El ex congresista Lincoln Díaz-Balart, que a principios del año pasado abandonó su escaño en Washington, se dedica a reorganizar el grupo mafioso clandestino creado por su padre, La Rosa Blanca, confirman informaciones que circulan en Miami. El propósito de la operación manejada por el político cubanoamericano es esencialmente recuperar a su favor, con el apoyo ya garantizado de su ex colega Ileana Ros-Lehtinen, los millonarios fondos del presupuesto federal destinados a desestabilizar a Cuba.

El 25 de mayo de 2010, Díaz-Balart encabezó una reunión secreta en la que se refundo La Rosa Blanca con la presencia de la congresista Ros-Lehtinen, hoy nada menos que la jefa del Comité de Relaciones exteriores de la Cámara de Representantes, y del recientemente elegido Senador federal Marco Rubio.

La Rosa Blanca fue creada en Nueva York el 29 de enero de 1959, por Rafael Díaz-Balart, ex Ministro del Interior del régimen dictatorial de Batista, ni un mes después de la victoria revolucionaria en Cuba, bajo orientación de la CIA, como grupo clandestino de oposición violenta que agruparía a los principales asesinos de la dictadura.

Durante años, la organización fue un instrumento privilegiado de la CIA para dar apoyo a los “sublevamientos” que organizaba y financiaba en la zona central de Cuba para intentar desestabilizar a la joven Revolución. Durante un largo periodo, con el apoyo de Washington, las bandas contrarrevolucionarias sembraron el terror, dejando numerosas víctimas en la población campesina.

En la citada reunión de refundación de la Rosa Blanca, participó también, Roberto Martín Pérez, ex cabo de la policía de Batista, torturador, hijo de un coronelasesino. Esposo de la locutora Ninoska Pérez Castellon, Martín Pérez encabezo el comité paramiliar de la Fundación Nacional Cubanoamericana que contrató y financió a Luis Posada Carriles. Es hoy un directivo del Cuban Liberty Council, cofradía de partidarios del uso de la violencia contra Cuba.

Varios otros nostálgicos de la dictadura de Fulgencio Batista también presenciaron la reunión conspirativa, entre los cuales un sobrino del Teniente coronel Ángel Sánchez Mosquera y otro del Coronel Roger Rojas Lavernia, uno de los jefes del Buró de Represión de Actividades Comunista (BRAC), centro de investigación y tortura afiliado al FBI norteamericano.

Además de designarse como jefe de la nueva Rosa Blanca, Díaz-Balart nombró ante los asistentes a la ex jefa de su oficina de distrito en Miami, Ana María Carbonell Monge, como secretaria ejecutiva de la organización. Carbonell Monge es conocida por sus vínculos con el narcotráfico colombiano, tal como Díaz-Balart quién también tiene un expediente colombiano de relaciones turbias.

A pesar de confirmadas filtraciones, nada del encuentro convocado por el ex congresista ahijado de Batista ha sido publicado en la prensa de Miami, siempre cuidadosa en el tratamiento dado a los cabecillas de la mafia cubanoamericana.

Lincoln Díaz-Balart fue siempre partidario del uso de la violencia contra Cuba. El 27 de agosto de 1994, recomendaba abiertamente a la Casa Blanca permitir a los terroristas de Miami lanzar ataques contra Cuba desde el territorio de los Estados Unidos.

Un cable de la agencia AP recuerda como Díaz-Balart y el grupo terrorista Comandos L, pidieron una suspensión “temporal” de la Ley de Neutralidad, con la intención de lanzar operativos armados contra Cuba.

Entre sus hazañas de defensor de los “derechos humanos”, Díaz-Balart se dirigió en dos oportunidades, a la presidenta Mireya Moscoso de Panamá para que indultara al terrorista Luis Posada Carriles, cuya liberación reclamó luego de su llegada ilegal en territorio norteamericano

Para muchos que lo observan, al abandonar su salario oficial de 140 mil dólares al año como miembro del Congreso, el politiquero pretende retomar el papel jugado en Miami por el difunto jefe de la FNCA; Jorge Más Canosa, y asumir el control y el liderazgo del conjunto del lobby cubano.

