130 mil rentistas en emergencia piden compensación a las alzas azuzadas desde el gobierno. Los ayllus y markas andinos insisten en la revocatoria del Vicepresidente. El gobierno intenta controlar a los indígenas del oriente. Liderezas campesinas mantienen un fervor casi fanático hacia el Presidente.

Sectores disímiles como los 130 mil jubilados y rentistas del país, y dirigentes originarios de indígenas de oriente y occidente bolivianos encabezan, con destino incierto, el rechazo a las medidas “neoliberales” del régimen que, como la gran mayoría de los bolivianos, contribuyeron a formar en la última década.

La “reconducción del proceso”, el “golpe de timón” económico y político y la revocatoria del vicepresidente Alvaro García (posible sólo a partir de agosto del 2013) son algunas de las alternativas propuestas por la disidencia interna, a la par de anular la subvención a Petrobras y otras transnacionales para evitar mas gasolinazos y alzas que intensifican el desabastecimiento y protestas y aún el saqueo.

El gobierno de Evo Morales, el presidente de procedencia indígena que gobierna Bolivia desde hace cinco años, atraviesa su mayor crisis política desde que hace un mes dictara un fugaz gasolinazo, en un conflicto antecedido por protestas regionales que el 2010 conmovieron a los pueblos de Caranavi y Uncía

Pero la virtual duplicación del precio del azúcar (de Bs. 4.30 a 8 en 17 días, eliminando la subvención) y el mantenimiento de ministros cuestionados, junto con amenazas de nuevas nivelaciones y reproches a sus críticos indicaban que el mandatario –que ya se lavó las manos sobre las consecuencias del gasolinazo revertido– no daría el brazo a torcer, olvidando su propio llamado a acabar con las “broncas”.

Nada más al comenzar febrero la Fundación Jubileo advirtió que la inflación golpea más a los pobres, quienes gastan la mitad del dinero que perciben en comprar alimentos básicos. “Mientras más pobre es un hogar, mayor es su proporción de gasto en alimentos que incrementaron su precio en 11,6 %”, dijo la fundación católica con cifras oficiales.

Jubilados, indígenas y otros más

Para los jubilados el ajuste de sus rentas, con base en los indicadores oficiales de precios que no parecen registrar las alzas derivadas gasolinazo frustrado dá un “ínfimo 1.75% que no llega a cubrir las mínimas necesidades de nuestra débil subsistencia”.

El sector pasivo amenaza con marchar hacia la sede de gobierno, luego que la “nivelación” de precios de diciembre derivara, pese a su abrogación, en una ola de desabastecimiento que encarece los precios y no augura “un real ajuste que compense el alza constante de todos los productos de la canasta familiar”, anunciaron Mamerto Goycochea y Rodolfo Vega, presionados por sus bases.

Pero no son los únicos: distanciados de las autoridades en los últimos meses, también los nativos de las tierras bajas agrupados en la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) conforman junto con los ayllus y marcas andinas del Qollasuyo (Conamaq) el sector que impugna las decisiones gubernamentales desde dentro del llamado proceso de cambio. En julio del 2010, los orientales marcharon contra el gobierno por la vigencia de sus derechos autonómicos mientras que el Conamaq reclama la revocatoria vicepresidencial. Frente a ellos, las masas de campesinos y sus mujeres (“las bartolinas”), cierran filas defendiendo al régimen acompañados por los colonizadores.

Una quinta columna, los sindicatos que integran la Central Obrera Boliviana (COB) observa con tibieza tanto las críticas como el accionar oficialista, mientras prepara su tradicional pliego petitorio que incluye un aumento salarial que debería superar la tasa inflacionaria pero que se prevé no compensará la actual carestía..

El sexto grupo, el de los intelectuales y críticos “desde adentro” sufre los rigores del aislamiento, mientras la oposición de derecha, dividida y casi reducida al oriente, se halla fuera de combate tras sus tentativas de separatismo, y las corrientes centristas y de izquierda moderada (Unidad Nacional, del empresario Samuel Doria Medina, y el Movimiento Sin Miedo, del ex alcalde paceño Juan del Granado), son ignoradas y aun cuando baja en intensidad su persecución política, corren el riesgo de una ofensiva total sobre sus escasos reductos empresariales y municipales.

