Un mega deslizamiento de casi 140 hectáreas dañó más de 1.500 terrenos y viviendas y damnificó a más de seis mil vecinos de 10 barrios de la ciudad de La Paz. Algunos afectados creen que el desastre provocado por intensos aguaceros es un castigo divino, y queman sus colchones para ahuyentar a las nubes negras. Pero no es Dios sino la misma civilización occidental la que exacerba el fenómeno climático La Niña, que ya causó catástrofes naturales históricas en Australia y Río de Janeiro en enero de 2011.

El sábado 26 de febrero comenzó el deslizamiento secuencial de por lo menos 140 hectáreas de suelos arenoarcillosos en los barrios Valle de las Flores, Kupini II, Pampahasi Bajo Central, Santa Rosa de Callapa, Callapa, 23 de Marzo, Cervecería y Metropolitana, situados en la ladera este de la ciudad de La Paz. En dos días colapsaron al menos 250 viviendas y otras 550 resultaron afectadas. El movimiento geodinámico continuaba activo el lunes y hasta el martes 1 de marzo damnificó a más de 1.300 familias, informó el Viceministerio de Defensa Civil.

Desde 1930 se registran movimientos geodinámicos en la zona del desastre. Hace 25 años se produjeron pequeños deslizamientos y el suelo colapsado formó una capa de tierra donde se construyeron las casas que ahora están agrietadas o derrumbadas, explicó el ingeniero Jorge Ballesteros, funcionario de la Dirección de Gestión Integral de Riesgos de la Alcaldía (DEGIR).

La ciudad de La Paz, con casi un millón de habitantes, está asentada sobre un conjunto de barrancos inestables del altiplano andino, con barrios situados entre los 3.300 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar. En los últimos tres años intensas lluvias ocasionaron varios deslizamientos como el ocurrido en Huanu Huanuni en 2010, donde se derrumbaron 72 viviendas y 118 familias se quedaron en la calle.

El mega deslizamiento de casi 140 hectáreas de tierra que comenzó el 26 de febrero de 2011 en La Paz concentró toda la atención de la prensa y de la sociedad, y relegó a segundo plano otros asuntos importantes como la negociación salarial entre la COB y el gobierno o los conflictos sociales que ponen en vilo al país desde que comenzó el año. El Presidente Evo Morales en guerra permanente con los partidos políticos opositores se vio obligado a declarar una tregua.

“Los fenómenos naturales lamentablemente están provocando muchos daños, algo está cambiando en el planeta; sin embargo, (estamos) obligados a organizarnos, a trabajar de manera conjunta a la cabeza de sus autoridades tanto el gobierno municipal, como el gobierno departamental y el gobierno nacional”, declaró Morales el lunes luego concretar una alianza con el gobernador de La Paz César Cocarico y con los alcaldes de La Paz Luis Revilla y de El Alto Edgar Patana.

El Gobierno central, la Gobernación de La Paz y el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) lanzaron el martes la campaña “Todos solidarios, Bolivia una sola” con el propósito de recolectar víveres, vituallas y dinero en efectivo para ayudar a las cerca de 1.300 familias damnificadas por el mega deslizamiento en el macrodistrito San Antonio de La Paz.

Al momento reciben donaciones en la Biblioteca Municipal en plaza del Estudiante, Campo Ferial de Bajo Següencoma, Gobernación de La Paz en plaza Murillo, Centro Piloto de las avenidas Vásquez y Montes, Coliseo de Villa Victoria y en la Alcaldía Central y las 14 subalcaldías de la ciudad de El Alto. Los ciudadanos pueden depositar dinero en efectivo en la cuenta corriente 15462738 del Banco Unión, o enviar un mensaje SMS con la palabra AYUDA al número 808.

El Presidente Morales prometió que se dotarán de viviendas a las 800 familias damnificadas, y dijo que lo más probable es que se construyan pequeñas casas en la ciudad de El Alto, ya que no existen más espacios disponibles en la hoyada paceña, donde el 60% de los suelos es inestable.

