Libia está ardiendo. Miles de pobladores se lanzaron a las calles a pedir un cambio de gobierno, en la víspera aviones del todavía gobierno libio dispararon contra los manifestantes dejando el saldo centenares de muertos. La violencia de la represión provocó la deserción de oficiales del Ejército, embajadores y la población tomó ciudades y ajustició al ministro del Interior de ese país. A pesar de todo, el presidente de ese país, Muammar Al-Khaddafi, todavía cree estar al mando de una revolución y asegura que prefiere morir antes que renunciar.

El presidente libio, que lleva más de 40 años en el poder, habló hoy por primera vez en la actual crisis, y amenazó con ejecuciones a los que se levanten contra su gobierno.

“Yo no me voy a ir con esta situación. Moriré como un mártir”, dijo en su discurso. „No soy el presidente de Libia, soy el líder de la revolución” puesto que”el poder ha estado en manos de los libios desde hace décadas”, agregó.

Según el mandatario, „Los manifestantesestán sirviendo al demonio (las potencias internacionales), ellos quieren humillaros”.

Casi en la línea de lo anunciado por su hijo, Al-Khaddaffi dijo que „si así se requiere, usaremos la fuerza“ y que “desde mañanala policía impondrá la seguridad en las callesde Libia”.

“¿Quieres que América te ocupe, como Irak o Afganistán?”, dijo, aunque poco después dijo que “los manifestantes quieren transformar el país en una república islámica” y queno está dispuesto “a ser gobernado por Bin Laden”.

Mientras tanto, la cadena qatari Al-Jazeera informó que tropas leales a Khaddaffi continuaron su sangrienta operación para mantener al gobierno.

Cerca a 300 pobladores fueron reportados como asesinados por la violenta represión, mientras Navi Pillay, una comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos, pidió una investigación internacional sobre las posibles crímenes de lesa humanidad.

Hasta ahora se han reportado una cantidad de medio millar de muertos por la represión. La cantidad no está confirmada.