El Cairo, PL.- Egipto se aboca a un baño de sangre, de concretarse la promesa de partidarios del presidente Hosni Mubarak de liberar “con su sangre” la capitalina plaza Tahrir, donde hoy murió una persona y 350 resultaron heridas.

La persistencia y la dimensión de la violencia en ese lugar del centro de esta urbe, que hasta ahora había sido escenario de manifestaciones multitudinarias, pero pacíficas, de la oposición provocó un pronunciamiento del Ejército, que ordenó una evacuación inmediata.

Los simpatizantes del mandatario se movilizaron para recuperar el terreno que -según declararon- les ha arrebatado la oposición con las protestas de los últimos nueve días para exigir la renuncia de Mubarak.

“Mubarak ni renuncia, ni se va, y estamos con él”, arengó uno de los leales al jefe de Estado, al tiempo que fue secundado por una airada muchedumbre gritando que “liberaremos la plaza Tahrir con sangre”, aunque otros aseguraron rechazar la violencia.

Al menos unas tres mil personas se congregaron en la plaza Talaat Harb, afuera del edificio de la televisión estatal a orillas del río Nilo, y en torno a la mezquita Mustafa Mahmoud, en el barrio de Mohandessen, para exigir el cese “del caos y de las protestas”.

La determinación de la oposición a manifestarse para intentar forzar la salida inmediata del poder del presidente crispó los ánimos, caldados desde hace días. Entretanto, el Ejército, que al igual que la policía se mantuvo como testigo pasivo frente a las agresiones y los destrozos, ordenó en un comunicado “la evacuación inmediata de todos los ciudadanos de la plaza Tahrir, y que regresen sin demora a sus casas”.

La disposición, luego que el Ministerio de Salud confirmó una muerte y más de 350 lesionados, estuvo acompañada de desmentidos de esa propia institución castrense y de la policía de que efectivos suyos se infiltraron en las marchas para provocar desórdenes.

Manifestantes opositores, sin embargo, acusan al gobernante Partido Nacional Democrático de haber enviado “bandas de matones” para alterar las protestas pacíficas, y medios de difusión locales citaron a personas que afirmaron haber recibido de esa agrupación el equivalente a 10 dólares.

El pago era para estimular la participación, dijo un hombre que aseguró, además, que “muchos, muchos, muchos” se unirían a la concentración porque “si ellos son un millón (en alusión a la marcha del martes), nosotros ocho millones”.

A las calles

La determinación de Hosni Mubarak de mantenerse en el cargo hasta septiembre volcó hoy a las calles de Egipto a opositores que aseguraron sentirse retados por el presidente y a simpatizantes que defienden su gestión.

Los mismos escenarios que en distintas ciudades del país acogieron a los inconformes con el Gobierno recibieron este miércoles a miles de personas que simplificaron el pliego reivindicativo con una consigna de tres palabras: véte, fuera, hoy.

Mubarak anunció a la nación que no aspirará a la reelección en las elecciones presidenciales previstas para septiembre, pero consideró su responsabilidad seguir en el cargo para conducir la transición política y subrayó que morirá en Egipto, descartando así el exilio.

Sin la dimensión de la multitudinaria movilización del martes, bautizada como la Marcha del Millón, pero con similar y mayor determinación, los opositores caminaron por El Cairo, Alejandría, Suez y otras ciudades con mensajes contra Mubarak, Estados Unidos e Israel.

En Alejandría, a raíz del discurso del jefe de Estado, el Ejército debió intervenir anoche haciendo disparos al aire para frenar enfrentamientos violentos en plena calle entre partidarios y detractores del veterano político.

Pero en el caso de El Cairo, Prensa Latina pudo ver en la plaza Tahrir muchos rostros con mezcla de frustración por sentirse desafiados por el presidente y manipulados por Estados Unidos, que -según el anciano Tamer Salam- “intenta arbitrar los cambios a su modo y ritmo”.

Ello explicó que se enarbolaran pancartas en las que se leía en inglés “Estados Unidos deja de hacer de tonto”, “Cállense Estados Unidos e Israel, los egipcios sabremos elegir” y “El poder para el pueblo” o consignas con alusiones en el mismo sentido.

“Mubarak, véte a Tel Aviv (la capital israelí) esa es tu casa” y un coro que repetía “tenemos que hablarle en hebreo, porque no entiende árabe”, en referencia a lo que algunos tildaron de servilismo a los designios de Washington en la región y a favor del Estado sionista.

Pero mientras unos se mostraban decididos a copar las calles, al margen de otra gran manifestación convocada para el viernes después de las plegarias musulmanas, los que sienten haber recibido beneficios con la gestión del presidente le gritaban “Hosni, te queremos”.

En clara desventaja numérica -según justificó Amina, porque por disciplina al Partido Nacional Democrático (en el poder) se habían abstenido de hacer contramarchas- los defensores de Mubarak mostraban su foto y carteles elogiando sus políticas sociales para los pobres.

Los alrededores del edificio de la televisión y la radio estatales, a una distancia prudencial de la plaza Tahrir, sirvieron de punto de concentración de quienes apoyan al Gobierno.

Por lo pronto, el Ejército sigue intentando sin éxito que se restablezca cierto orden en una nación sumida desde hace más de una semana en el caos, y llama a la ciudadanía a que cese las demostraciones, apelando a su capacidad para normalizar la vida.

Las primeras reacciones al discurso de Mubarak se conocieron hoy con un anuncio del presidente del parlamento, Fathi Sorour, de que las reformas constitucionales solicitadas por el mandatario tendrán lugar en alrededor de dos meses.