Tokio, (PL).- Japón elevó hoy a 7 el nivel de alerta nuclear en la planta Fukushima Daiichi (F-1), la categoría máxima en la Escala Internacional de Eventos Nucleares y Radiológicos (INES). Hasta ahora el único caso en el mundo con esa clasificación era la catástrofe de la central de Chernóbil, ocurrida en Ucrania en 1986.

Un mes después del terremoto de 9 grados en la escala de Richter y el tsunami del 11 de marzo, el peor desastre natural en la historia de Japón, se cuenta más 13.116 muertos, 14.377 desaparecidos, más de 151 mil evacuados, una crisis nuclear incontrolable y al menos 300 mil millones de dólares en pérdidas.

En la plata de Fukushima se fusionaron parcialmente las barras de combustibles del reactor 2 y el reactor 1 corre el riesgo de explotar. Se conoció que otras dos instalaciones nucleares, las de Hamaoka y Nagoya, corren alto riesgo por ubicarse en zonas de elevada sismicidad.

Hasta el domingo la TEPCO descargó más de 11 mil toneladas de agua de la central de Fukushima hacia el océano Pacífico, con el visto bueno del gobierno. La comunidad internacional está preocupada por los posibles efectos en los ecosistemas marinos y en la salud de habitantes de países vecinos.

La víspera se decidió ampliar el área de evacuación a 40 kilómetros debido a los altos niveles de radiactividad acumulados más allá de los 20 kilómetros que tenía establecido desde los primero días de la crisis. Estiman que más de 20 mil hectáreas de tierra cultivable quedaron inservibles en Japón por contaminación radioactiva. Cerca de 30 países suspendieron las importaciones de productos agrícolas y otros alimentos japoneses.

El gobierno elevó el nivel de alerta nuclear a 7 luego de un incendio en la mañana de este martes en el edificio de muestreo, cercano a una toma de agua en el reactor 4 de Fukushima. El lunes una fuerte réplica de 7.1 grados de magnitud estremeció el área afectada y sacudió edificios en Tokio. Como consecuencia, quedaron sin energía eléctrica unas 220 mil casas y el sistema de bombeo de agua para el enfriamiento de los tres reactores destruidos en Fukushima.

Es lógicamente posible que el núcleo de un reactor se fusione si se interrumpen las fuentes exteriores de electricidad, lo que paralizaría los sistemas de enfriamiento de la planta durante horas, dijo el jefe de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón Nobuaki Terasaka el 26 de marzo.

El 10 de abril miles de manifestantes exigieron el cierre de la planta dañada y de todas las que utilizan ese tipo de combustible en el país. El canal de televisión NHK estimó en más de 17 mil los participantes en las marchas que se produjeron simultáneamente en varios barrios de Tokio, censurando la actuación Tokyo Electric Power (TEPCO).

Los medios de comunicación, políticos y organizaciones ecologistas critican a las autoridades y funcionarios del más alto nivel, como el primer ministro Kan, que “solo han dado la cara” tres veces desde el desastre del 11 de marzo.

El gobernador de Fukushima Yuhei Sato se negó a recibir a Masataka Shimizu, presidente de la TEPCO gestora de la planta, quien visitó a esa autoridad para disculparse por el desastre nuclear.