El pasado 19 de mayo fue designado el Gral. Santisteban como nuevo comandante de la policía nacional, en reemplazo de Ciro Farfán quien el pasado 11 de marzo asumió el cargo con el objetivo de “limpiar” la institución policial en 90 días. Este había asumido el cargo en reemplazo de Nina quien apenas estuvo 5 días. Como se recordara Nina reemplazo al “Capo” Gral. René Sanabria, detenido en Panamá y preso actualmente en EEUU por narcotráfico. 

Cuando Farfán fue posesionado Evo Morales afirmo que: “Al nuevo comandante me atrevo a decir que tiene 90 días para erradicar el cáncer de la Policía que son los volteos (decomiso de droga y dineros a narcotraficantes), cobertura (encubrimiento) y el toco (coima) que algunos oficiales de manera personal y en grupos se especializaron en practicar esta clase de costumbres que hacen mucho daño a la Policía Nacional” [1]

No había llegado ni a los 80 días que el jefe policial ahora se encuentra declarando en calidad de imputado por el descubrimiento de una extensa red dedicada a la clonación de placas de autos, identificación y otras. Ya en días pasados se detuvo a varios oficiales por la falsificación de firmas para visas a los EEUU. Al mismo tiempo que se descubrían estas redes de negocios ilegales en y con la policía, una agente del batallón de seguridad denunciaba su embarazo producto de la violación por parte de un oficial de la institución policial. Abundan los casos de corrupción, violación de DDHH y la represión al servicio del gobierno de turno contra comunidades y pueblos como en la última huelga general de la COB. ¿Hace falta recordar que el caído Farfán fue quien dirigió la represión en Caranavi con decenas de heridos y dos estudiantes asesinados?

Es que la policía como el ejército son las instituciones fundamentales del Estado burgués semicolonial boliviano, aunque este hoy lleve el nombre de plurinacional. Así como el estado nacional cambio de nombre para continuar protegiendo los intereses de las clases adineradas de nuestro país, también la policía cambio de nombre con la gracia de Evo Morales. Antes era la PTJ hoy es la FELCC, antes era la policía de barrio, hoy es la policía “comunitaria”, sin embargo las practicas represivas, los casos de corrupción, que recorren desde el alto mando hasta el pinche jachu se mantienen y se han refinado. No hay posibilidades de reformar semejante institución al servicio de las clases dominantes. No se puede esperar una policía muy distinta de sus patrones. En las fabricas los trabajadores gimen bajo el látigo patronal, los banqueros se enriquecen a costa de los pequeños prestatarios, los importadores hacen pingues negocios gracias a un dólar barato, si es que no lo hacen gracia al guiño de policías de turno en las fronteras, por lo mismo la policía solo expresa en forma concentrada las virtudes de nuestra clase dominante a quien responde y sirve lealmente

Esta policía no solo que es irreformable, sino que es profundamente ingenuo creer que además puede pasar al lado de pueblo como incorrectamente exigen en las movilizaciones algunas organizaciones y militantes de izquierda.

La policía como institución al servicio del estado de las clases dominantes, por su carácter anti obrero y anti popular, debe ser disuelta. Son un peligro para los trabajadores y el pueblo y no fuente de seguridad. Debemos recurrir a la experiencia ampliamente extendida de nuestras juntas de vecinos y comunidades que en más de una oportunidad los han expulsado como en Achacachi luego del 2000 y que solo pudieron retornar gracias a las gestiones de Evo Morales.

Planteamos que las modalidades de seguridad ciudadana en las barriadas obreras empiecen a discutirse al interior de los sindicatos y organizaciones populares. La policía debe ser disuelta, es el único remedio para que no repriman mas como en Caranavi, en las marchas o en las huelgas.

[1] http://www.eabolivia.com/seguridad/6576-oscar-farfan-fue-posecionado-nuevo-comandante-de-la-policia-boliviana-por-evo-morales.html