Los empresarios en Bolivia, de este tiempo de cambios, ganan doble o triple (Vicepresidente) (1), prefiero que los capitalistas sean socios y no patrones (Presidente) y éste lamenta que en el mercado interno se pague apenas $us.27 por barril de petróleo y que de éstos $us.10 se destinen a los inversores en los hidrocarburos lo que, según él, los desalienta (2).

Desde el frente patronal, especialmente, los banqueros avisan que siguen ganando, tanto o más que durante el neoliberalismo; sólo la empresa San Cristóbal recibe como utilidades 100 millones de dólares (2010); los latifundistas preservan sus predios (si éstos cumplen la función económica y social lo que, dicen, siempre ocurre), aunque tengan una extensión mayor de las 5.000 hectáreas, a lo que se suma el empeño que pone el gobierno para firmar pactos con los representantes de esos grupos económicos para asegurar la oferta de alimentos en el mercado boliviano.

Instituciones, entre ellas, el Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), como consecuencia de averiguaciones serias, se anima a sostener que en nuestro país las que mandan son las empresas petroleras y entre éstas sobre todo Petrobras, en la que los capitales privados son los que deciden (3). La nueva Constitución Política, por la que hemos votado la mayoría de los bolivianos y cuya primera redacción (antes de los acuerdos entre gobernantes y opositores), al menos en parte también nos pertenece, constitucionaliza formas de propiedad privada, mixta, cooperativa y comunitaria de los medios de producción, lo que tiende a garantizar la continuidad capitalista, mientras que el socialismo comunitario ni siquiera es sugerido como otra sociedad (4).

La pregunta ineludible, si se lee sin anteojeras la realidad, es quiénes se benefician realmente o qué sectores sociales son los que más ganan ahora que cambia nuestro país. Para una comprensión correcta de lo que sucede debe tenerse en cuenta lo que confiesan gobernantes y empresarios, y los datos sobre las ganancias de estos últimos, lo que es imposible ocultar.

Una constatación sencilla es que si los empresarios en Bolivia ganan doble o triple es porque el capitalismo atrasado y dependiente aún, funciona a pedir de boca de aquel sector social, dominante todavía, así sea a medias. Asimismo, se puede decir que aquella forma de producción capitalista no registra ningún cambio esencial y que los mecanismos de acumulación, de lo que aquí se produce, tampoco se alteraron positivamente. Es cierto que con los bonos se impulsa, entre nosotros, una nueva forma de distribución de la riqueza nacional lo que, en verdad, no modifica sustancialmente las injustas modalidades de aquella distribución.

Se supone, asimismo, que el Vicepresidente (al que se le cree cada vez menos, según testimonios), se apoya en datos existentes para confesar que los empresarios, aquí, ganan doble o triple. Lo “ingenuo” de aquel segundo mandatario (que nos disculpe) es afirmar, en aquella entrevista, que los empresarios importan azúcar para vender a precio inferior y que por ello perderán dinero. Patrones que alegan que harán esfuerzos para reponer la rebaja de la capacidad adquisitiva de los salarios, debida a la inflación de 2010, la que según el INE es un poco más del 7 por ciento; por lo que aseguran que una parte de ellos no podrá reponer el salario nominal, en el 10 por ciento, dispuesto por el gobierno.

Los socios pero no patrones que reclama el Presidente quiere decir empresas mixtas con capitales estatales y privados. Las empresas mixtas, sugeridas por el más importante servidor público del país, también reproducen las relaciones de producción capitalista. Cuando nos enteramos de que el Presidente responsabiliza al capitalismo del calentamiento de la tierra, lo menos que debemos establecer es si el capitalismo que opera internamente es fundamentalmente distinto, en su comportamiento, respecto del de otros países. Aunque parezca elemental decimos que el capitalismo y el imperialismo son, en esencia, lo mismo en Australia y en Bolivia. El imperio yanqui sigue “revuelto y brutal” (Martí), pero el francés no es menos explotador y opresor.

