El líder de extrema derecha venezolano Alejandro Peña Esclusa, jefe de UnoAmérica, organización continental de corte neofascista, desconoció este miércoles la autoridad del juez Luis Cabrera, encargado de su caso, rehusándose a firmar el acta de la audiencia preliminar.

En un show que corresponde a la campaña de propaganda desencadenada en Internet y en la prensa comercial por sus seguidores, Peña Esclusa se pretende “perseguido” por el “régimen” y acusa al juez Cabrera de “seguir órdenes del Gobierno” y de “formar parte de un complot” para mantenerle “preso injustamente”.

UnoAmérica se autodefine como “la Unión de Organizaciones Democráticas de América, con sede en Bogotá, Colombia”. En realidad, la organización reúne lo más recio de las oligarquías de Sudamérica y de los circulos de nostalgicos de las dictaduras militares con una ideología inspirada del Plan Condor.

Peña Esclusa fue trasladado para firmar el acta de audiencia preliminar junto a los abogados que manejan su defensa. Uno de ellos, Alfredo Weil empezó por atacar al juez Cabrera, afirmando sin más prueba, que el acta fue “manipulada” y “no refleja las fallas cometidas por la fiscalía en su argumentación”.

“El tribunal omite los señalamientos de la defensa en contra del juez y el fiscal que pueden ser objeto de sanciones penales”, afirma Weil, optando por dar un show destinado al consumo de la prensa derechista.

Exigiendo nada menos que el terrorista salvadoreño Francisco Chávez Abarca sea traído a Venezuela como testigo para corroborar la versión de los investigadores del caso, los efensores multiplican los ataques personales en contra del responsable del dossier con el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), el investigador David Colmenares.

Más aún, al salir de los tribunales, conversando libremente con reporteros, el “capo” de UnoAmérica declaró que “Cabrera es el mismo juez que llevó el caso de Danilo Anderson basado en el testimonio de dos testigos sobornados por el Gobierno”.

Peña Esclusa ha sido detenido el pasado 12 de julio, por miembros del SEBIN, que hallaron en su residencia de Caracas 900 ramos de explosivo militar C-4 junto con 100 cápsulas de detonadores de calor y dos de tipo eléctrico.

Se trata de una cantidad de explosivos correspondiente a cuatro veces lo que se utilizó para volar la camioneta en la que perdió la vida el Fiscal Danilo Anderson, asesinado el 18 de noviembre de 2004.

El arresto de Alejandro Peña Esclusa, luego de la detención en Caracas del salvadoreño Francisco Chávez Abarca, un especialista de este explosivo formado por Luis Posada Carriles, han aumentado las sospechas en torno a una red terrorista radicada en Miami a la cual están vinculados varios prófugos del caso Anderson.

Según el experto alemán Ingo Niebel, “en América Latina se le conoce a Peña Esclusa como integrante de aquel sector opositor a la Revolución Bolivariana que no duda en recurrir a la violencia para lograr el “cambio de régimen” en los países miembro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)”.

Después de aventuras marcadas por actos de violencia con sectores catolicos fundamentalistas, Peña Esclusa fue cofundador del partido ultraderechista venezolano Primero Justicia que participó en el fracasado golpe de Estado contra Chávez en 2002 y que recibe financiamiento oculto de organizaciones subsidiadas por la USAID.