Luego de una larga espera, coloreada con sangre minera, obrera, indígena y campesina derramada en la lucha histórica contra la opresión y la explotación, Bolivia, corazón de América, se sacudía por fin el yugo colonial. Aquel 18 de diciembre del 2005, Evo Morales Ayma, dirigente indígena y cocalero nacido el 25 de octubre de 1959 en el cantón orureño de Orinoca y con el 53.7% de los votos, llegaba a la primera magistratura del país.

Con mas del 60% de su población indígena ignorada por siglos, esta nación mediterránea, altiplánica, valluna y selvática, saqueada en sus riquezas y privada de su salida al mar, rompía desde ese momento con su prehistoria, marcada por la colonialidad y la marginación, y entraba a la historia de la mano de los procesos populares que se gestaban en toda Nuestra Indoamérica Latina.

Descendiente de una familia aymara, Evo trabajó desde niño como cuidador de llamas, panadero, ladrillero y trompetero, además de practicar el fútbol. Terminó sus estudios secundarios en el colegio Beltrán Avila, de Oruro, y se dedicó al trabajo manual, hasta que una gran sequía acaecida en el altiplano a principios de los años 80 lo obligó a migrar, junto a su familia y a otros innumerables compatriotas, al Chapare cochabambino, donde se dedicó a producir coca. Un año mas tarde, al momento de la muerte de su padre, fue elegido secretario de Deportes de su sindicato cocalero, y en 1985, año de la aplicación del decreto supremo 21060 que instauró la trituradora neoliberal en el país en el marco del gobierno de Paz Estenssoro- Gonzalo Sánchez de Lozada, fue nombrado secretario general de su sindicato.

Tres años mas tarde, en el contexto de las luchas contra la desocupación, la precarización laboral y el saqueo del país, fue nombrado secretario ejecutivo de la Federación del Trópico y ya en 1996 asumió la presidencia del Comité de Coordinación de las Seis Federaciones del Trópico Cochabambino. Un año antes y cansados de manoseos y especulaciones, campesinos, colonizadores e indígenas habían conformado la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP) que luego se convirtió en Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP. En 1999, ya elegido Evo cono diputado uninominal por Izquierda Unida(IU), el IPSP se incorporó a la arena electoral con el nombre de Movimiento Al Socialismo(MAS). Durante la década de los 90 y en el contexto del gobierno del dictador Hugo Banzer Suárez, los EE.UU. lograron que este personaje se comprometiera a erradicar todos los cultivos de coca en el país, lo que llevó a tomar medidas represivas contra el movimiento cocalero del Chapare, que causaron muertos y heridos. En este marco, Evo Morales, quien a fines de los 80 había sido golpeado por los esbirros de la UMOPAR y abandonado como muerto en el monte, planteó la resistencia activa contra los represores, lo que le valió su expulsión del Parlamento por parte de los partidos tradicionales. En abril del 2000 también participó en la Guerra del Agua cochabambina, mediante la cual los pobladores urbanos y rurales cochalas lograron expulsar de la región a la empresa Aguas del Tunari S.A., constiuida por multinacionales y locales que quisieron aumentar, en el marco de su privatización, el costo del agua. En junio del 2002 y contando con 581.884 votos, Evo obtuvo el segundo puesto en las elecciones presidenciales, siendo aventajado por el neoclásico y pronorteamericano Gonzalo Sánchez de Lozada, sucesor del otro mandatario pronorteamericano Jorge “Tuto” Quiroga, por solo dos puntos. Dos años más tarde, luego de concluida la “Guerra del Gas” durante la cual Evo fue encarcelado, ya huido del país Sánchez de Lozada y asumiendo el gobierno su vice Mesa Gisbert, primero, y Rodríguez Velté, mas tarde, el MAS se constituiría en la principal fuerza política del país, hasta lograr Evo, y a través del MAS, la primera magistratura el 18 de diciembre del 2005.

