En un artículo titulado “Litio: Suman los desaciertos” publicado el 8 de junio de 2010 en La Razón, indiqué que el anuncio realizado por el Gerente Nacional de Recursos Evaporíriticos de la COMIBOL de que “para octubre o noviembre de este año se prevé efectuar la primera producción de sales de potasio” “no será otra cosa que un número más del show al que nos tienen sometidos las autoridades del sector con estos temas”.

En respuesta a éste y otros comentarios incluidos en la citada publicación, en el Boletín No. 24 difundido en la página web evaporiticosbolivia.org al día siguiente, los responsables del proyecto piloto del litio desataron toda su furia contra mi persona calificándome de seudo analista de la economía del litio, malinformado, ignorante, frustrado, autor de un artículo insustancial sobre el tema, admirador de emprendimientos de empresas transnacionales y patético desinformado. No tuve otra opción que responder a cada uno de los improperios. Lo hice mediante un artículo titulado “Proyecto Piloto de litio”, publicado el 22 de junio de 2010 en el sitio HidrocarburosBolivia.Com.

Después, el 14 de julio del pasado año, me ví en la necesidad a comentar (a través de una contribución a la edición digital de Cash24horas.Com) sobre un artículo denominado “Estrategia del litio” publicado dos días antes en La Razón por el entonces responsable de comercialización y finanzas del proyecto piloto, en el que advertí – entre otras cosas – que ”la industrialización del litio, una genuina aspiración compartida por todos los bolivianos, ahora sí corre el serio riesgo de convertirse en un simple discurso político cada vez más fofo y carente de substancia.” Además, sostuve que “estrategia no es simplemente un deseo de cómo hacer las cosas, sino un conjunto de pasos para alcanzar un objetivo específico”.

El resto es historia. El 21 de octubre de 2010 el Presidente del Estado anunciaba el lanzamiento de la estrategia del gobierno para industrializar el litio, a tiempo de asegurar que el país posee 100 millones de TM del metal, “al menos el 70% de las reservas mundiales” y aclarar que las dos primeras fases de la “estrategia” (en las que se producirán 40TM de carbonato de litio y 1.000 TM de cloruro de potasio al mes y 30.000 TM de carbonato de litio y 700.000 TM de cloruro de potasio al año, respectivamente) serán 100% estatales, en tanto que la tercera (en la que se producirá una cantidad indeterminada de baterías de litio) contemplará la posibilidad de contar con socios para la provisión de tecnología. A los pocos días tomaría lugar, en efecto, el show político que predije meses atrás, esta vez con la presencia del segundo mandatario del país en el Salar de Uyuni para inaugurar la planta piloto de litio. Huelga decir que en esa ocasión no se entregaron “las sales de potasio” prometidas. A cambio, se anunció una nueva postergación de esa meta hasta fines de marzo de 2011. Luego vendría la proclama política del Gerente Nacional de Recursos Evaporíticos difundida el 15 de diciembre de 2010 para arremeter contra todos quienes hubiéramos osado criticar la “estrategia” y el manejo del proyecto piloto, acusándonos de “detractores”.

Mi réplica no se hizo esperar. En el artículo “La estrategia gubernamental del litio: Una respuesta obligada” publicado el 22 de diciembre de 2010, también en HidrocarburosBolivia.Com, observé, entre otras cosas, que: (i) la cifra de reservas proporcionada por el propio Presidente del Estado Boliviano al mundo entero carece de todo rigor técnico-científico; (ii) las dos primeras “fases de industrialización” no se pueden concebir como parte de una “estrategia de industrialización”, debido a que industrializar significa utilizar materias primas para transformarlas en productos semi-elaborados o o terminados (Posteriormente, en el artículo titulado “El carácter extractivista y primario exportador de Bolivia” publicado el 1 de febrero de 2011 por HidrocarburosBolivia.Com sustituí la palabra “semi-elaborados” por “intermedios”); (iii) no hay bases técnico-científicas para afirmar que el proceso boliviano para la extracción de litio “descubierto” por el proyecto piloto es diferente al utilizado en Chile y lo suficientemente competitivo frente a potenciales rivales, teniendo en cuenta que la tecnología chilena podría considerarse obsoleta dados los niveles proyectados de la demanda mundial de litio que requerirán procesos de producción de litio más ágiles y sofisticados; (iv) el país no se benefició de la reciente investigación realizada en contados meses por la empresa Kores de Corea del Sur con nuestras salmueras de Uyuni que van más allá procesos de evaporación solar, evaporación como tal, e incluso del carbonato de litio para obtener directamente cátodos de baterías, que habría dado lugar a la obtención de una patente coreana; (v) los continuos retrasos del proyecto piloto sólo siguen ocasionando graves daños económicos al país toda vez que ya se inició la carrera del litio en el planeta con los primeros vehículos eléctricos activados por baterías de iones de litio producidos en masa por Nissan, General Motors, Mitsubishi, Peugout y Think y el anuncio de la pronta incorporación al mercado por parte del resto de los principales automotores del mundo (Toyota, Honda, Volkswagen, Hyundai, Renault, Citroen, etc.); y (vi) el diseño de la planta piloto no está respaldado en la identificación de las necesidades concretas y reales emergentes del proceso de experimentación, por lo que nadie sabe para qué servirá.

