Tiene que haber un límite, una protección y un control de los precios de los alimentos. El problema actual es que Wall Street! utiliza los alimentos como medios de especulación financiera. Necesitamos congelar los precios de los alimentos, un límite, ¡ya! Y las situaciones en Egipto y Tunicia son el alerta. Y también medidas drásticas, prohibiciones draconianas en contra de cualquiera que manipule el mercado, llevando alimentos de un lado a otro, ocasionando hambruna, pero permitiéndole a la gente hacerse de ganancias con el incremento de los precios. Eso quiere decir, por supuesto, que las instituciones financieras se van a desplomar. ¡Y eso qué! ¿A quién le importa? Si el control de los precios de los alimentos ocasiona la bancarrota de los especuladores financieros, eso ayuda a resolver el problema, eliminándolo.

Desde Argelia, pasando por Túnez, Libia, Egipto, Yemen, Siria, Líbano, Jordania, Arabia Saudita, Irán, Bahrain, hasta Wisconsin, y Ohio, ha estallado un proceso revolucionario en contra de los efectos de la crisis sistémica global. Quizás pronto se convierta en una cuestión académica, saber si los miembros individuales de los países del G-20 son demasiado incompetentes o demasiado corruptos como para poner bajo control al sistema financiero internacional mediante una regulación. El hecho es que el intento por salvar al sistema bancario en bancarrota con los rescates financieros y la compra de papeles tóxicos, no hace más que inyectarle más y más liquidez al sistema, en la medida en que los especuladores “rescatados” “invierten” después en la especulación en materias primas y alimentos. Producto de esto, tenemos revueltas por hambre y explosiones sociales en el norte de África, el Sudoeste de Asia, y en los Estados europeos financieramente más débiles.

La Comisión Investigadora de la Crisis Financiera en Estados Unidos, conocida como la Comisión Angelides, concluyó que el “sistema bancario fantasma” —es decir las operaciones financieras llevadas a cabo por las instituciones financieras paralelas totalmente desreguladas— dominan ahora un 70% del mercado de todas las transacciones en Estados Unidos y un 40% de las de Europa, y operan como una supercomputadora que puede procesar miles de transacciones por segundo. Detrás de las fusiones de la Bolsa de Valores de Alemania con el Euronext NYSE; la bolsa de valores de Singapur y Sidney; y las de Londres y Toronto, está el pánico, movido por la competencia por saber quién va a dirigir los flujos financieros de los especuladores.

El informe de la Comisión Angelides, publicado en Estados Unidos el 27 de enero, pone al descubierto, la historia de 30 años de desregulación sistemática del sector financiero, incluyendo la abrogación de la norma Glass-Steagall y el avance del gigantesco mercado de derivados, que son los culpables de la crisis. Si no se suprime el mercado de derivados y el sistema bancario fantasma, y se reemplaza el sistema monetario con un sistema crediticio, la desintegración seguirá.

En una entrevista el 17 de febrero desde Sacramento en Radio Capitol, el presidente de la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera (FCIC) Phil Angelides destacó como causas de la crisis la desregulación de los derivados en 2000 y el hecho de que la “Glass-Steagall, que separaba a la banca de los valores riesgosos, fue desechada”. Dijo que Greenspan le dijo a la FCIC que el había estado en lo correcto un 70% del tiempo y errado un 30% del tiempo, pero Angelides respondió que “el capitán del Titanic había estado en lo correcto un 99% del tiempo. Hace una gran diferencia sobre lo que hayas estado equivocado”.

A una pregunta sobre cómo sintió personalmente la investigación de la FCIC, dijo que fue como si hubiera ido al banco de su comunidad local, abierto la puerta y se hubiera encontrado súbitamente con “un piso de casino tan grande como New York”.

* LL es polìtico norteamericano y HP es presidenta del partido político alemán Movimiento Solidaridad por los Derechos Civiles (BüSo), 21 de febrero de 2011.