Naciones Unidas y París (PL).- La revisión del estatus del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH) debe respetar los principios de no selectividad, no politización, objetividad e imparcialidad; así se evitarán los problemas que plagaron la antigua Comisión de Derechos Humanos, advirtió el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en la Asamblea General de Naciones Unidas.

En Naciones Unidas avanza una fuerte ofensiva para dar por vigentes las nociones de “Responsabilidad de Proteger” y “Seguridad Humana”, conceptos aún en discusión, pero útiles para amparar los actos de la ONU en Libia y Costa de Marfil, informa el periodista de Prensa Latina Víctor M. Carriba.

Los promotores de la noción Responsabilidad de Proteger, teoría en boga luego de un análisis realizado por la Asamblea General en 2005 y que concluyó sin determinar acuerdos concretos, hablan de la necesidad de aplicarla para casos de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad y de actos de depuración étnica. Se esmeraron en incluir la adopción de medidas colectivas a través del Consejo de Seguridad, tal y como ocurre en el presente en los casos libio y marfileño con acciones armadas autorizadas por la ONU.

La denominada protección de civiles aparece como la justificación esencial en la resolución del Consejo de Seguridad que abrió las puertas a las operaciones militares de Estados Unidos y la OTAN contra Libia. Y es uno de los puntos más reiterados por el secretario general de la ONU Ban Ki-moon en sus declaraciones relativas a las diferentes crisis en el norte de África y en particular en Costa de Marfil.

En la misma línea está la idea de Seguridad Humana debatida esta semana en la Asamblea General de la ONU y defendida a capa y espada por la subsecretaria general Asha-Rose Migiro. La funcionaria pidió incluso la extensión de ese criterio para que “abarque la amplia gama de condiciones que amenazan la supervivencia, el sustento y la dignidad de los seres humanos”.

Otorgar una nueva dimensión a ese concepto mejoraría la respuesta a esos imprevistos, subrayó Migiro en momentos en que militares de la ONU y Francia acaban de aplicar la fuerza para definir un conflicto postelectoral interno en Costa de Marfil. Y matizó sus argumentos con la necesidad de ayudar a las víctimas de desastres naturales como el terremoto y tsunami de marzo pasado en Japón, pero sin dejar de lado los disturbios en el norte de África.

En diferentes debates en el seno de la organización mundial se lanzaron varias advertencias acerca de la manipulación de esos conceptos para justificar la injerencia y el uso de la fuerza. En círculos diplomáticos de la ONU consideran que las nociones de Responsabilidad de Proteger y Seguridad Humana también pueden despejar el camino para eventuales misiones humanitarias que a la larga se convierten en jugosos negocios. Hace una semana, Ban Ki-moon reconoció que a través de la ONU las grandes inversiones de Estados Unidos regresan a lugares afectados por conflictos, como ocurrió en Iraq, Afganistán, Sudán y Haití.

Cuba advierte maniobras

El debate en la ONU advierte sobre el choque de esas ideas con los principios de soberanía, integridad territorial, no injerencia y no uso de la fuerza, cuatro pilares de la paz y la seguridad internacionales consagrados por la Carta de la ONU.

Cuba denunció las políticas y acciones practicadas por la secretaría de Naciones Unidas para ejecutar el concepto de la llamada Seguridad Humana, sin que haya sido definido por los Estados miembros y alertó que a pesar de no existir una definición consensuada al respecto, un informe presentado el año pasado por el secretario general menciona no menos de 20 estructuras del sistema de la ONU que desde 1999 avanzan proyectos en esa materia.

La advertencia fue hecha por el representante permanente alterno de Cuba Rodolfo Benítez, quien señaló que la implementación de políticas sobre la base de conceptos ambiguos que no están claramente definidos crea las condiciones para su manipulación por parte de determinados Estados, en función de estrechos intereses políticos.

Enumeró varias premisas básicas que debe cumplir una definición de Seguridad Humana aceptable para todos, entre ellas el pleno respeto a los principios de soberanía, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos; y descartar totalmente, de manera explícita y en cualquier escenario, el uso o la amenaza del uso de la fuerza y garantizar que el gobierno de un país sea el único con derecho a determinar las amenazas a la Seguridad Humana y decidir la manera de enfrentarlas.

Otra condición es que cualquier ayuda o contribución externa en materia de seguridad humana, tendrá que estar estrictamente condicionada a la solicitud y consentimiento del gobierno del Estado concernido.

Ese concepto no podrá ser realidad si continua la selectividad, la parcialidad y el doble rasero en el tema de los derechos humanos, si se desconocen los económicos, sociales y culturales y si no se promueve el derecho al desarrollo como una prioridad. Al respecto, Benítez mencionó el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba por más de 50 años y que además de violar el derecho internacional, cuesta vidas al pueblo cubano y contradice cualquier paradigma de seguridad humana.