Una falsedad, menos difundida ahora, es la propuesta del “capitalismo popular”, como un modo de producción y de vida preferible al capitalismo a secas. Ejemplos suficientes se han encargado de mostrar la inutilidad, para el pueblo, de aquel capitalismo popular. Y lo que plantea el Presidente (empresas mixtas), creemos, es menos que el capitalismo popular que algunos trasnochados pretenden resucitar, al menos como propuesta sin futuro posible.

Desde distintas trincheras, tras del gasolinazo y su retiro, se afirmó y se afirma que la supresión de las subvenciones a los carburantes se la hizo ante la exigencia de las transnacionales petroleras, precisamente porque éstas no están dispuestas a ganar menos debido al precio muy bajo, del petróleo y el gas en Bolivia, respecto del vigente en el mercado internacional. El Vicepresidente, en la presentación del DS 748 (gasolinazo), dijo que los bolivianos debíamos enfrentar al contrabando de carburantes con esa medida y que teníamos que ahorrar el dinero, que se destina para las subvenciones, para invertirlo en los hidrocarburos. Luego se avisó que una parte de aquel ahorro se utilizaría para el pago de salarios y a las universidades se les ofreció $us.20 millones. De inmediato, alguien por la UMSA, dijo que la parte que le toque a esa casa de estudios iba a servir para investigar y para pagar sueldos.

Las empresas transnacionales petroleras en Bolivia, con certeza, ganan menos pero no pierden. Entendidos aseguran que, a pesar de la Ley de Hidrocarburos y del DS que “nacionaliza” por tercera vez aquella riqueza natural no renovable, el Estado boliviano percibe la mitad de la renta petrolera y gasífera y la otra mitad beneficia a las empresas transnacionales petroleras. O sea que la proporción: 82 por ciento para los bolivianos y 12 por ciento para las empresas privadas (las socias en el lenguaje presidencial), sólo existe en los papeles.

La empresa San Cristóbal, sospechosa de contaminar el ambiente y cuyas consecuencias se investigan, se llevó como utilidades 100 millones de dólares en 2010 (5). Aquella empresa se ubica entre las intocables o intocadas por un régimen que nos hace creer, todavía, que defiende y recupera los recursos naturales. (Para Maquiavelo: “Gobernar es hacer creer”).

Los banqueros, dicen que la mora es baja porque los deudores suyos pagan los créditos y los intereses como servicio del capital y que ganan tanto o mejor que en tiempos neoliberales. En 2010 lograron como utilidades, según ASOBAN, 132 millones de dólares (6).

Nos apoyamos en los datos reproducidos (y tomamos nota de las opiniones) para afirmar que el gobierno que aparece (todavía) como el abanderado de los cambios en nuestro país, aunque su propósito sea otro distinto, facilita las ganancias de los empresarios por lo que éstos, más allá de lo que parlotean, se sienten entre los beneficiarios de los cambios.

Y entre los empresarios, a través de sus testaferros, los titulares de las empresas transnacionales, petroleras y mineras, son las que mandan. Una demostración de ese hecho es que los intereses de aquellos o están protegidos (San Cristóbal) o Bolivia es un buen negocio para los empresarios porque ganan doble o triple, como reconoce el Vicepresidente.

Notas:

1. ¿Es cierto que el Estado estuvo a punto de nacionalizar algún ingenio?

—No, hemos tenido buenas relaciones con los ingenios, que han tenido una respuesta muy colaboradora y están importando azúcar a pérdida y hay que felicitarlos por ello. Pero volviendo a lo de la UDP, en esa época había hiperinflación, déficit fiscal, contracción de la economía…

Ahora tenemos superávit, estabilidad, crecimiento de la economía… al margen de estas colas, la economía está bien y te lo dice la gente. Se quejan del Gobierno, pero a ningún empresario de este país le está yendo mal, están ganando el doble o el triple y hacen negocios con el Gobierno.