Lluvias extremas y calentamiento global

Los intensos aguaceros asociados al fenómeno meteorológico La Niña afectan hasta el momento a casi 13 mil familias en Bolivia. La Paz, Cochabamba, Beni, Potosí, Pando y Oruro son los departamentos más castigados por las inundaciones y los deslizamientos de tierra. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que en enero los aguaceros marcaron cotas extremas en Sucre (136,4 milímetros), Camiri (148,8) y Villamontes (165,4).

Se estima que los desastres naturales cobraron la vida de por lo menos 51 personas en lo que va del año. En enero un turbión mató a 23 personas en Pampa Huasi, departamento de Chuquisaca. En febrero se reportaron varios muertos en Chapare, Cochabamba, en Sud Yungas del departamento de La Paz, y en zonas rurales del departamento de Beni.

Se desbordaron los ríos Grande y Piraí en Santa Cruz; los ríos Chapare e Ichilo en el trópico de Cochabamba; y los ríos Mamoré, Ibare y otros de Beni, causando inundaciones nunca antes vistas en las poblaciones de Rurrenabaque y Reyes. Bermejo, segunda sección de la provincia Arce de Tarija, fue declarada en alerta roja por la crecida del nivel del río Bermejo hasta 8,2 metros.

Se cuentan por miles las familias damnificadas en 13 municipios de Cochabamba (Villa Tunari, Quillacollo, Sinahota, Chimoré, Colomi, Tarata, Cliza, Arbieto, San Benito, Tolata, Tiquipaya, Sipe Sipe y Vinto); en tres municipios de Tarija (San Lorenzo, Bermejo y Padcaya); y en todas las comunidades aledañas a los municipios paceños de Caranavi y Coroico (Monte Verde, Zongo Chorro, Buenos Aires, Yurumani, Guanay y otras).

Las intensas lluvias anegaron más de cuatro mil hectáreas de cultivos de papa, maíz, trigo, quinua, soya, yuca, plátano, hortalizas y cítricos. Al menos 10 tramos carreteros de la Red Vial Fundamental permanecen intransitables. Uno de los puntos más críticos es el kilómetro 140 de la carretera nueva entre Cochabamba y Santa Cruz, donde ha colapsado el puente Espíritu Santo, informó la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

El 22 de febrero, el gobierno de Evo Morales declaró emergencia nacional y presupuesto 20 millones de dólares para atender las emergencias.

En los últimos siete años se duplicó el número de emergencias por inundaciones, sequías y deslizamientos atribuidos a los fenómenos climatológicos El Niño y La Niña en Sudamérica. Los ecosistemas de montaña como los páramos, humedales y bosques nublados resultaron ser los más sensibles a los cambios climáticos.

En Argentina aumentó la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos tales como inundaciones, tormentas, tornados y lluvias intensas. En la subregión andina se perciben cambios en el clima desde hace más de 30 años, y varios estudios indican que en los Andes Centrales las temperaturas aumentaron 70% más que el promedio mundial.

Un reciente estudio de la Climate Research Division (CRD) de Toronto, Canadá, evidencia que los de aguaceros torrenciales en el Hemisferio Norte se han más que duplicado entre 1951 y 1999; y concluye que las emisiones de gases de efecto invernadero modificaron los patrones globales de lluvia en el siglo XX. Una investigación de la Universidad de Oxford, Gran Bretaña, confirma que el calentamiento global aumenta la posibilidad de que ocurran inundaciones tan severas como las que padecieron los ingleses entre octubre y noviembre de 2000. Ambos estudios señalan que más calor equivale a más energía en la atmósfera, y esto supone más vapor de agua, es decir más lluvias, huracanes y temporales extremos.

