(ABI).- El presidente Evo Morales se opuso el jueves a un ‘ultimátum‘ lanzado por una organización de cultivadores de coca al sacerdote católico Tito Solari, por denunciar que menores de edad comercian droga abiertamente en el Chapare y pidió a la Policía “detener, en el día”, si los hubiere, a “niños” que sean sorprendidos en flagrancia en el trasiego de estupefacientes en esa región del centro de Bolivia.

“No comparto con mis compañeros” cocaleros que públicamente pusieron un plazo de 48 horas para que Solari presente disculpas “o pida perdón” por sus dichos, afirmó el mandatario en una conferencia de prensa en La Paz.

El jefe de Estado, cuyo entorno más cercano rechazó la versión de Solari, en sentido que niños ofrecen droga a turistas en el Chapare, dijo que en cualquier caso la Policía tiene la obligación de frenar tal eventualidad.

“Pido en el día (al comandante nacional de la Policía, Oscar Nina) detener a los niños con droga que están siendo usados por los narcos, es su obligación”, afirmó el gobernante.

El comandante nacional de policías Oscar Nina dijo la víspera que su institución detectó a jóvenes adolescentes, “no a niños”, en el tráfico y comercialización de droga, pero en la ciudad de Cochabamba.

Morales apuntó que en caso de que la Policía alcanzara a aprehender a niños que trafiquen droga en el Chapare, “los padres de ellos serán castigados”, dada la consabida inimputabilidad de los menores ante la ley penal.

Sin embargo, el mandatario calificó, hasta que no se demuestre lo contrario, de “políticas” las denuncias de Solari, que recibía apoyos incondicionales de la Iglesia católica boliviana y también de un sector de la feligresía que se dijo dispuesto a manifestar en las calles su apoyo al prelado nacido en Italia y avecindado en Bolivia desde 1976.

“Yo sospecho (que el Arzobispo de la ciudad de Cochabamba) toma acción política y eso me preocupa”, afirmó el Presidente.

El Presidente instó a Solari y, por extensión a cualquier otra persona que crea haber constatado un extremo como el que el sacerdote denunció la semana pasada públicamente, a recurrir, como establece la ley, a las autoridades para calar una investigación y detener a los culpables.

Se trata, de hecho, de “informar con documentación el lugar, dónde el niño está siendo usado por los narcotraficantes”, insistió el dignatario.

Morales, cuyo poder político proviene del Chapare, otrora emporio de la droga, dijo que sus políticas de erradicación de cocales y de interdicción, ejecutadas por personal criollo y lejos de la influencia de cualquier potencia foránea, han rendido resultados evidentes e incontestables.

“Vamos a reducir este año más de 8.000 hectáreas de coca concertadamente, pacíficamente”, tanto en el Chapare (Cochabamba) como en los Yungas (La Paz), afirmó el mandatario que insistió en que “nunca va a haber cero de coca, pero tampoco libre cultivo de coca” en Bolivia.

Se trata de 75% más que la erradicación de plantaciones ilegales registrada en 2009.

Morales reconoció que la producción excedentaria e ilegal de coca en Yungas y el Chapare se desvía a factorías de droga.

“Una parte del consumo de coca de La Paz y de Cochabamba desvía al narcotráfico, lamentablemente”, afirmó, al tiempo de asegurar que su administración, que en 2008 prescindió de la agencia antidrogas de Estados Unidos, ha comenzado “a nacionalizar y dignificar la lucha contra el narcotráfico”.