El reciente “gasolinazo” (Decreto Supremo 0748) ha puesto de manifiesto ante los bolivianos una variedad de asuntos contradictorios y esenciales a su vida cotidiana. Bolivia depende de importaciones para abastecerse de combustible y a pesar de ser productora de hidrocarburos, no abastece al mercado interno, por lo que necesita seguir (subvencionando) la compra de combustible en el extranjero y explorar nuevos territorios para ampliar la producción nacional de petróleo y gas.

¿Cómo afectaría a los Territorios Indígenas de Bolivia ampliar la producción de Hidrocarburos?

Respondemos brevemente: Prácticamente toda nueva exploración y explotación de pozos petroleros o gasíferos sería en Territorios Indígenas o Áreas Protegidas, con sus correspondientes y devastadores impactos socio-ambientales.

Observando un Mapa de “Áreas de Exploración y Explotación Petrolera y Tierras Comunitarias de Origen” (Elaborado por el Centro de Planificación Territorial Indígena – CPTI y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia, publicado en el “Atlas de Territorios Indígenas en Bolivia”. Santa Cruz, 2000); se aprecia perfectamente que son las áreas aledañas a la Cordillera Andina las que interesan a los Petroleros. Quedan afectadas la Tierras Comunitarias de Origen – TCOs, de norte a sur en todo el país, incluyendo: Yavinagua, Multiétnico 2, Chacobo /Pacahuara, Cavineño, Araona, Tacana, Lecos, Pilón Lajas, Movima, TIM Multiétnico, TIMI, TICH Chimán, Mosentén, TIPNIS Isiboro Sécure, Huaracaré, Yuqui, Tacovo, Isoso, Charagua, Machareti, Huacareta, Weenhayek, Tapiete, Chipayas, Muratos y Lipez.

Si a ello sobreponemos el Mapa de “Concesiones Mineras”, vemos un país invadido por una industria extractiva de recursos no renovables y de altísimo impacto socio-ambiental, que afecta a las TCOs que quedaban fuera del área de interés hidrocarburífero. Mencionamos algunas: Baures, Bajo Paraguá, Guarayos, Monteverde, Lomerío, entre otras. Considerando que hay casos que combinan ambas industrias, como son Urus, Lípez o Lecos.

Tomando en cuenta varios Estudios de Caso referidos al Ejercicio del Derecho a la Consulta – Libre, Previa e Informada – a los pueblos indígenas ante proyectos que les afecten, afirmamos: Gobierno y Empresas vulneran este derecho. Hoy por hoy, no existen las garantías como para suponer que mayor exploración en explotación de hidrocarburos, vaya a mejorar las condiciones de vidas de los pueblos indígenas.

Véase el Informe “Especial de Consulta Previa” elaborado por el CEADL – Observatorio Boliviano de los Recursos Naturales. Cito algunos títulos del mentado Informe pues nos permiten saber de qué casos hablamos (Minería, Petróleo, Carreteras, Agua): “La fiebre del oro negro amenaza Tentayape” (Chuquisaca); “Corocoro, se desvió el agua sin consulta” (La Paz); “Isiboro Sécure: Paraíso Amenazado” (Beni – Cochabamba); “Lliquimuni: consulta sin respeto de los usos y costumbres (Alto Beni)”; “Aguaragüe: Los Guaraní paralizan los trabajos del pozo Timboy X-2 (Tarija)”.

Para graficar el asunto valga una cita del acápite “Análisis consolidado de los impactos producidos por REPSOL en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas”. Se trata de una publicación de la Asamblea del Pueblo Guaraní – Itika Guasu, que al realizar un monitoreo independiente publica luego el informe titulado” Impactos ambientales, sociales y culturales de REPSOL YPF en territorios indígenas de Bolivia” (Tarija, Diciembre de 2005). En cuanto a la acción corporativa, los autores expresan que: “…las empresas petroleras, asumieron una conducta poco responsable”; Sobre los impactos Sociales, escriben: “…se introducen nuevos patrones de comportamiento y por tanto se producen impactos sociales como el alcoholismo, prostitución, división de la comunidad, desintegración de la familia”; de los Impactos Culturales: “…pérdida de identidad, ruptura en los modos de convivencia y formación de pareja”; Y se abren las puertas del Territorio al “…tráfico vehicular intenso, ingreso de cazadores furtivos, de nuevos asentamientos incluso el riesgo de invasores ilegales y traficantes de tierra y recursos naturales”. En definitiva, REPSOL YPF: “…opera de manera irresponsable y se hace protagonista de procesos de exterminio cultural que parecían haber concluido hace muchos años”.

