario, complementario, donde las decisiones las tenemos que tomar mediante el consenso.

P. Bolivia llama en todo momento a la convivencia y armonía con la naturaleza. ¿Cómo materializa esa tarea en medio de la ambición de las transnacionales que buscan privatizar todos los recursos naturales y emitir patente de todo, en especial, en la selva amazónica?

R. Cuando empezamos a defender el derecho de los pueblos indígenas en Naciones Unidas, muchos decían que era imposible y no podríamos. Hemos tenido muchas dificultades, pero poco a poco el mundo, la ONU, los países han entendido la necesidad de trabajar por los derechos de los pueblos indígenas. Primero lo vieron como algo descabellado y que no tenía Norte, algo absurdo para plantearlo en la ONU.

Han tenido que pasar décadas para que finalmente Naciones Unidas presente la declaración de los derechos humanos. Lo mismo ocurrió con nosotros para lograr que el mundo declarara al 22 de abril como Día Internacional de la Pacha Mama (Madre Tierra).

No sólo hablamos del planeta, sino de la Madre Tierra; eso es un gran avance y debemos estar seguros de que tenemos que cuidarla porque nos da de comer y nos da beber. Los seres humanos nos alimentamos de la leche de la Madre Tierra, que es el agua, los animales también y somos criados de la Pacha Mama y al mismo tiempo hermanos, porque ella nos cría.

En el caso de las transnacionales que quieren dominar la naturaleza, explotarla, someterla y ponerla a sus servicios, deben entender que ese camino por donde nos lleva es al de la destrucción. El modelo de desarrollo que aplica la sociedad occidental genera mucho desequilibrio no sólo entre las personas, sino entre el hombre y la naturaleza, y ha herido de muerte a nuestra Madre Tierra y si sus hijos no hacemos nada, nos iremos todos, ricos y pobres.

De ahí la lucha contra el cambio climático, por enfriar el planeta, porque los países industrializados reduzcan la emisión de gases invernaderos y asuman sus responsabilidades. El presidente Morales dice que sería tan importante discutir los derechos de la Madre Tierra como los derechos humanos, pues ella puede seguir existiendo sin nosotros, pero nosotros sin ella ya no existimos.

P. Usted habló recientemente sobre las negociaciones con Chile para la salida de Bolivia al mar. ¿Cuáles serían las medidas concretas que espera su país para resolver ese problema?

R. En la región tenemos pendientes dos temas por resolver: el de Las Malvinas, que es con un país externo, con Gran Bretaña, y el otro es el marítimo, un problema no sólo de Bolivia, sino del hemisferio. Por ello, la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1979 emitió una resolución, la cual afirma que ambos países deben de trabajar para que Bolivia tenga un acceso soberano al mar.

Nosotros presentamos un informe cada año para dar a conocer al hemisferio los avances en las negociaciones, dirigidas a que Bolivia pueda tener acceso al mar. En 2006, gracias a la voluntad política de la presidenta chilena Michel Bachellet y de Evo Morales, logramos incorporar el tema en la agenda oficial para que podamos alcanzar una solución definitiva y Bolivia pueda retornar a las costas del océano Pacífico. Iniciamos las conversaciones formalmente hace cinco años y decidimos crear un clima de confianza mutua.

Hemos tenido encuentros históricos entre fuerzas armadas, empresarios, académicos, medios de comunicación, alcaldes, autoridades locales, pequeños productores, parlamentarios, es decir, muchos, para generar un clima de confianza mutua. En todos estos espacios se ha hablado de alcanzar una solución definitiva para que Bolivia pueda tener acceso al mar.

Durante las reuniones de 2010, el nuevo presidente chileno, Sebastián Piñera, quien ratificó la agenda de los llamados 13 puntos, incluido el referido a la salida al mar de Bolivia, se estableció que debíamos alcanzar medidas concretas, útiles y factibles. Para ello existe un documento oficial, firmado por las cancillerías de Bolivia y Chile, en el cual se estipula que los próximos encuentros se deben trabajar las mencionadas medidas, y esto debió ocurrir en noviembre pasado.

Desde ese momento, se generaron expectativas para resolver el problema, pero Chile postergó la referida reunión porque quizás aún carece de medidas útiles, concretas y factibles. Por eso fue que los mandatarios de Chile y Bolivia se reunieron en diciembre último en Foz de Iguazú, en Brasil, para acelerar las referidas propuestas y allí conformaron una comisión de alto nivel de los cancilleres. En enero de este año, viajé a Chile y luego, tras un receso de 50 años, el jefe de la diplomacia chilena visitó Bolivia.

El presidente Morales, en una conferencia, retomó el tema y expresó su esperanza de que para marzo de este año se contara ya con las propuestas chilenas, pero ello no ocurrió. Nosotros revisamos la historia y han pasado 132 años; entonces nuestro Presidente, sin descartar el diálogo, decide de manera soberana explorar otras vías. Para ello, se formó una dirección estratégica de reivindicación marítima, formada por profesionales que trabajan con vistas a saber qué camino vamos a seguir a fin de contar con acceso soberano al mar.

P. Cuba y Bolivia intensifican la cooperación en la esfera de la salud y la educación. ¿Nos podría actualizar sobre el tema y las perspectivas de cooperación en otras ramas?