Los medios le dan un nivel hasta casi histérico a las filas. Uno ve el informativo y dice: ¿dónde estoy? Se pasan 30 minutos en la fila del cemento y luego se van a la del azúcar.

De la entrevista de El Deber de Santa Cruz del 22 de enero de este año.

2. “Cualquier empresa siempre va a invertir para recuperar su inversión y tener ganancias, ni con 10 ni con 27 dólares lo hacen. La única forma es nivelar los precios de los carburantes en Bolivia y así cualquier empresa va a tener utilidades”, afirmó el mandatario en conferencia con la prensa extranjera.

El precio del barril de petróleo fue fijado hace más de seis años por razones políticas en 27 dólares, a pesar de que en los mercados internacionales costaba de tres a cuatro veces más, lo que ha llevado desde entonces a tener combustibles a precios subvencionados en Bolivia.

De los 27 dólares, las empresas petroleras, privadas o estatales que operan en Bolivia, sólo acceden a 10, pues el resto se destina al pago de impuestos.

Morales reconoció que esos 10 dólares no es un incentivo para ninguna empresa que quiera invertir para buscar petróleo.

De la conferencia de Evo Morales con la prensa extranjera el 4 de enero de este año, según la agencia francesa de noticias, AFP.

3. La soberanía energética era lo menos que se podía esperar de la nacionalización. En vez de ello estamos, cada vez más, ante evidentes coincidencias entre la política energética oficial y las demandas de las trasnacionales quienes son finalmente, responsables de la crisis energética, la escasez, desabastecimiento e importaciones que desangran a la economía nacional. Más allá de las palabras oficiales las transnacionales no habían sido las socias que se dijo serían, es más, podemos afirmar con contundencia que continúan siendo las patronas. Del editorial de la revista Petropress del Centro de Documentación e Información Bolivia, CEDIB, Cochabamba.

4. La nueva Constitución Política del Estado boliviano, sobre la economía del país, establece:

Artículo 306. I. El modelo económico boliviano es plural y está orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos.

II. La economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.

III. La economía plural articula las diferentes formas de organización económica sobre los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, seguridad jurídica, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia. La economía social y comunitaria complementará el interés individual con el vivir bien colectivo.

IV. Las formas de organización económica reconocidas en esta Constitución podrán constituir empresas mixtas.

V. El Estado tiene como máximo valor al ser humano y asegurará el desarrollo mediante la redistribución equitativa de los excedentes económicos en políticas sociales, de salud, educación, cultura, y en la reinversión en desarrollo económico productivo.

Artículo 308. I. El Estado reconoce, respeta y protege la iniciativa privada, para que contribuya al desarrollo económico, social y fortalezca la independencia económica del país.

II. Se garantiza la libertad de empresa y el pleno ejercicio de las actividades empresariales, que serán reguladas por la ley.

Estado Plurinacional de Bolivia. Constitución Política del Estado, promulgada el 7 de febrero de 2009.

5. Freddy Beltrán, funcionario del Ministerio de Minería, para el diario Cambio del 24 de febrero de este año informa que las exportaciones de la minería estatal y privada del país, el 2010 ascienden a 2.405 millones de dólares.

Que el Estado Plurinacional recibió 200 millones de dólares por las utilidades mineras de ambos sectores, en igual período (2010).

Las utilidades de la empresa San Cristóbal (privada) suman 100 millones de dólares por la gestión 2010 y que en Huanuni las utilidades llegan a 40 millones de dólares y en Vinto a 10 millones de dólares.

6. La Asociación de la Banca privada informó que las utilidades de ese sector económico, en la gestión 2010, constituyen 132 millones de dólares, frente a los 144 millones de dólares de 2009. La Prensa, diario de La Paz, del 26 de enero del año que corre.

* Periodista.