Egipto: a mudar a Mubarak

Isaac Bigio

enero 31, 2011Publicado el: 3 min. + -

Desde hace una semana cientos de miles de egipcios vienen saliendo a las calles pidiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, en tanto que más de cien manifestantes han muerto. Egipto es uno de los países más estratégicos del mundo. La cuna de una de las primeras civilizaciones humanas fue siempre el botín de todos los imperios del medio oriente y el Mediterráneo. Hoy es el centro de gravedad del mundo árabe, donde es tanto la nación más poblada como la más armada (y por EEUU).

Cuando en 1952 el coronel Nasser derrocó a la monarquía él sentó uno de los pilares del nuevo nacionalismo tercermundista (cuyos herederos en América Latina fueron desde los socialistas militares tipo Velasco en Perú hasta los bolivarianos de Chávez). La nacionalización del canal de Suez y la guerra que desencadenó en 1956 produjo a la larga el declive del poderío británico y francés en la región, y el desarrollo de la guerra fría en el medio oriente entre Washington y Moscú. Egipto se convirtió en el principal aliado soviético en el medio oriente e intentó unificarse con Siria y Libia, así como destruir a Israel. Tras el empate de la guerra árabe-hebrea de 1973 EEUU logra que Israel le devuelta territorios a Egipto a cambio de que este último le reconozca y vaya cambiando de ser pro-Kremlin a convertirse en el mayor aliado occidental en el mundo árabe. Sadat y luego Mubarak heredaron el sistema autoritario de gobierno basado en las FFAA de Nasser pero haciendo que el régimen se reciclase de su inicial “anti-imperialismo” a un cada vez mayor pro-“americanismo”. Gracias a este giro Israel empezó a ser reconocido en la región mientras que EEUU pudo avanzar en el medio oriente para invadir Afganistán, derrocar a Hussein y querer aislar a Irán. Hoy Egipto se encuentra en un dilema. Tras 3 décadas en el poder, el octogenario Mubarak parece tener los días contados. La posibilidad de ser remplazado por su hijo Gamel se hacen agua. La población envalentonada por la caída de la dictadura tunecina, por las protestas anti-dictatoriales en Yemen, por los sucesos del vecino Sudán y por la ola de protestas en el mundo árabe, pareciera que no quiere retroceder hasta sacar a Mubarak. Estos sucesos, que para muchos recuerdan la marea de movilizaciones que condujo a una caída de dominó de los partidos comunistas del este europeo en 1989, crea en Occidente una incertidumbre. Mientras hace 22 años la oposición euro-oriental pedía una democracia liberal pro-occidental, en el mundo árabe ésta debe competir con el radicalismo islámico anti-EEUU. De allí que Washington pida una "transición gradual". Mubarak, mientras tanto, ha designado un nuevo primer ministro y su primer vicepresidente. De allí puede emerger un posible sucesor suyo que continúe con una forma del actual régimen. El premio nobel El Baradei quiere lograr que el movimiento social genere un movimiento demo-liberal, pero Egipto es la patria de la "Hermandad Musulmana", el movimiento que ha influido en el Hamas palestino y en otros radicales mahometanos. Si Egipto cae en manos de estos sectores, ello le daría más fuerza al Hamas (que viene recobrando fuerza tras las revelaciones de que Al Fatah quería reducir aún más el futuro estado palestino), del Hizbola (quien acaba de imponer su propio gobierno en Líbano) y de Irán.

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