Para lucir su pom poro po pom...

Carlos F Toranzos

abril 13, 2011Publicado el: 3 min. + -

Los inocentes blue jeans, vaqueros en otras partes o denim en otras y mezclilla en otras son tan populares que se veden por millones y para vender millones se tiene que fabricar millones. Las fabricas, clandestinas o no, en Cochabamba, y seguro en La Paz y Santa Cruz, producen tal cantidad de contaminación que las alcantarillas ya están demostrando que no pueden mas con los químicos que contiene las anilinas que tiñen el azul del famoso pantalón.

Ya en el año 2010 Greenpeace denunció el daño al medio ambiente que se estaba ocasionando con la producción de este pantalón. La China produce tantos pantalones que sus ríos están prácticamente azules con el color de tinte. Este tinte no solo contiene el colorante sino que además contiene plomo, mercurio y cadmio; químicos que son probadamente dañinos para la salud humana sin olvidar lo mortíferos que son para la fauna acuífera.

En Cochabamba las alcantarillas no pueden mas con los depósitos de residuos de piedra pómez utilizada para dar al blue jean la apariencia de viejo. Esto ya ha roto y bloqueado los desagües y no pasará mucho tiempo para que veamos que nuestros ríos también aparecerán totalmente contaminados.

El tema de las fábricas clandestinas o no, de pantalones es un tema muy delicado, por un lado dan trabajo a muchas personas y al mismo tiempo generan un flujo de capital importante para el país. Hacer la vista gorda a estas fábricas no es la solución. Estas fábricas están destruyendo nuestro medio ambiente y están contaminando nuestros recursos. Se utilizan miles de litros de agua por lavado y se desecha el agua por alcantarilladlos clandestinos sin ningún tipo de control.

Además del tema medio ambiental está el problema humano. Jóvenes en su mayoría trabajando en condiciones totalmente insalubres, respirando polvo de algodón que se genera al cortar las telas y al coserlas. Seres humanos que tienen que dedicar más de ocho horas a un trabajo de esclavitud sin beneficios de ningún naturaleza sin pagos de impuestos y en condiciones laborales brutales.

Me dijeron que en Cerro Verde me podían hacer pantalones baratísimos y en un día, fui a una fábrica: el entrar era como entrar en una cárcel, rejas de metal por todo lado. Un joven abre la puerta y detrás de mí entran unos 9 obreros. Todos entre los 15 y 19 años.

El lugar indescriptible como un lugar de trabajo, eran las 12.30 de la mañana. Y el calor dentro de esa fábrica era insoportable. Mientras esperaba a que vieran la talla, las caras de todos los trabajadores nada más que sentarse a sus maquinas no levantaban la vista ni para espantar las moscas.

Es tiempo que hagamos algo serio con estas fábricas. Registremos a todas. Obliguemos a que sus operarios tengan descansos cada tres horas. Registremos sus desechos y en consecuencia hagamos un pantalón que sea humano y por lo menos contamine mínimamente el medio.

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