Ante la Asamblea General, el representante cubano indagó de qué Seguridad Humana se puede hablar cuando cada día mueren de hambre 17 mil niños, suman mil 20 millones los hambrientos en el mundo y 759 millones de adultos no saben leer ni escribir.

Benítez preguntó cómo se puede garantizar la seguridad de todos frente al intercambio desigual, el cierre de los mercados para los productos de los subdesarrollados, la inestabilidad y la especulación financiera, las restricciones a la transferencia de tecnología y el abusivo robo de cerebros.

La inseguridad humana continuará si persiste el insostenible modelo de producción y consumo de los países ricos y mientras existan más de 23 mil artefactos nucleares y se gaste más en producir armas que en salvar vidas, aseveró. “No podremos lograr entendidos comunes en materia de Seguridad Humana si no se dan respuestas claras a importantes y legítimas interrogantes”.

Rodolfo Benítez, coordinador del grupo del MNOAL para esa materia, subrayó que el proceso de revisión del estatus del CDH “no tiene como objetivo su reforma, sino que debe centrarse en la discusión de su estatus”. Dijo que el resultado de ese trabajo debe estar en consonancia con la resolución 60/251 de la Asamblea General y la denominada Construcción Institucional del CDH y reafirmar el examen sobre el trabajo y funcionamiento realizado por ese órgano en Ginebra.

Guerras, gastos y ayudas encubiertas

La lógica de guerra primó en la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Libia. Hoy la soberanía de los pueblos marcha por terrenos movedizos si las grandes potencias occidentales deciden ocupar otro país, con el visto bueno de la ONU, porque consideren necesaria una “intervención humanitaria”, advierte la periodista Marlén Borges, corresponsal de Prensa Latina en París.

El ex canciller nicaragüense y designado como representante de Libia ante la ONU Miguel D‘Escoto le dijo a Borges que Naciones Unidas “se ha convertido en un arma mortal al servicio de Estados Unidos. Ha sido robada por unos pocos dueños de la dictadura imperial y hay que recuperarla, porque si muere no vuelve a nacer. Estamos llegando a un punto en que si no actuamos rápido ya no se podrá hacer nada. No podemos seguir como espectadores”.

El diplomático afirmó que hasta hoy, en ninguno de los países intervenidos por Estados Unidos y sus aliados por “razones humanitarias”, el resultado fue otro que la muerte y el desplazamiento de millones de civiles, el incremento de la violencia, la desolación y la ruina. ¿Qué es en la actualidad Iraq sino un país devastado por los horrores y errores de la guerra? ¿Y Afganistán, donde la OTAN elimina frecuentemente civiles “por error”, como fue reconocido por el presidente del país, Hamid Karzai?

La propia OTAN admitió el 26 de marzo que mató a cuatro personas “por equivocación” durante un ataque aéreo en la provincia de Helmand, al sur del país. Esa misma alianza, que aseguró haber llegado allí para liberar a un pueblo en “nombre de la libertad y la democracia”, y ahora está al frente de las operaciones en Libia. Rusia y China, quienes junto a Alemania, India y Brasil se abstuvieron en el voto, y pidieron una solución pacífica, expresaron una vez más su alarma por la dirección de los acontecimientos pues se habló de proveer de armas a los insurgentes.

Hace unos días la directora General de la UNESCO Irina Bokova manifestó en el prefacio de un informe que las Naciones Unidas se fundaron para librar al mundo de la guerra. Sin embargo, los conflictos armados siguen arruinando la vida de millones de personas que se encuentran entre las más vulnerables del mundo, reconoció.

Según el informe de seguimiento del proyecto Educación para Todos (EPT) 2011 de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 21 países en desarrollo gastan más en armamento que en la escuela primaria.

El documento advirtió que el mundo no va por la vía correcta para alcanzar de aquí a 2015 los seis objetivos de la EPT aprobados por la comunidad internacional. Más del 40 por ciento de los niños del mundo en edad de cursar la enseñanza primaria que no están escolarizados viven en países pobres afectados por conflictos armados, subrayó el informe.

La ayuda de los donantes para la educación se canaliza cada vez más a través de operaciones relacionadas con estrategias militares, una práctica liderada por Estados Unidos, segudo por Australia, Canadá, Holanda y Gran Bretaña. Esta nueva tendencia borra la línea divisoria entre la asistencia y la seguridad, rebaja la prioridad de financiar a la enseñanza y agrava el riesgo de que escuelas, docentes, alumnos y trabajadores de la ayuda sean objeto de ataques armados.

El informe titulado “Una crisis encubierta: conflictos armados y educación” previene que la ayuda se está desviando hacia los Estados de la “primera línea”: Afganistán, Iraq y Paquistán, considerados prioritarios desde un punto de vista “estratégico”.