Se confirma que Ros-Lehtinen y Rubio se comprometieron en ejercer presiones sobre los directivos del Internacional Republican Institute (IRI) y de la propia USAID para lograr una nueva distribución de los fondos destinados a los programas “cubanos”, a favor de la Rosa Blanca, con el objetivo de pasar parte de los fondos a sus campañas de reelección y de incrementar los ingresos personales que siempre le adjudico la industria del “anticastrismo”.

Se comenta sin embargo que Díaz-Balart se enfrentará en su cruzada para resuscita su organización a las nuevas generaciones de cubanoamericanos que, en su gran mayoría, buscan mejorar la relación con Cuba. En Washington, el congresista fue uno de los principales exponentes de la interdicción de los viajes a la Isla y del envió de medicamentos y de remesas familiares.

Confirman el envió a Cuba de sofisticados equipos de transmisión de datos

Con la detención del contratista de la USAID Alan P. Gross, la administración Obama ha ordenado a las firmas contratadas por este mismo organismo estatal de “detener el envío de BGANs” a Cuba, revela el Miami Herald en un reportaje sobre las operaciones de injerencia estadounidenses en la Isla.

El periódico reconoce implícitamente la repartición en el territorio cubano de estos sofisticados equipos de comunicación que permiten la transmisión de datos, para fines disímiles tales como el espionaje, fuera del control del país donde se usan.

El BGAN es un equipo ligero de comunicaciones que permite instalar en tan sólo unos minutos un punto de comunicación móvil de banda ancha en cualquier lugar del planeta, explican sus fabricantes. Permite transmitir datos a una velocidad de hasta medio megabite y realizar llamadas telefónicas al mismo tiempo.

“Los terminales BGAN son compactos, ligeros y diseñados para poder ser transportados tan fácilmente como un ordenador portátil. Los terminales BGAN más pequeños pesan menos de un kilo”, explica el sitio web de un importante distribuidor.

Alan P. Gross, que viajo a Cuba como “contratista” con Development Alternatives Inc. (DAI), una firma empleada por la USAID en sus planes de introducción en Cuba de material de comunicaciones de última generación, introdujo “a escondidas” en la Isla “teléfonos satelitales y BGANS”, confirma el Herald.

El contratista, que pretendió haber actuado para ayudar a la comunidad judía – lo que fue negado repetidamente por portavoces de asociaciones hebreas – recibió unos 600.000 dólares para ejecutar este contrato.

En la última década, la compañía que lo contrató, DAI, recibió “por lo menos 2.7 millones en fondos de USAID” para proyectos de esta naturaleza en todo el mundo, especifica el periódico de Miami al citar el investigador del tema, Tracey Eaton, fundador del sitio web Cuba Money Project.

Eaton precisó al Herald que “el gobierno hace un esfuerzo” para mantener “en secreto” este tipo de operación. Lo que confirma su carácter ilegal, en contra de las leyes vigentes en materia de comunicaciones, en Cuba, como en muchos otros países.

Los programas norteamericanos supuestamente dedicados al desarrollo de la “democracia” en Cuba, que encubren operaciones de desestabilización y de subversión, se están “modernizando” para atender las preocupaciones del Congreso, crítico de los métodos usados pero que mantiene un presupuesto de $ 20 millones para tales actividades ilicitas.

El programa injerencista de la USAID se ha alejado de los estudios universitarios que lo caracterizaba, señala Andy Gómez, miembro senior de la Universidad de Miami, el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos, vinculado a la CIA, que obtuvo unos $ 6 millones entre 2002 y 2010 para sus proyectos de penetración.

“Teníamos reuniones, y yo me sentaba allí atónito frente a algunos de los programas inútiles que estaban financiados”, dice Gómez Entre ellos, precisa, los condones llevando la palabra “Cambio”.

Los programas de la USAID han sido objeto de investigación de la auditoria federal (GAO), en los últimos años y se ha demostrado en varias oportunidades un uso ilegal del dinero del contribuyente, notablemente con gastos fraudulentos de distintos “contratistas”.

* TWITTER: @AllardJeanGuy