En esta historia de terror tribal, habría que agregar que el “Estado Etnófago”, es y ha sido una suerte co – protagonista asociado.

Añadimos algunos datos para ilustrar mejor la cantidad de territorio afectado por la actividad transnacional petrolera (Del libro: Atlas de contratos petroleros en Tierras Comunitarias de Origen y Municipios de Bolivia. CEADESC. Santa Cruz, 2008). Sobre las empresas petroleras con mayores superficies de áreas de contrato para desarrollar actividades hidrocarburíferas en Bolivia, menciona las siguientes: A) Total E&P Bolivie, asociada a otras empresas tienen 1.177.646 hectáreas, de las cuales 1.063.162, son de exploración; B) Petrobras Bolivia S.A., que en asociación a otras empresas petroleras, tiene 1.125.971 hectáreas, de las cuales 1.074.012 hectáreas son de exploración y 51.958 de explotación; C) Repsol YPF E&P Bolivia S.A., asociada a otras empresas, tiene 826.650 hectáreas, de las cuales 698.750 son de exploración.

Como se aprecia, los datos citados son del 2008. Ahora bien, el 20 de octubre de 2010, el Gobierno de turno aprobó el Decreto 0676, que duplicó las áreas petroleras del país. Ello convirtió en bloque petrolero más de 690 mil hectáreas del Parque Nacional Madidi; 723 mil hectáreas, en el parque nacional y territorio indígena Isiboro Sécure, 154 mil hectáreas, del Parque Nacional Aguaragüe; 100 mil hectáreas del área de manejo integrado de Iñao.

Al respecto citamos un análisis del ambientalista catalán Marc Gavaldà sobre las previsibles consecuencias del Decreto Supremo 0676, creado para ampliar las áreas de interés hidrocarburífero, afectando parques y reservas naturales y zonas de biodiversidad: “Decreto para la invasión: Bolivia… renueva su apuesta entregando sus tierras más ricas y bien conservadas del país a las transnacionales petroleras. La nueva ofensiva negra, adornada con los más repetidos argumentos de progreso económico para el país, sirve en bandeja millones de hectáreas de áreas protegidas amazónicas y chaqueñas, así como los últimos territorios indígenas sin invadir para que las nuevas “socias”, –con capital y domicilios des localizados – machaquen el territorio en la actividad más nociva del planeta… Pan para hoy, hambre para mañana o peor, dinero para hoy, cáncer para mañana… Los pasivos ambientales… en Bolivia se los encuentra en los abortos de ganado en las orillas del Desaguadero, o en los pacús y surubís con mercurio de los ríos del Chapare. Dejan rastro por la historia del petróleo pero se olvidan con demasiada facilidad. Se los hunde en el olvido, pero resurgen bajo las piedras, transformados en malnutrición o enfermedad.”

Los pasivos ambientales – la degradación territorial, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de ríos y acuíferos – quedan en los Territorios Indígenas.

Bien, con estos datos, solamente nos interesa mostrar que de haberse consolidado el “Gasolinazo” y que el Gobierno hubiese podido captar más inversiones para realizar más exploraciones y lograr una mayor explotación, esto hubiera sido en gran medida a costa de TCOS y Áreas Protegidas. Serían otra vez, los pueblos indígenas de este país, los que paguen los costos culturales y ambientales de mantener los mayores ingresos que recibe el Tesoro Nacional.

Sin embargo, el peligro persiste. Una amenaza latente, pues late firme en el corazón y el imaginario de varias generaciones de gobernantes y una clase de gobernados.