La siguiente acometida a este analista llegaría mediante el inflamado artículo escrito esta vez por un ingeniero de la planta piloto, publicado el 17 de enero de 2011 en el periódico del gobierno Cambio. Mi dúplica demoró apenas 4 días. Se dio a través del artículo “La verdad sobre la industrialización del litio, cuestionada”, publicado nuevamente en HidrocarburosBolivia.Com, en el cual respondí a cada una de las críticas recibidas.

De una relectura de esa contribución surgen las siguientes preguntas aún no respondidas: (i) ¿por qué el proyecto piloto de litio tardó dos años y medio en descubrir que el diseño de la planta estaba equivocado?; (ii) si en verdad los resultados experimentales de Corea del Sur fueron desestimados por los coreanos, ¿por qué entonces éstos se molestaron en obtener una patente para uno de los procesos descubiertos y por qué el embajador de dicho país insistió tanto en que los estudios tenían un costo que el gobierno de Bolivia debía asumir?; (iii) si realmente no sé nada sobre procesos químicos, por qué cada día aparecen más técnicos especializados que llegan a las mismas conclusiones que yo?; y (iv) ¿será que Bolivia ya ha perdido la oportunidad de convertirse en el primer productor de litio del mundo?

Todos estos cuestionamientos son cada vez más relevantes en medio de nuevos anuncios de postergación de las metas de producción originales de la planta piloto, sospechosamente mezclados con una noticia del periódico Cambio del 7 de marzo del año en curso sobre el inicio de un nuevo emprendimiento de fabricación de baterías con al menos un error conceptual inaceptable: Se habla de instalar “una planta piloto de baterías, desde baterías de relojes hasta baterías de laptops (computadoras)”, sin entender que en el primer caso se trata de baterías “primarias” de litio, cuya producción requiere litio metálico como principal insumo, en tanto que en el segundo se trata de baterías “secundarias” de iones de litio, cuya producción requiere carbonato de litio como principal insumo. Al parecer, el funcionario que realizó tales declaraciones desconoce que en la cadena de producción del metal más liviano de la tierra el litio metálico se obtiene después del carbonato de litio y no al revés.

A todo esto se suma la preocupante noticia publicada el viernes pasado por La Patria de Oruro sobre la realidad actual de la planta piloto de litio que da cuenta “de la grave situación que se presenta en el lugar del emplazamiento de la misma donde las aguas prácticamente han inundado la ´planta´ que ha quedado entre aguas salinas”. Al respecto, el Ing. José Alejandro Chávez Araya, en entrevista concedida a dicho periódico, manifestó que “a consecuencia de las lluvias las piscinas que debían concentrar el carbonato de litio están propiamente inundadas y sus laterales están dañadas, en consecuencia será muy difícil seguir con el proyecto … habrá una considerable demora en el cronograma porque la planta tendrá que reubicarse en base a una reingeniería y un redimensionamiento”. Respecto a las causas del problema señaló: “Considero que es un factor humano básicamente porque no se han previsto las lluvias, aún sabiendo que el salar en su parte sur especialmente se inunda todos los años y aún en tales condiciones justo en ese lugar se han construido las piscinas de concentración, entonces hay falla humana de criterio técnico…”

Esta información llega en momentos en que se presentan los mejores prospectos para las baterías de litio en los próximos dos o tres años derivados de los altos precios del petróleo, el contínuo y acelerado desarrollo tecnológico de sistemas de almacenaje energético en el mundo y la mayor aceptación del cambio por parte de los consumidores de vehículos eléctricos, empresas productoras de baterías de iones de litio y vehículos eléctricos y gobiernos encargados de diseñar políticas públicas para incentivar el consumo y/o la producción de dichos bienes intermedios o finales a lo largo y ancho del planeta.

* Analista de la economía del litio.