Las lluvias, tifones y huracanes de 2010 son considerados los más mortíferos y costosos de las últimas décadas. China padeció las peores inundaciones en 100 años, mientras que Ghana y Paquistan registraron las lluvias más intensas de su historia. En mayo del año pasado, intensas precipitaciones ocasionaron uno de los peores desastres ambientales, económicos y sociales en la historia reciente de Colombia; hasta la segunda semana de septiembre, el mayor temporal del que se tenga memoria dejó casi un millón de damnificados en México.

En los primeros dos meses de 2011 se reportaron inundaciones en Indonesia, Filipinas, Malasia, Australia, Tailandia, Sri Lanka y en el estado de Río de Janeiro en Brasil. Los aguaceros monzónicos, catalogados como los peores en 50 años, son consecuencia directa del fenómeno de La Niña, evaluó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En Australia estaban bajo el agua más de un millón y medio de kilómetros cuadrados hasta el 14 de enero. Fallecieron 33 personas, 200 mil fueron evacuadas, más de 1.700 viviendas quedaron destruidas y el gobierno declaró estado de catástrofe nacional. La primera ministra Julia Gillard estimó pérdidas materiales cercanas a los 20 mil millones de dólares en el episodio climático más crítico registrado hasta ahora, según la OMM.

El temporal del 11 de enero en Río de Janeiro fue calificado como la peor catástrofe natural de la historia de Brasil. Hasta el 9 de febrero los muertos sumaban 1.500 en los municipios de Nova Friburgo, Teresópolis, Petrópolis, Sumidouro, Sao José do Vale do Río Preto, Bom Jardim y Area. Casi un mes después del desastre, los rescatistas continuaban encontrando cadáveres, y el Ministerio Público estadual registraba 406 desaparecidos y más de 20 mil damnificados y evacuados.

En Sudáfrica, al menos 70 personas murieron y más de ocho mil resultaron damnificadas por persistentes aguaceros e inundaciones hasta el 23 de enero. Según cálculos preliminares, los daños económicos ascienden a 32 millones de euros. En Filipinas, torrenciales lluvias casi permanentes desde la segunda quincena de diciembre dejaron un saldo de 51 fallecidos, casi dos mil desplazados y cerca de 1,5 millones de damnificados hasta el 17 enero de 2011.

Varios tornados asolaron estados del centro y sur de Estados Unidos, dejando al menos siete muertos y miles de viviendas sin electricidad, reportó el 2 de enero la cadena de televisión Fox News. A comienzos de febrero The Weather Channel informó que muchas regiones sufrían una de sus peores temporadas invernales, con récords de temperatura y nieve en el centro y el este del país.

En Nueva York cayeron más de 56 centímetros de nieve, cinco veces más que el promedio normal; Atlanta recibió 5,9 pulgadas de nieve, cuatro veces más que el promedio, y en Oklahoma nevó lo equivalente a un año en apenas 12 horas. El 52 por ciento de Estados Unidos quedó cubierto de nieve, informó el Servicio Meteorológico Nacional.

La ola de frío que azotaba a Canadá y Estados Unidos llegó al norte de México el 3 de febrero. En Ciudad Juárez la temperatura bajó a menos 13 grados centígrados, un grado menos que el récord histórico de 12 grados bajo cero de 1951, informó el diario El Mexicano de Chihuahua. Todas las actividades fueron suspendidas por la ola gélida calificada de monstruosa en Estados Unidos.

En la India, de las 129 personas que murieron por la ola de frío hasta el 12 de enero, al menos 100 fallecieron en el estado de Uttar Pradesh. En Rusia unos 30 mil pobladores de Moscú se quedaron sin electricidad el 3 de enero por una nevada que derrumbó árboles y torres eléctricas.

* Boletín N. 90 del Servicio de Noticias Ambientales (SENA-Fobomade). Con datos de las agencias Prensa Latina, Bolpress, ABI y PLUS, y con información del documento “Desastre y desarrollo: El impacto en 2010”, Ricardo Zapata; Unidad de Evaluación de Desastres de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Boletín Nº 2. http://www.cepal.org.