Naciones Unidas y Washington, (PL y Bolpress).- El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorizó la adopción de todas las medidas necesarias, incluso militares, contra el gobierno de Muamar el Gadafi y la imposición de una zona de exclusión aérea en Libia, pero descartó explícitamente cualquier forma de ocupación de ese territorio por parte de fuerzas extranjeras. El acuerdo fue logrado por 10 votos a favor, ninguno en contra y cinco abstenciones, entre ellas las de China y Rusia.

Luego de cuatro jornadas de intensas negociaciones, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que prohíbe la navegación aérea sobre Libia, exceptuando a aquellos vuelos que cumplen misiones de carácter humanitario, como el suministro de medicinas o alimentos o la evacuación de extranjeros. El objetivo es impedir que las fuerzas leales a Gadafi ataquen con aviones y helicópteros las zonas controladas por los sublevados.

Integran el Consejo de Seguridad Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Rusia y China, como miembros permanentes con derecho a veto, más Brasil, Colombia, Líbano, Nigeria, India, Portugal, Bosnia y Herzegovina, Suráfrica, Gabón y Alemania. Votaron a favor del proyecto Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Colombia, Líbano, Nigeria, Portugal, Bosnia y Herzegovina, Suráfrica y Gabón, mientras que China, Rusia, Alemania, Brasil e India se abstuvieron.

La resolución también autoriza acciones militares con el argumento de proteger a la población civil de los ataques de las tropas del gobierno de Gadafi. El texto especifica a la ciudad de Banghazi, el más sólido bastión de las fuerzas antigubernamentales y uno de los puntos que permanece fuera del control de Trípoli.

El Consejo de Seguridad exigió además un inmediato cese al fuego en Libia y el fin de la violencia y de todos los ataques contra la población civil, y reforzó las sanciones que aprobó el 26 de febrero en materia de embargo de armas y congelación de bienes del líder libio Gadafi, sus familiares y otros dirigentes de su gobierno.

El 1 de marzo, la Asamblea General de la ONU expulsó a Libia del Consejo de Derechos Humanos (CDH), apoyándose en la resolución 60/251 del 15 de marzo de 2006, que dispone la suspensión del CDH de todo miembro que cometa violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos.

Aunque la resolución del Consejo de Seguridad descarta explícitamente cualquier forma de ocupación del territorio libio por parte de fuerzas extranjeras, la imposición de una zona de exclusión de vuelos marcaría el comienzo de una agresión, admitió hace algunos días el jefe del Mando Central de Estados Unidos general James Mattis.

La posibilidad de una acción bélica fue expuesta por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus principales integrantes, como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El Departamento de Defensa estadounidense analiza varias opciones para intervenir en Libia, mientras los legisladores presionan a la Casa Blanca para obligarla a endurecer su postura.

Algunos proponen usar de un avión que volaría en aguas internacionales para bloquear las comunicaciones del gobierno libio con sus tropas. The New York Times informó que el USS Ponce y el USS Kearsarge, dos barcos anfibios, están apostados cerca de la costa del país árabe con la 26 Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina a bordo, lista para entrar en combate.

La presencia de ambas naves puede verse como un ejemplo de “la diplomacia del cañón” y busca incrementar la confianza de los rebeldes y por el contrario disminuir el apoyo de las fuerzas leales al líder libio Muamar El-Gadafi, subrayó el rotativo. Otra táctica sería suministrar armamento y pertrechos por aire a los alzados, como defendió Stephen Hadley, consejero de Seguridad Nacional del ex presidente George W. Bush. El Pentágono podría utilizar a sus fuerzas especiales en pequeña escala para ayudar a los grupos armados como hizo en Afganistán.

El 4 de marzo, el Consejo Político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – TCP expresó su interés de que el pueblo hermano árabe-africano alcance una solución pacífica y soberana al conflicto armado, sin injerencia extranjera garantizando la integridad territorial de ese país.

El Consejo Político del ALBA-TCP apoyó la iniciativa de paz y unión del Presidente de Venezuela Hugo Chávez para crear una “Comisión Internacional Humanitaria para la Paz e Integridad de Libia” con el fin de evitar la agresión militar de la OTAN y como parte de los esfuerzos que debe hacer la comunidad internacional para ayudar al pueblo libio.

El Consejo rechazó categóricamente cualquier tipo de intervención de la OTAN o potencia extranjera en Libia así como toda intención de aprovechar, de manera mediática y oportunista, la trágica situación creada para justificar una guerra de conquista sobre los recursos energéticos e hídricos, que son patrimonio del pueblo libio y no pueden ser usados para satisfacer la voracidad del sistema capitalista.