Al otro lado del arco, los maestros influidos por la corriente trotskista y otras tendencias de raíz marxista y endogenista rechazaron nuevos ajustes “sí o sí” del Vicepresidente, que exhibió muestreos donde un 48 % de la población urbana aprobaría incrementos graduales, no obstante que días antes desvirtuó otras encuestas sobre la caída de la popularidad del Presidente, en 30 % promedio, respecto del 64 por ciento que obtuvo hace 13 meses cuando la ciudadanía prefirió anular el veto de la derecha otorgando hegemonía a Morales

Fanatismo clientelar

Pero el régimen masivamente apoyado por colonizadores, campesinos y “bartolinas”, encuentra entre sus líderes y sus adictos , enrolados en buena parte en la burocracia estatal, algunos de los más fanáticos adeptos del denominado gobierno de los movimientos sociales, criticado no sólo por sus desvíos “neoliberales” en desmedro de la “descolonización” y el nuevo Estado, sino por prácticas clientelares y el uso de los cargos públicos como especial incentivo para la cooptación de bases, además del reciclaje de muchos tránsfugas de los partidos tradicionales, convertidos hoy en los principales adulones del mandatario.

Salvo excepciones de eficiencia, la mayor parte de la neoburocracia que medra del erario público es, con sus casi 200 mil servidores públicos, otro de los sostenes del gobierno, descartados los gobiernos departamentales y municipales no controlados por el partido en el gobierno, el MAS, que paulatinamente ya se ha apoderado de algunos de ellos, aguardando hacerse con algunos más, en especial de las ciudades de Tarija y La Paz.

“Estado plurinacional se diluye, otra vez, en una reposición del Estado moderno-liberal-colonial, con su cara actual: el proyecto autonómico” reflexiona Rafael Bautista, un filósofo especializado en descolonización y temas de la comunicación social

En respuesta a los diversos cuestionamientos, Morales dijo contar con información “de primera mano de personas de las ciudades”, según la cual se sabe de una otra conspiración.

“Como no pueden tumbar al indio, entonces hay que desgastar al Vicepresidente, hay que hacer pelear entre el Vicepresidente y Presidente, hay que hacer pelear entre el Canciller y Presidente, así van planificando. No es posible que algunos de nuestros hermanos sean los primeros en hablar en algunos medios de comunicación contra el Vicepresidente”, afirmó.

¿Sin horizonte ni perspectiva?

“El (viejo) Estado se recompone literalmente –insiste Rafael Bautista–, por eso la disputa de los ministerios acaba con la primacía del sector financiero, los autores del gasolinazo: si la planificación es macroeconómica financiera, no hay economía plural, menos Estado plurinacional; si este sector abre el Estado a las condiciones que pone el crédito internacional, permite el ingreso de toda la lógica neoliberal, por eso no es de extrañar el argumento reiterativo: para justificar el plan económico se escudan en la econometría del Banco Mundial”.

“La ponderación no es gratuita –agrega–: el gobierno lo hace muy bien, mejor que los neoliberales; pues los indicadores económicos positivos que nos muestran es para señalar lo bien que nuestra economía desarrolla la acumulación del mercado global y lo bien que se recompone nuestra dependencia estructural. Por eso tampoco es de extrañar que hasta el Evo ya se haya creído el cuento de ‘exportar o morir’”.

Para Raúl Prada ex viceministro de Planificación Estratégica, “los indigenistas, comunitaristas, ecologistas y otros impulsores del socialismo indígena, muy influyentes en el primer gobierno de Morales, fueron arrinconados después de las elecciones de 2009, y desde el primer día del segundo mandato una “tendencia nacionalista y pragmática toma las decisiones” y pretende “restaurar el Estado-nación y apuntar al capitalismo de Estado”.