“Las comunidades campesinas de principio son socialistas. De principio tienen esa conciencia en la comunidad. El ayllu sigue siendo parte del socialismo comunitario, la cosa es como teorizar esta situación…”- confiaba a quien esto escribe en mayo del 2000, y a través de una entrevista, Evo Morales Ayma. Recién ganada la Guerra del Agua, el entonces dirigente cocalero sostenía, ante una pregunta formulada por este autor: “Fundamentalmente, la base de todo es la unión obrero-campesina. (…) Lo que falta es conciencia, concientización a las masas campesinas y obreras. También es necesario que los obreros, como en el 52, puedan tener la misma mentalidad revolucionaria y no de sometimiento. Hay que reconstruir el país y acabar con el sistema que nos ha traído hambre y miseria”. En su discurso inaugural del 22 de enero del 2006, el flamante presidente Evo Morales Ayma sostuvo: “Estamos acá para decir basta a la resistencia.

De la resistencia de 500 años a la toma del poder para 500 años, indígenas, obreros, todos los sectores para acabar con esa injusticia, con esa desigualdad, para acabar sobre todo con la discriminación, opresión, donde hemos sido sometidos como aymaras, quechuas, guaraníes…”. Su discurso y otros que le siguieron, si bien tienen un sesgo indígenista, ponen sobre tablas que las contradicciones étnico-culturales constituyen una de las formas fundamentales en que se reflejan las contradicciones de clase en una sociedad con grandes componentes étnico-nacionales, como la boliviana.

En un discurso emitido el 10 de febrero del 2006 y en el marco de la conmemoración del levantamiento popular antiespañol de 1781 en Oruro, el ya presidente Evo Morales Ayma hizo una cronología de como se desarrollaron los hechos que hicieron que blancos y mestizos, habiéndose enfrentado a los españoles en un principio en alianza con los indígenas, se unieran luego con aquellos para enfrentar a los nativos, encabezados por Tupac Katari y Tupac Amaru, quienes fueron torturados y asesinados junto a sus esposas. En esa oportunidad, Evo sostuvo que una vez que los españoles huyeron, los criollos y mestizos se montaron sobre la insurrección popular indígena y se instalaron como autoridades. “Cuando los indígenas exigieron cambios radicales (los criollos) se volcaron contra ellos. Después de restaurar el orden en Charcas entre 1782 y 1783, los españoles decidieron escarmentar a los protagonistas del 10 de febrero” y unidos a los criollos y mestizos decidieron liquidar a los indígenas quienes exigían “ que se le suprima inmediatamente el tributo, que se les devuelva el último que habían realizado, que se les entregue tierras y que se los acepte como iguales”, además de reconocerse a sus caciques, no obligarlos a consumir artículos importados ni explotarlos en minas y ciudades”.

Al finalizar ese discurso, Morales dijo: “Quiero decirles, hermanos, hermanas, que la historia a esta altura se repite, la lucha de los pueblos indígenas aymaras, quechuas, sigue vigente, y si bien ganamos estas elecciones, es justamente con el apoyo de la clase media, la clase intelectual, inclusive empresarios. Ojalá esta alianza, como la historia orureña recuerda, no se acabe, y que también algunos sectores se vuelquen hacia los pueblos indígenas, no solamente en Oruro sino en toda Bolivia, y por que no decir en Latinoamérica”. Su planteo fue claro. Los pobres, indígenas/explotados en general, con el apoyo de otros sectores populares, debían conducir la lucha antiimperialista y anticapitalista en Bolivia.

La nacionalización de los hidrocarburos, cuyo puntapié inicial se dio el 1 de mayo del 2006; la “revolución agraria” puesta en marcha el 1 de agosto de ese año y ratificada en el tiempo con la liquidación de los latifundios en el marco de una redistribución de tierras improductivas y latifundios apropiados por familias emparentadas con las dictaduras militares; la nacionalización de empresas estratégicas y recursos naturales en su conjunto, la rebaja de altos salarios de funcionarios públicos y aumento del salario real de los trabajadores empobrecidos; la alfabetización total del país en quechua, aymara, guaraní y castellano, acceso a la salud de toda la población con apoyo cubano y venezolano; cedulación de indocumentados, muertos vivos- 1.800.000- hasta ese momento; el combate a la corrupción a través de la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz; la eliminación de gastos reservados; la concreción de planes quinquenales de desarrollo en pos de la industrialización del país; la concreción de acuerdos integrales con Cuba, Venezuela y otros países en el marco de la integración boliviana a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y el Tratado de Comercio de los Pueblos( TCP) opuestos al ALCA, los Tratados de Libre Comercio (TLC) y otros sinos coloniales auspiciados por los EE.UU. son algunos de los logros alcanzados por la Bolivia revolucionaria de hoy.