R. Saludamos a la Revolución Cubana y los avances que alcanzaron en el campo de la salud y la educación. Gracias a la participación de las autoridades y el pueblo cubano, Bolivia ha podido ser declarada libre de analfabetismo. Ha tenido que llegar al poder un presidente indígena para que Bolivia pueda ser declarada por la Unesco como territorio libre de analfabetismo.

Muchos de los ahora alfabetizados carecían de acceso a la educación y no sabían leer ni escribir, pero con la experiencia cubana, la solidaridad, con este trabajo complementario ha sido posible que Bolivia sea hoy un país libre de analfabetismo. Lo mismo ocurre en salud, pues con la Operación Milagro se atendieron a miles y miles de personas que no tenían recursos ni posibilidades y pudieron tener la oportunidad de que se les devolviera la vista. Cuba abrió las puertas para jóvenes estudiantes que no tenían ninguna posibilidad de continuar estudios superiores en Bolivia, a fin de que puedan contar con esta gran oportunidad. En Cuba se preparan unos cinco mil estudiantes bolivianos.

Realmente, los cubanos son un ejemplo para nosotros; los queremos, los admiramos, los apreciamos y los respetamos mucho. Por ello queremos profundizar nuestras relaciones, incluida la esfera comercial y tenemos un diálogo sincero, transparente y abierto con Cuba.

P. Bolivia realiza gestiones en el ámbito internacional para defender la diferencia entre la tradición ancestral de mascar y cultivar la hoja de coca y el consumo y tráfico de la cocaína. ¿Cómo observa ese tema en el contexto de la utilización por Estados Unidos del tema del narcotráfico para aumentar su presencia militar en la región?

R. En la Convención de 1961 se cometió un error por falta de conocimiento e información, pues planteó que la hoja de coca es droga y no podemos criminalizar una planta, y eso fue lo que hizo la referida disposición. La Convención ha prohibido una práctica cultural ancestral sagrada de nuestros pueblos y eso nunca lo van a poder cumplir. Es como prohibir que un pueblo no hable en su idioma o dejen de vestirse como siempre lo han hecho. Se trata de una práctica de los pueblos aimará y los quechuas, de quienes somos mayoría en Bolivia.

Pero la Convención del 1988 afirma que están permitidas esas prácticas culturales en lugares donde exista evidencia histórica y en Bolivia sobran esas evidencias. Con el objetivo de armonizar los textos de las Convenciones de 1961 y 1988, convocamos una conferencia y buscamos resolver el problema.

Estados Unidos siempre tratará de encontrar pretextos, sobre todo con el presidente Morales, y ellos saben que la lucha librada ahora por Bolivia es mayor que en ninguna otra administración, pues hemos apostado en serio por la lucha contra el narcotráfico. Estamos concientes que una parte de la coca va en función de la droga, pero no somos nosotros quienes la fabricamos, son otros que vienen de afuera.

P. La creación de la Alianza del Pacífico de Colombia, Perú, México y Chile más bien parece un intento por retomar el enterrado proyecto ALCA, al contar todos esos países con acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. ¿Qué opinión tiene sobre este proceso?

R. Son procesos que responden a ciertas coyunturas. Lo que estamos haciendo nosotros es trabajar por la unidad de los pueblos, donde la participación de los movimientos sociales resulta clave. Buscamos contar con un movimiento amplio, con la participación de una sociedad civil organizada, lo cual es muy importante para la gestión del gobierno y para los indígenas.

P. Lo que ocurre en Libia preocupa ante la posible creación de un procedente negativo en el derecho internacional por la abierta intromisión en los asuntos internos de un país. ¿Qué opinión tiene sobre tal aspecto y la actuación de la OTAN en esa nación norafricana?

R. Nos estamos de acuerdo con ninguna intervención. Queremos y creemos que los pueblos pueden resolver sus problemas mediante sus mecanismos nacionales y si no se puede y ellos mismos piden una participación de países amigos o de los organismos internacionales, tiene que ser algo acordado con ellos.

No se puede justificar ninguna intervención, pues creemos que todos los países deben aprender a resolver sus problemas de manera soberana.

P. ¿Qué opinión tiene sobre la política de doble rasero aplicada por Estados Unidos en su antiterrorismo, cuando elimina a Osama Bin Laden en Pakistán, al tiempo que libera al terrorista Luis Posada Carriles y mantiene injustamente encarcelados a cinco antiterroristas cubanos?

R. Es la doble moral de Estados Unidos y ello se observa también en los problemas de Medio Oriente, como ocurre con la posición que quiere tomar con Siria y Libia, por un lado, y la que asume con Arabia Saudita, por el otro. Pero los pueblos lo ven todo. El mismo pueblo estadounidense no observa con agrado tales actitudes o se puede decir, ese mal ejemplo, lo cual desacredita a la misma administración norteamericana.

Respecto a los cinco antiterroristas cubanos (Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, René González, Ramón Labañino y Fernando González), considero se debe actuar con justicia. Nosotros hemos tenido experiencias amargas con Estados Unidos. Teníamos un programa llamado ATPDEA, que era la compensación por la lucha contra el narcotráfico para los países andinos.

Bolivia es uno de los países que mejores resultados ha alcanzado en materia antidrogas, por encima de Colombia y Perú, pero nos quitaron ese beneficio, que sí se otorga a las dos naciones mencionadas; esa resulta la doble moral de los Estados Unidos.

* El autor es corresponsal de Prensa Latina en Rusia.