Entre tanto, un reciente reporte Miguel Lora, editor de la agencia Bolpress, consignó: “Hoy gobiernan García Linera y su club de socialdemócratas, neokeynesianos, militantes de la “tercera vía”, post capitalistas y simpatizantes del Foro Social Mundial. Todos ellos procuran remediar los efectos nocivos del neoliberalismo sin transcender el capitalismo; plantean una economía mixta sin anular el interés privado ni el mercado; y siguen creyendo que la industrialización es el medio primordial para alcanzar el desarrollo”.

Obedeciendo ¿a quién?

Desde los spots televisivos hasta los grandes carteles en las carreteras, el gobierno gasta su presupuesto (el que no pudo ejecutar con eficiencia el 2010) en tratar de convencer a la ciudadanía de que el Presidente gobierna obedeciendo al pueblo, aunque la crítica señala que, irreductible y no dado a muestras de debilidad, en realidad no escucha.

El riesgo es que incluso medianos objetivos proclamados en años pasados como la seguridad y la soberanía alimentarias queden en el camino o tarden en cumplirse.

“El mandar obedeciendo no es otro poder sino el modo más realista de desplegar el poder; poder no como propiedad sino como voluntad de transformación …el verdadero obedecer es el saber escuchar; si el pueblo es objeto no tiene sentido escucharle, pero si es sujeto, la primera condición de este reconocimiento es el saber escuchar su palabra interpeladora”, reclama Rafael Bautista, quien señala también que el mismo pueblo debe ser autocrítico con los poderes que delegó a sus gobernantes y con su misma perspectiva.

A su vez Prada insiste en que “no se han dado las transformaciones institucionales, económicas, políticas, sociales y culturales que se requieren en la transición transformadora hacia el Estado Plurinacional, lo que se traduce en no haber elaborado una ley del órgano ejecutivo que responda consecuentemente al mandato de la Constitución,

Se ha impuesto en cambio la tendencia del “realismo político y el pragmatismo, que no se atreve a romper radicalmente con el modelo neo-liberal; esto se comprueba cuando se opta por dejar a las leyes del mercado la definición de los precios de los combustibles absorbidos por el mercado interno, dejando así inerme a la mayoría de la población”.

Aún antes del frustrado “gasolinazo” los precios no han cesado de subir, de acuerdo a registros de los agroempresarios citados por el portal elsistema.info: arroz 14%, maní 13%, avena 15%, harina 250%, aceite 12%, trigo 13%, sin contar con muchos otros para los que el oficial Indice de Precios al Consumidor registra alzas mínimas.

Bajo la amenaza de un costo de vida más alto y sin efectiva compensación salarial, las protestas han derivado en respuestas como la de Llallagua, donde los campesinos y cooperativistas mineros saquearon tiendas y apedrearon casas.

Sin rival

La crisis política sin embargo, no parece poner en tela de juicio el liderazgo del presidente Morales, sin rival a la vista por lo menos hasta las elecciones no del 2014 sino del 2019, cuando quizá Juan del Granado u otro líder empiece a medrar de su caída, vistas las dudas que el ex alcalde expresó en una reciente entrevista sobre su eventual candidatura presidencial y las pocas opciones que presenta Doria Medina.

“De agravarse la crisis, el Gobierno terminará cercado por sus propios sectores y no por una ya evanescente oposición partidaria. Este acorralamiento, de efecto inmovilizante para el actual régimen correrá a favor de una alternativa política inédita cuya irrupción podría darse hasta 2015”, estima desde Santa Cruz Mario Rueda Peña, ex populista. Así ante la inexistencia actual de otro líder, un probable sucesor sólo podría surgir desde el interior de los movimientos sociales, pero al menos en el futuro mediato nadie parece despuntar, lo que favorece la persistencia de Morales junto con sus altibajos, pero también la necesidad de iniciar enmiendas, admitiéndolas primero, si abre sinceramente sus oídos al pueblo.

