Berlín, (PL).- El ex comandante de la policía fascista alemana, Gestapo, en la ciudad francesa de Lyon, Klaus Barbie, controló después de su fuga a Sudamérica en 1951 partes del negocio de armas con dictaduras en el Cono Sur. Según nuevas investigaciones del joven historiador alemán, Peter Hammerschmidt, Barbie mantuvo desde su huida a través de la “línea de ratas” en 1951 hasta su expulsión de Bolivia a Guyana Francesa en el año 1983 contactos permanentes con servicios secretos occidentales.

Hammerschmidt pudo evaluar por primera vez documentos del servicio secreto alemán (BND) y de los servicios estadounidenses en el Archivo Nacional de Washington. Apoyándose en estos documentos, varios medios alemanes informaron en los últimos días sobre la colaboración de Barbie, conocido como el “Carnicero de Lyon”, con el BND.

Conforme a los resultados de las investigaciones de Hammerschmidt, el servicio de la antigua Alemania Occidental contrató a Barbie a principios de 1966 y le empleó por siete meses para obtener informaciones sobre la situación política en Sudamérica.

Según los documentos, a los cuales tuvo acceso Prensa Latina en Alemania, Barbie y otros ex criminales de guerra nazi mantenían una red secreta de contrabando de armas en América del Sur. Los documentos señalan que el criminal de guerra representó en la capital boliviana La Paz en los años sesenta la empresa de importación y exportación “La Estrella”.

Esa entidad funcionó como socio regional de la empresa armamentista alemana Merex, que – según Hammerschmidt – mantenía contactos estrechos con el BND.

El historiador encontró documentos probatorios del negocio de armas en beneficio de regímenes y dictaduras anticomunistas. Así, Barbie y sus viejos camaradas vendieron numerosas armas de Alemania y Austria al régimen del coronel Hugo Banzer en Bolivia, entre otros.

Un carta del archivo privado del fallecido empresario nazi Friedrich Schwend documenta el conocimiento íntimo de Barbie de negocios secretos entre la Alemania Occidental y la OTAN.

Según Hammerschmidt, hasta ahora no se puede reconstruir, de dónde Barbie tenía sus informaciones. Pero queda claro, que el “Carnicero de Lyon” estuvo involucrado mucho más con los servicios secretos occidentales que lo encontrado en los archivos desclasificados.