Asamblea Constituyente

Instalada el 6 de agosto del 2006, la Asamblea Constituyente, convocada para redactar una nueva Constitución que contemplara la inclusión social, la defensa de los recursos naturales, la consagración de un Estado multicultural y plurinacional y la instalación de un modelo contrario al neoliberal, fue desde un primer momento resistida por las elites que controlaban el poder en la llamada Media Luna (departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) y luego de Sucre. Al año siguiente, y cuando deliberaba la Asamblea en Sucre, se produjeron desmanes por parte de fuerzas de derecha que obligaron a los asambleístas a trasladarse a Oruro, donde luego de 15 horas de deliberaciones se aprobó el texto de la nueva Constitución Política del Estado, aprobada al siguiente año y con la presencia de 163 asambleístas de los 255 que conformaban la Asamblea.

Posteriormente fue modificada por el Congreso, y votada en un Referéndum Popular, que la aprobó con el 61,43% de los votos el 25 de enero del 2009. Promulgada el 7 de febrero de ese mismo año, la Constitución, que consta de cinco partes, establece, entre otros ítems, las autonomías regionales e indígenas en el marco de un Estado único; prohibe los latifundios mayores a 5000 hectáreas; consagra 100 de sus artículos a la defensa de los derechos sociales e incorpora la igualdad de géneros; consagra el modelo económico estatal, privado y cooperativo; establece un Estado plural y unitario dividido en cuatro poderes, uno de los cuales es el Electoral; también establece que los recursos naturales e hidrocarburos pertenecerán al Estado y prohibe la instalación de bases militares extranjeras en todo el territorio nacional(hasta la asunción de Evo, en el Chapare y en el alto La Paz existían zonas liberadas norteamericanas desde donde operaban fuerzas de ese país). Además declara idiomas oficiales a las lenguas de las 36 naciones que componen Bolivia, además del castellano, establece la libertad de religión y credo, promulga que el presidente y vice serán elegidos por cinco años y podrán ser reele gidos una sola vez, define a la coca como patrimonio cultural y no estupefaciente en el marco de la consigna “cocaína cero” y no “coca cero” y establece la concreción de referéndums populares para tratar determinados temas.

El 12 de septiembre del 2008, poco antes de promulgarse la Constitución y el marco de una conspiración derechista de la oligarquía de la Media Luna para voltear a Evo, se produjo la denominada Masacre de Pando. Innumerables campesinos, incluidas sus familias, de ese departamento fueron masacrados por mercenarios y funcionarios oficiales cuando se dirigían a un ampliado sindical. La masacre le costó la cárcel al prefecto de esa localidad, Leopoldo Fernández, y fue condenada por las Naciones Unidas y organismos internacionales oficiales y no oficiales. Esa fue solo una muestra de las innumerables conspiraciones montadas contra el gobierno de Morales, con el apoyo norteamericano- fundamentalmente del ex embajador en ese país, David Goldberg, quien había participado tiempo antes en la balcanización de Yugoeslavia- por parte de la oligarquía cruceña, sus aliados y los grupos de extrema derecha separatista como “Nación Camba”, entre otros.

El pasado año se descubrió y liquidó una célula terrorista que planeaba asesinar a Evo, con el apoyo de, entre otros, elementos “carapintadas” locales. La importancia de la unidad obrero/minero/campesino/indígena en el país es la base del avance del proceso revolucionario boliviano hacia nuevas formas de propiedad social y poder popular. Controlando las dos Cámaras legislativas, el gobierno revolucionario de Evo cuenta con inmejorables condiciones para hacer avanzar el proceso, industrializar al país, crear miles de empleos y a la par impulsar la centralización proletaria e indígena/campesina que permita avanzar en la concreción del Poder Popular en el marco de la transición al socialismo.

“La fe en el resurgimiento indígena no proviene de un proceso de occidentalización material de la tierra quechua (aymara o guaraní en este caso). No es la civilización, no es el alfabeto del blanco lo que levanta el alma del indio. Es el mito, es la idea de la revolución socialista. La esperanza del indígena es absolutamente revolucionaria” sostenía el intelectual y revolucionario peruano José Carlos Mariátegui en la década del 20 del pasado siglo.

