La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), la Red Andina de Información (AIN) y más de 200 organizaciones e individuos preocupados enviaron el 27 de enero de 2011 una carta a la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, pidiendo que la administración de Obama retire de inmediato su objeción contra la propuesta de Bolivia de enmendar la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes.

Si fuera aprobada, la propuesta de Bolivia eliminaría el requisito establecido en la Convención Única que les exige a los países andinos prohibirles a sus ciudadanos mascar la hoja de coca. La masticación de la hoja de coca es fundamental para la identidad cultural de millones miembros de pueblos indígenas y otros ciudadanos sudamericanos; lo ha sido durante muchos siglos. La enmienda de Bolivia sería aprobada automáticamente el próximo lunes, 31 de enero, si ningún otro gobierno no objetara a las Naciones Unidas. Desafortunadamente, la semana pasada la administración de Obama envió una objeción formal a la propuesta boliviana.

Paradójicamente, el gobierno de EE.UU. reconoce públicamente – en las propias palabras de un comunicado enviado anteayer por la embajada de EE.UU. en La Paz – que “el masticado de coca es una costumbre tradicional para la cultura boliviana”, sin embargo, se opone a la enmienda propuesta por Bolivia “en base a la importancia de mantener la integridad de la Convención de 1961”.

La prohibición de 1961 del masticado de la hoja de coca se basó en un reporte de 1950 que ha sido ampliamente desacreditado por estudios científicos. Estudios muestran que el consumo de la hoja de coca en su estado natural es una práctica benigna con beneficios médicos, nutricionales y sociales. “Si la administración de Obama está genuinamente interesada en la ‘integridad’ de la Convención de 1961, retirará inmediatamente su objeción invalida a la enmienda propuesta por Bolivia”, afirma la directora de AIN, Kathryn Ledebur.

Al hacer uso de su considerable influencia para mantener esta prohibición, la administración de Obama estaría perpetuando el rechazo histórico al derecho de los pueblos indígenas para ejercer su herencia cultural. Esa postura iría fuertemente en contra del anuncio del Presidente Obama el pasado diciembre expresando el apoyo de EE.UU. a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La Declaración establece que: “Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales sus expresiones culturales tradicionales…”

La oposición de Estados Unidos a la enmienda de Bolivia también ubica a la administración de Obama en una postura desfasada con los países latinoamericanos. “La administración de Obama todavía podría corregir este error antes de que sea demasiado tarde”, dijo John Walsh, coordinador de programa. “La eliminación de la oposición a la propuesta boliviana sería bienvenida en la región como una señal concreta del apoyo de Estados Unidos por los derechos indígenas, y la disposición a trabajar con las naciones andinas de forma colaborativa y equitativa en temas de políticas de control de drogas”.

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Estimada Secretaria Clinton:

Le escribimos para solicitar a la administración de Obama que retire su objeción a la enmienda boliviana propuesta a la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. La enmienda de Bolivia eliminaría el requisito en el artículo 49 que establece que Bolivia y otros países andinos prohíben a sus ciudadanos el masticado de la hoja de coca para fines religiosos, sociales, medicinales y nutricionales.[i] La masticación de la hoja de coca es fundamental para la identidad cultural de millones integrantes de pueblos indígenas , y lo ha sido durante muchos siglos.[ii]

Rechazar la enmienda boliviana significaría ir en contra de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 2007, la cual establece: “Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales”. Apenas el mes pasado, el Presidente Obama anunció el apoyo de Estados Unidos por dicha declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas.

La objeción estadounidense registrada con las Naciones Unidas el 19 de enero 2011 debe ser retirada antes de fin de mes, o la acción bloqueará la enmienda y agravará el daño a los pueblos indígenas que se originó en la Convención de 1961.[iii]

Las Naciones Unidas incluyeron la prohibición del masticado de la hoja de coca en la Convención Única de 1961 justificado por de un informe de 1950 que carece de fundamento científico sino que la investigación se basó en entrevistas a bolivianos y peruanos no-indígenas solicitando sus opiniones de vista sobre la masticación de la hoja de coca y como [esta práctica] afecta a los pueblos indígenas. En ese momento, los pueblos indígenas seguían viviendo en un sistema de esclavitud de facto debido al racismo.[iv] Desde la redacción de la Convención Única de la ONU, el informe de 1950 ha sido ampliamente desacreditado por numerosos estudios científicos que demuestran que la masticación de la hoja de coca en su estado natural es una práctica benigna, con beneficios médicos, nutricionales y sociales.[v]

Bolivia propuso la enmienda a la Convención de 1961 hace casi dos años. La enmienda se limita apenas a eliminar la estipulación que requiere a los países soberanos prohibir la masticación de coca dentro de sus fronteras; no legalizaría la hoja de coca a nivel internacional, ni tampoco eliminaría el requisito que los países cooperen en la prevención y sanción del complejo trabajo de convertir la hoja de coca natural en cocaína procesada.

El texto de la objeción de EE.UU. enviado a la ONU el 19 de enero confunde el asunto al no reconocer que la enmienda de Bolivia es sobre la eliminación de la obligación de prohibir la masticación de coca en los países donde ya se practica, y no una legalización más amplia de la hoja de coca como tal. La administración de Obama debe actuar de inmediato para retirar esta objeción errónea, y por lo tanto ayudar a corregir este error histórico que ha estigmatizado y perjudicado a los pueblos indígenas andinos desde hace más de 50 años.

[i] El artículo 31 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada por la Asamblea General, Resolución 61/295 el 13 de septiembre de 2007, http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/es/drip.html

[ii] “U.S. Supports UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples,” 16 December 2010, U.S. Department of State, http://geneva.usmission.gov/2010/12/17/u-s-supports-united-nations-declaration-on-the-rights-of-indigenous-peoples

[iii] “Los EE.UU. dan pasos para bloquear la solicitud de Bolivia de eliminar la prohibicion de la ONU del masticado de la hoja de coca,” TNI/WOLA Comunicado de Prensa, 18 de enero de 2011, http://www.wola.org/index.php?option=com_content&task=viewp&id=1221&Itemid=8&LANG=sp

[iv] Report of the Commission of Inquiry on the Coca Leaf, May 1950, http://www.ungassondrugs.org/images/stories/cocainquiry-e.pdf

[v] Por ejemplo, véase: W. Carter y M. Mamani, Coca en Bolivia (Librería Editorial Juventud, 1986); M. Léons y H. Sanabria, eds., Coca, Cocaine, and the Bolivian Reality (State University of New York Press, 1997); E. Mayer, The Articulated Peasant: Household Economies in The Andes (Westview Press, 2001); J. Weil, “Beyond the Mystique of Cocaine: Coca in Andean Cultural Perspective,” en N. Etkin, ed., Plants in Indigenous Medicine and Diet: Bio-Behavioral Approaches (Redgrave, 1986); C. Allen, The Hold Life Has: Coca and Cultural Identity in an Andean Community (Smithsonian Books, 2002, 2nd ed.); R. Burchard, “Coca Chewing and Diet,” Current Anthropology, 33:1, February 1992; J.A. Duke, D. Aulik y T. Plowman, “Nutritional Value of Coca,” Botanical Museum Leaflets, 24:113-119, Harvard University, 1975.

Contactos:

Red Andina de Información (AIN), Kathryn Ledebur

kledebur@ain-bolivia.org, 591-4-448-6137

Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Kristel MucinoCoordinadora de comunicación, kmucino@wola.org