¿Qué debemos esperar cuando en una era “Post-Gasolinazo” el hermano y compañero indígena originario Presidente del Estado Plurinacional, expresa que las prioridades de inversión del Gobierno serán los hidrocarburos, la minería y las carreteras?

Es probable que el escenario sea la sistemática destrucción ambiental y cultural en esas regiones, un ataque extraordinario al territorio y a la vida misma de estas naciones originarias de la Abya Yala. Lo que llevaría exactamente a lo contrario de lo que en discursos se pregona ante la prensa o lo que mismísima Constitución Política establece.

Y si las naciones indígenas, en su justo derecho – por defender su territorio y formas de vida – negocian grandes compensaciones o bien rechazan nuevas exploraciones (con carreteras), no vayan a ser acusadas de intentar boicotear la economía nacional o pertenecer políticamente a la “Derecha”. La “Razón de Estado” al parecer no pretende hacer caso al hecho de que toda Consulta tiene como objeto lograr el Consentimiento de la gente, por lo que sus resultados tendrían que ser vinculantes.

Podemos preguntarnos ¿De qué vivirá y progresará este país, si no ampliamos la explotación minera, petrolera y gasífera? Respondemos brevemente: Biotecnología. Desarrollo de una industria biotecnológica sobre la base de experiencias locales, transferencias de tecnología, aprovechamiento del germoplasma presente en Territorios Indígenas, en especial la micro-biodiversidad y el rescate y estudio de aplicaciones industriales de conocimientos ancestrales.

En este sentido, se dirige lo planteado en un Ante Proyecto de Ley sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria en Territorios Indígenas (Diputado Indígena Mojeño, Dn. Pedro Nuny Caity) que en su Ante Proyecto de Ley, proponía los artículos siguientes:

– Declarase de prioridad nacional y regional la valorización, rescate e industrialización de recursos alimentarios en Territorios Indígenas

– Declarase de interés y prioridad nacional y regional el desarrollo de la agricultura ecológica u orgánica en Territorios Indígenas con fines de incrementar y diversificar la oferta en el mercado local, nacional y posibilidades de exportación, buscando rentabilidad, equilibrio del ecosistema y protección de la salud humana.

– Se declara a los Territorios Indígenas reservorios estratégicos de recursos genéticos aptos para la producción de alimentos y desarrollo de productos biotecnológicos con aplicaciones en la agro-ecología y medicina.

¿Vale más el bosque – resultado cultural del cuidado-domesticación-creación-construcción – como fuente inagotable de recursos genéticos microscópicos (micro biodiversidad), o como lugar de paso de mercancías, extracción selectiva de recursos forestales, mineros o petroleros, que a su vez provocan una depredación sin retorno?

Es posible un cambio en la matriz de acumulación capitalista del Estado Boliviano, que pase de la agroindustria, extracción de hidrocarburos y materias primas, al desarrollo de biotecnología y exportación de productos biológicos. Valen más nuestros recursos genéticos que los hidrocarburíferos. Es sabido que la ingeniería genética ha revolucionado la industria alimentaria, agrícola, veterinaria, medicinal o bélica. No es de extrañarse por el interés que despiertan nuestros microscópicos recursos a grandes compañías, ya que el acceso y aprovechamiento de estos recursos genéticos es vital para su continuidad o competitividad en el salvaje mundo del Capital.

En vez de degradados campos petroleros, los Territorios Indígenas serían reservorios genéticos, con gentes locales capacitados y cuyos hallazgos pasen directamente a nuestros propios laboratorios de biotecnología, dedicados a crear productos que mejoren nuestros suelos, fortalezcan nuestros cultivos y fortifiquen a los animales de cría, además exportar productos biotecnológicos y tecnología… ¿Una fantasía?

Me imagino a su Excelencia, tan dado a la entrega de obras, inaugurando como empresas comunitarias propias de una economía plural, a la Primer Cadena de Laboratorios Biotecnológicos Indígenas, con recursos humanos propios y extraños, capitales boliviano – venezolanos y transferencia de tecnología cubana (que son vanguardia continental en ello). Es posible que se gane más cariño de sus compatriotas que de las Petroleras… ¿Otra fantasía?