Quito, (AIN). El actual Vicecanciller de Ecuador, Kintto Lucas, es un reconocido periodista, escritor y analista político de izquierda, en América Latina. De origen uruguayo, vive en Ecuador desde hace veinte años, donde asumió la nacionalidad de este país andino. Con una historia familiar y personal forjada en las luchas políticas y sociales del continente, y conocedor de la realidad latinoamericana, lo entrevisté en varias oportunidades sobre los cambios que se viene procesando en los últimos años. En esta entrevista analiza para AIN, la ofensiva de ciertos sectores de derecha ecuatorianos que intentan imponer un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea.

P. Hace unos días usted denunció que se está gestando una conspiración económica para tratar de imponer los Tratados de Libre Comercio (TLC) en general, pero en principio con la Unión Europea y Estados Unidos. ¿A qué se refería?

R. Hay sectores de la derecha política y económica que están realizando una campaña mediática para imponer el TLC con la Unión Europea. Son sectores empresariales, analistas vinculados a la larga y triste noche neoliberal, medios de comunicación y otros sectores de poder. Traen además especialistas para que nos den clases de lo importante que es el mercado europeo y como debemos ceder en compras públicas, propiedad intelectual y más.

P. Pero el gobierno ha reiterado que no firmará ningún TLC, si no Acuerdos Comerciales para el Desarrollo (ACD).

R. El gobierno ha mantenido una posición firme en ese sentido. Si no la hubiese mantenido yo no estaría dentro. Las presiones son muy fuertes y la derecha, como el camaleón tiene la capacidad de cambiar de colores según la ocasión. Tiene la capacidad de tergiversar las palabras, de destruir las palabras cambiándoles el contenido. Entonces ahora ya no mencionan a los TLCs, y hasta algunos y algunas hablan de Acuerdo Comercial para el Desarrollo. Es una paradoja, y un elemento más que se suma a esta especie de conspiración, que grandes defensores de los TLCs, algunos que incluso negociaron con Estados Unidos, ahora hablen de Acuerdo Comercial para el Desarrollo. Causa gracia y un poco de rabia a la vez. Tienen, sin duda, una gran capacidad de asumir el lenguaje del cambio para vaciarlo de contenido, para destruirlo.

P. ¿Esta denuncia de alguna manera pone en duda la futura acción de gobierno?

R. No pone en duda, es un llamado de atención sobre lo que está ocurriendo en las sombras. Sobre las movidas que buscan embarcar al país en un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. Yo no tengo dudas en la palabra del Presidente y de una parte importante del gobierno, sino, como dije antes, no estaría en este gobierno. Sin embargo, es necesario alertar como se intenta llevar al país a la firma de un TLC. Porque eso de que vamos a ser beneficiados es un cuento que lo defienden quienes tienen determinados intereses. Los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) que tienen una capacidad un poquito mayor que Ecuador, no logran ponerse de acuerdo con la Unión Europea por las condiciones que ésta quiere imponer. Perú y Colombia firmaron simples TLCs, firmar algo parecido o un milímetro mejor sería un entreguismo.

P. El mundo se desarrolló en base al comercio de los pueblos, ¿con esta postura no está dando la impresión de ser contrario a cualquier tipo de acuerdo comercial?

R. El mundo se desarrolló en base al comercio de los pueblos, pero en el capitalismo ha servido para agudizar las contradicciones internas de los países y entre regiones y países. Pero necesitaríamos una entrevista más larga solo sobre este tema para analizarlo. Cuando hablo de que algunos interesados montan una especie de conspiración económica para imponer el TLC con la Unión Europea y en general; y otros defendemos el comercio justo y la producción nacional, estoy mostrando esas contradicciones. En todo caso, he señalado varias veces que es fundamental llegar a verdaderos acuerdos de comercio para el desarrollo, enmarcados dentro de una postura soberana, en los cuales se consideren relaciones de equidad, asimetrías, aspectos sociales, etc. Que no destruyan la producción láctea por ejemplo, que no entreguen las compras públicas a las transnacionales por ejemplo, que no cambien solamente el nombre de TLC por el de Acuerdo Comercial para el Desarrollo. En fin, que tengan en cuenta la Constitución y no tergiversen su contenido.

P. Hace algunos años quienes negociaban con el Fondo Monetario Internacional o con el Banco Mundial terminaban trabajando para esos organismos multilaterales. Ahora, quienes negociaron TLCs con Estados Unidos trabajan para cámaras binacionales entre ese país y Ecuador y otros países. ¿No tiene el temor que quienes negocian con la Unión Europea terminen trabajando para las empresas europeas que se beneficien con las compras públicas o instituciones binacionales como la que le mencionaba?

R. (Se sonríe) Ecuador tiene un equipo negociador que, en caso de iniciar las negociaciones, debe ser reforzado con especialistas en diferentes temas, gente que además mantenga una posición soberana de defensa de los intereses del país. Es necesario mejorar el equipo actual en forma urgente. Sobre lo otro, sí, resulta una paradoja que quienes querían entregar el país a Estados Unidos mediante un TLC ahora sean parte de cámaras binacionales. Eso demuestra que durante las negociaciones solo defendían los intereses de unos pocos y no del país. En todo caso, desde hace mucho tiempo aprendí a no poner las manos en el fuego.

P. Usted también hablaba que se pretendía tomar la balanza comercial como excusa…

R. Yo decía que están utilizando un determinado esquema de pensamiento y dicen: hay un problema de balanza comercial, que se podría solucionar con la firma de Tratados de Libre Comercio, porque mejorarían las exportaciones ecuatorianas. Y agregan si no se firman los TLCs no mejora la balanza comercial, y si esta no mejora se pondrá en riesgo la dolarización. A eso le suman el coro de que se van a perder el ATPDEA (Preferencias Arancelarias Andinas) y el SGP (Sistema Generalizado de Preferencias) con Estados Unidos, que Ecuador no será competitivo y algunas historias más, armando el escenario favorable para el TLC.

Si se firma un TLC con la Unión Europea se sentará el precedente para tratados similares en el futuro. Otros países querrán las mismas dádivas. Las transnacionales se comerán las compras públicas. La balanza con Europa, que ahora es favorable a Ecuador, también tendrá problemas. A cierta producción nacional habrá que decirle chao.

P. Si el gobierno firma un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea , o un TLC disfrazado de Acuerdo para el Desarrollo, ¿usted renunciaría a su cargo de Vicecanciller?

R. Estoy seguro de que el gobierno no va a firmar ni un Tratado de Libre Comercio ni un TLC disfrazado de Acuerdo Comercial para el Desarrollo; porque sería traicionar los principios. Si en algún momento percibo que eso esté por ocurrir, obviamente que dejaría el gobierno, no tendría la menor duda en renunciar a mi cargo.

P. En la actualidad hay más de cien procesos judiciales por terrorismo y sabotaje. Tres dirigentes shuar fueron detenidos aplicando esa figura jurídica. ¿Una ley como esa no es contraria a un gobierno progresista?

R. Yo he repetido muchas veces que estoy totalmente en contra de cualquier ley que penalice la protesta social, y particularmente en contra de las leyes antiterrorismo que fueron creadas en épocas sombrías de América Latina. Estuve, estoy y estaré en contra. Por eso no estoy de acuerdo con los juicios que se desarrollen aplicando ese tipo de leyes. Pero esas leyes son aplicadas por el poder judicial. Hagamos ya una propuesta para derogar en Ecuador esa ley. Felicito que los detenidos hayan sido liberados. Casualmente, uno de ellos, por este hecho fue catapultado como candidato a la Presidencia de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador), mientras antes no lo era.