La población no debe entrar en pánico por la apreciación de la moneda boliviana respecto al dólar, y lo mejor es que espere “un momento de calma para bolivianizar sus ahorros”, recomendó el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Marcelo Zabalaga, y anunció que el próximo mes entra en circulación una nueva serie de billetes de 10, 20, 50, 100 y 200 bolivianos con nuevos mecanismos de seguridad.

Desde octubre de 2008, Bolivia aplica un régimen cambiario en base a una tasa de deslizamiento anual (crawling peg), que consiste en pequeños movimientos del tipo de cambio. En los últimos dos años, el tipo de cambio osciló entre 7,07 y 6,97 bolivianos por dólar.

Hasta el martes de esta semana, el dólar a la venta se cotizaba en 7,07 bolivianos y en 6,97 para la compra, pero el BCB decidió apreciar la moneda nacional con el fin de “combatir las presiones inflacionarias de origen externo”. Es así que el 24 de noviembre la cotización del tipo de cambio de venta del Bolsín pasó de 7,07 bolivianos a 7,06 por dólar estadounidense, manteniéndose el diferencial de 10 centavos con respecto al tipo de cambio de compra (6,96 bolivianos).

Con la apreciación de la moneda boliviana se busca reducir los costos de importación de productos e insumos de primera necesidad, y consiguientemente controlar la inflación, explicó Zabalaga. Dijo que el precio de los productos importados se incrementa mucho más rápido que el de los productos bolivianos, y que el 80% de la inflación actual se debe a la inflación externa.

El incremento de precios internacionales de las materias primas contribuyó al crecimiento de la inflación mundial; se prevé que la creciente disponibilidad de dólares en el mercado mundial aumente aún más los precios de los productos básicos, sobre todo de los alimentos.

Meses atrás, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aprobó un programa de compras de títulos públicos de largo plazo y el viernes de la semana pasada inyectó 600 mil millones de dólares a la economía mundial. Este aumento de la liquidez global contribuirá al incremento de los precios de los productos básicos, prevé el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La mayor liquidez en la economía norteamericana tendrá un “impacto sistémico”, y en la medida en que aumenten los precios de los alimentos, se tendrá un impacto inflacionario en todos los países del mundo, incluido Bolivia, confirmó el representante residente del FMI en Bolivia y Perú Luis Brewer.

La economía boliviana se integra al mundo a través de las remesas y las reservas internacionales generadas por las exportaciones de materias primas, sobre todo hidrocarburos y minerales. “Bolivia tiene menos integración financiera con el resto del mundo, por lo tanto no se ha visto un aumento muy fuerte de la inversión de corto plazo extranjera”, describió Brewer.

“En la medida en que comercia intensamente, este efecto indirectamente puede afectar a Bolivia, pero no en el grado que afecta a otros países”, precisó el funcionario del FMI, y sugirió adoptar “cierto grado de flexibilidad” en la política cambiaria en el mediano plazo con el fin de enfrentar choques externos.

El BCB llama a la calma

Según el presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) Pablo Antelo, los exportadores de productos no tradicionales perderían alrededor de 15 millones de dólares al año por la depreciación del dólar; el Estado también se verá perjudicado por la merma del valor de las exportaciones de minerales y gas.

La Cámara Nacional de Comercio (CNC) consideró que la apreciación del boliviano no afecta al sector ni incide en la economía del país, pero tampoco ayuda a controlar la inflación. La mejor forma de luchar contra la inflación es generando más productos, más servicios y más comercio, comentó el presidente de la CNC Oscar Calle.

El presidente del BCB aseguró que “la diferencia de un centavo en el boliviano (0,14%) no se va a sentir en general y afectará a los empresarios en una cifra ínfima respecto a las ganancias que obtienen por el incremento de las exportaciones”.

El BCB considera que la apreciación del boliviano ayudará también a contrarrestar el exceso de liquidez en el sistema financiero nacional. Desde hace varios años se observa una brecha de al menos 3 mil millones de dólares entre los depósitos y la cartera de créditos.

El BCB adoptó dos medidas adicionales para controlar el exceso de liquidez y la inflación. En primer lugar, emitió bonos a 90, 180 días y a un año de plazo con el fin de reducir el circulante, “de tal manera que la liquidez del sistema financiero se vaya al BCB”, explicó Zabalaga.

En segundo lugar, el Directorio del BCB incrementó el encaje legal para los ahorros en moneda extranjera con el fin de captar la mayor parte de los dólares que ingresan al sistema y promover la bolivianización de la economía. Los bancos tendrán que encajar cerca del 60% de los depósitos en moneda americana y podrán disponer el 40% para otorgar créditos a la población, dijo Zabalaga.

“La apreciación del Boliviano, junto a las otras medidas señaladas, es beneficiosa para la economía boliviana puesto que va en dirección de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional”, destacó el ente emisor en un comunicado reproducido por la agencia ABI.

“Nos interesa bajar el costo de las importaciones, sobre todo de productos de primera necesidad para que la población no sufra, y con esto también se benefician los exportadores porque podrán importar insumos primarios más baratos”, justificó Zabalaga.

En los últimos días se registró un inusual movimiento de ahorristas del sistema financiero que se cambian de dólares a bolivianos , sobre todo en el Banco Sol. “Creemos que se ha sobredimensionado el efecto de esta apreciación (del boliviano) e instamos a la población a que no actúe desesperadamente; lo más razonable es esperar un momento de calma para bolivianizar sus ahorros”, sugirió el presidente del BCB.

Zabalaga anunció que el próximo mes entrará en circulación una gran cantidad de nuevos billetes de la serie I. Se prevé una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 4%; “eso significa alrededor de 19 mil millones de bolivianos de circulante en manos de la población, y se requiere aproximadamente 7.000 millones de bolivianos adicionales”.