Fracasos y previsiones

Por lo pronto el mandatario –cuya administración afronta entre otros fracasos la lucha contra el narcotráfico (ostensible por la cantidad de droga en tránsito y autoridades involucradas) y los esfuerzos por un acceso marítimo soberano, visto que la devolución de Atacama es una broma para el mismísimo Presidente de Bolivia–, toma sus previsiones para seguir domesticando a sectores de los movimientos sociales

En su reciente Congreso de Cochabamba, tres mil cooperativistas le escucharon prometer una nueva ley minera, consensuada con el sector y flexibilizando la reglamentación, y muchos más créditos del Fondo Financiero de Minería para 80 mil cooperativas mineras, entre pequeñas, medianas y grandes.

A las intrépidas organizaciones de El Alto, donde el apoyo a Morales rebasa el 80 %, el mandatario les devolvió un Ministerio, el de Aguas para la activista Julieta Monje, aunque la dirigencia alteña ambicionaba cuatro. “El Gobierno no está escuchando al pueblo. El Alto empezó la lucha de este proceso y sólo recibe migajas del Presidente”, dijo Teodoro Alcón (Fejuve)

Con los campesinos las relaciones son óptimas: Nemesia Achacollo y Nilda Copa tienen los ministerios de Desarrollo Rural y Justicia, junto a otros representantes en el Desarrollo Productivo, y los cocaleros mantienen en los viceministerios antidroga y de la coca a Felipe Cáceres y Germán Loza, mientras que las incondicionales “Bartolinas”, despliegan vínculos al más alto nivel a través de dirigentas como Felipa Huanca o Julia Ramos, aunque el poder detrás del trono se encuentra entre las influyentes Leonilda Zurita, Célima Torrico y Silvia Lazarte.

Pese a la hermandad, los gobernantes perciben que la actual dirigencia de estos movimientos sociales no estaría a la altura “del proceso”, lo mismo que su participación. Para el Vicepresidente, al integrarse a la conducción del Estado los “cuadros” dejaron su lugar a una generación post 2005 “no muy sólida” en los principios. Para el viceministro César Navarro hay falta de compromiso, discurso sin visión política y demanda de ‘pegas‘.

Por el lado de los riesgos que pueda representar la Cidob, el gobierno confía en el accionar de la Asamblea del Pueblo Guaraní, cuyo dirigente Celso Padilla, advirtió que las 12 organizaciones de la Confederación vigilarán al líder mayor, Adolfo Chávez, en la eventualidad de que resulte contestatario al oficialismo. Sin aclarar dudas, Chávez recordó que la eventual revocatoria del Vicepresidente pasa primero por un análisis interno.

Respecto del Conamaq, el analista Pablo Stefanoni advierte que no es la primera vez que ayllus y markas amenazan con grandes acciones, aunque, “al parecer la radicalidad de las promesas de luchas es inversamente proporcional a las posibilidades de llevarlas adelante”. Con ese escenario no parece tampoco serle difícil a Morales destrozar las esperanzas de proseguir el cambio que estaba en curso.

“A mi no me echen la culpa” dijo en su informe del 22 de enero con el fondo sinfónico de cifras alegres, advirtiendo después ante los corresponsales de prensa extranjera: “Acabando la subvención se incentiva la inversión …los inversionistas tienen derecho a recuperar su inversión y tener utilidades, pero si reciben sólo 10 dólares por barril no se recupera la inversión, menos se tiene utilidades …no es posible que la empresa petrolera estatal o los operadores trabajen a pérdida”.

“Sufrimos como ningún otro sector las consecuencias de la inflación. Nuestros hermanos deben viajar enormes distancias para aprovisionarse de productos y cada vez encontramos diferentes precios, que son más altos”, respondió el apu jiliri mallku del Conamaq, Sergio Hinojosa anunciando: “Con el Pacto de Unidad o sin él, vamos a ir adelante, como dirigentes nos debemos a los pueblos, de lo que debe darse cuenta el hermano Presidente es de que tanto el Conamaq como la Cidob pueden salvar el proceso de cambio, que es producto de la lucha de los pueblos originarios”.