La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) asumirá un rol geoestratégico continental e influirá en las decisiones globales cuando se convierta en un “Estado Región” con institucionalidad única, planteó el Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera en inauguración del Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa (CEED) de la UNASUR.

El reposicionamiento estratégico de Suramérica en el siglo XXI fue el tema central de debate en la inauguración del CEED en Buenos Aires, el primer órgano permanente del Concejo de Defensa de UNASUR.

Los Estados nación aún son parte de la vivencia, la cultura y la política de las sociedades contemporáneas; sin embargo, la reconfiguración de la dinámica geoeconómica y geopolítica del mundo en los últimos 20 a 30 años les obligará a coexistir como “estados regiones”, reflexionó el mandatario boliviano en el encuentro internacional.

Los Estados nación que caracterizaron la vida política del siglo XIX y buena parte del siglo XX no están desapareciendo ni desaparecerán, pero los que incidirán en los procesos de construcción de la economía, la defensa y la legalidad planetaria del siglo XXI serán los “estados regionales” o “estados continente”, expuso García en su conferencia titulada “El posicionamiento estratégico de Suramérica en el siglo XXI”.

En la actualidad, los “estados región” tienden a concentrar los flujos comerciales, y a definir las políticas económicas, de defensa y control de mercados en todo el mundo. Por eso el reto de UNASUR es articular un gran bloque económico de Estados íntimamente articulados “porque cada uno es la dependencia y la condensación del otro en economía, política y defensa”, definió el Vicepresidente.

A excepción de Brasil, ningún otro país del continente latinoamericano podrá sobrellevar la decisiones e influencias que gobernarán el mundo en las siguientes décadas; es una ilusión pensar que un país por sí mismo puede aprovechar y sacar ventaja de los mercados globales, “aunque tenga inversiones, acceso al Océano Pacífico y vinculación con los países de Asia”, recalcó el conferencista.

El Vicepresidente preguntó a su auditorio: “¿Cómo van a mirar el Pacífico Chile, Perú, Ecuador o Colombia sin tomar en cuenta los recursos de Brasil, Argentina o de Bolivia, unos en biodiversidad, otros en mineral, otros alimentos, recursos estratégicos? ¿Cómo quieren ver el Pacífico Brasil o Argentina sin tomar en cuenta a Chile, Perú, Ecuador, Uruguay o Paraguay?”.

De ahí que una “necesidad geopolítica y bioestratégica” para las naciones de Latinoamérica es “mirarse como un Continente políticamente económico, en el ámbito de la defensa y la seguridad”. “Solamente si incorporamos en nuestras cabezas la dimensión del Continente, todos nos convertimos en importantes por el número de personas y por lo que tenemos como Continente”, planteó el mandatario boliviano.

“Si no asumimos ese reto -advirtió el Vice- no solamente estaremos desconectados de la historia o caminando por detrás del ritmo que la historia impone hoy al mundo, sino que también desaprovecharemos una gran oportunidad para lograr una mayor influencia” en el mundo.

El sueño del Estado latinoamericano

Ya es hora de que la UNASUR deje de ser una reunión anual de presidentes o de ministros, y se convierta en una “articulación de Estados con un destino y una lógica regional propia que tiene que ver con la protección de nuestros recursos minerales, nuestras instituciones democráticas, el sistema de valores y nuestra propia soberanía y seguridad continental”, planteó el García Linera.

Los 12 países de la UNASUR (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela) tienen historias comunes, problemas parecidos, voluntades compartidas, una cultura relativamente homogénea y una enorme riqueza natural.

La región detenta la segunda reserva de agua potable del planeta; el 30% de las reservas forestales y biodiversidad; 7% del área selvática del plantea; 11% de las reservas de petróleo; 90% de las reservas de litio, 19% de zinc, 23% de estaño, 18% de oro, 64% de plata y 44% cobre; además de producir el 17% de los cereales que se consumen en el mundo.

“Somos una región con una importante riqueza natural, con 400 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) que represan casi el 7% del PIB mundial. Eso nos obliga a unirnos, a articular un proyecto de integración… y a pensar en UNASUR como Estado Regional”, expuso el Vice.

En ese contexto, los gobiernos y los intelectuales de la región tienen que reflexionar una nueva estrategia continental de defensa y seguridad; no podemos seguir con estrategias de defensa de Estados “dependientes y colonizados”.

En doctrina ideológica, por ejemplo, hasta hace poco los centros de formación militar enseñaban a nuestros oficiales una doctrina de seguridad nacional “que establecía que el enemigo de un gobierno era el pueblo sublevado, teníamos que usar la fuerza y la violencia para contenerlo”.

En el mundo contemporáneo, las potencias definen los destinos del mundo basados en su poderío bélico y violando la soberanía y la independencia de los Estados. “El imperio anda enloquecido, viola los códigos más elementales de la ética política y del derecho internacional; acaba con la vida de personas inocentes en el norte de África y en Medio Oriente; y se ha convertido en una verdadera amenaza para la especie humana”, alertó el presidente Hugo Chávez en el acto de clausura de la primera comisión de integración conjunta Bolivia-Venezuela, celebrado hace poco en Cochabamba.

En esa oportunidad, García Linera dijo que sólo la unión protegerá a Latinoamérica de Estados Unidos, un “imperio decadente,malicioso y cada vez más agresivo” que busca apropiarse de los recursos naturales.

“Ningún pueblo está a salvo de esta pandilla que somete al pueblo libio con un matonaje cavernario, abusivo e indignante, so pretexto de velar por la población civil… es como si un matón del vecindario, con su cara cortada y con sus armas, atacara en la oscuridad a niños, jóvenes y ancianos…”, advirtió García en el acto de Cochabamba.

En Buenos Aires, el mandatario boliviano insistió en que América Latina no puede repetir los errores del pasado, y necesita ir resolviendo su “experiencia de sometimiento”. Eso implica comenzar a ver al Continente latinoamericano, en particular a UNASUR, como un “Estado Región Plurinacional que cobije a varias naciones”.

El Estado Región latinoamericano tiene que respetar la soberanía, las instituciones y las atribuciones de la diversidad de naciones culturales, pero construyendo a la vez una institucionalidad única que agrupe y represente a todos.

García Linera recalcó que cohesionar la soberanía nacional estatal con la integración política y económica no implica suprimir la soberanía nacional, sino reforzarla y revitalizarla. Si bien el fundamento del Estado nación es el respeto de la soberanía, la visión de soberanía en el siglo XXI difiere de la de los siglos XIX y XX.

García Linera reconoció que construir el Estado regional “no será un proceso fácil” porque hay problemas internos aún no resueltos en el continente, como por ejemplo los recientes roces entre Venezuela y Colombia, o las amenazas al régimen democrático en Bolivia.

Sin embargo, “en Europa se estaban matando unos contra otros hace 50 años y a pesar de eso tuvieron la fortaleza cultural y política para levantar una estructura interestatal”.

El historiador Eric Hobsbawm, uno de los autores más destacados y leídos de nuestro tiempo, no es tan optimista; al contrario, considera que la experiencia de la Unión Europea es un fracaso y la prueba más evidente de que no será posible construir un Estado supranacional en América del Sur. (New Left Review, mayo de 2010)

Según Hobsbawm, los fundadores de la UE apostaban por crear un súper Estado análogo a un Estado nacional; sin embargo, en los últimos 30 o 40 años han sido más exitosas las iniciativas para romper el Estado internamente mediante la descentralización, y en la actualidad las entidades transnacionales siguen vaciando a los Estados nacionales, muchos de los cuales están a punto de colapsar.