Uka Jach’a uru purinjiwa, Hallalla Bolivia! grita el viento de los andes en la Bolivia libertaria. El gran día ha llegado. Ya amanece, a contrapelo de quien sea que quiera oscurecer el cielo azul de la revolución boliviana.

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FRAGMENTO DE UN DISCURSO DE EVO NACIONES UNIDAS, 23 de septiembre del 2008

“Quiero decirles, queridos presidentes, presidentas, delegaciones de todo el mundo que participan en este debate en las naciones Unidas, cuando uno trabaja por la igualdad, por la justicia social, es perseguido, es conspirado por algunos grupos que no les interesa la igualdad de la humanidad. Y siento que es una lucha histórica de nuestros pueblos, que esto no es ninguna novedad; podemos hablar de economía, podemos hablar que el plátano cuesta mas caro industrializado, pero acá es la lucha de ricos y pobres, es la lucha de capitalismo versus socialismo, esa lucha histórica se repite ahora, pero yo siento que hay levantamiento de pueblos, rebelión de pueblos, contra un modelo económico, contra el sistema capitalista…”

La Guerra del Gas

Corría el año 2002 cuando el presidente Jorge “Tuto” Quiroga planeó construir un gasoducto para exportar gas a Chile, país con el que Bolivia no tiene relaciones desde la Guerra del Pacífico de fines del siglo XIX, y en la que Bolivia perdió su salida al mar. Ante la protesta de diversos sectores locales, Quiroga dejó el proyecto a su sucesor, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien asumió el gobierno en el 2003.Sin tener en cuenta las protestas populares y exigencias para que se nacionalizara el fluido, encabezadas por Evo Morales y otros dirigentes, Sánchez de Lozada insistió en la exportación de gas hacia Chile a través de las multinacionales Pacific LNG, British Petróleum y Repsol YPF, a un precio ínfimo. Bolivia, de realizarse el gasoducto y las operaciones se llevaría la parte del ratón.

Previendo mayores protestas populares, Lozada conminó a las Fuerzas Armadas a que prepararan un plan de Inteligencia conocido como “Plan República”, que consistió, con apoyo estadounidense, en reprimir todo intento de rebelión ante el proyecto entreguista. Así, pobladores de las localidades de Sorata, Warisata, El Alto y La Paz fueron masacrados con fuego de ametralladoras, francotiradores y helicópteros artillados en lo que se llamó el “octubre negro”. La población, armada de palos, piedras y otros objetos, llevó a cabo la “Guerra del Gas”, que culminó con mas de 65 muertos, cientos de heridos y detenidos- entre ellos Evo Morales- y la renuncia del genocida Sánchez de Lozada, que se hizo efectiva el 17 de octubre del 2005.

El ex presidente huyó hacia EE.UU., su país adoptivo, donde hasta hoy se encuentra asilado, a pesar de los innumerables pedidos de extradición llevados a cabo por la Justicia boliviana. Una vez huido Sánchez de Lozada, se hizo del gobierno su vice, Carlos Mesa Gisbert, quien a pesar de dictar un decreto que liberaba a los presos populares, proponer el llamado a una Asamblea Constituyente y un referéndum para tratar el asunto de la exportación de gas, no pudo mantenerse en el cargo por mucho tiempo. Luego de dos intentos de renuncia, un tercero terminó con su mandato el 9 de junio del 2005. Ante intentos de la derecha, frustrados por la movilización popular, de coronar presidente a dos de sus alfiles parlamentarios, Hormando Vaca Diez y Mario Cossio, se decidió que ocupara el cargo interinamente el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé quien, en un acto de traición a la patria, entregó a los EE.UU. 41 misiles chinos tierra-aire, propiedad de las FFAA bolivianas, que salieron del país por “Guantanamito”, enclave militar norteamericano ubicado en la base aérea militar boliviana de El Alto. Un intento frustrado de llamamiento a elecciones el 4 de diciembre culminó en las elecciones generales del 18 de ese mes, cuando Evo Morales Ayma obtuvo la primera magistratura.

* Fuente: diario Diagonales, La Plata, 18 de diciembre.