Washington, (PL).- Cerca de 50 millones de estadounidenses, entre ellos 17 millones de menores de edad, enfrentan hoy la amenaza del hambre, indican cifras del departamento de Agricultura. Estas personas carecieron en algún momento del último año de la alimentación adecuada, y una de cada seis enfrenta el riesgo de pasar hambre, precisa la entidad.

Las estadísticas fueron divulgadas cuando el país celebra una festividad tradicional, el Día de Acción de Gracias, en el cual las comidas y banquetes son protagonistas en muchos hogares. La situación es mucho más crítica para los más de 14 millones de personas que representan el 9,6 por ciento de la fuerza laboral desempleada del país, en cuyos hogares tal vez falte el banquete de ocasión.

Desde hace varios años, los programas de cupones de alimentos y otras ayudas enfrentan los efectos de la crisis económica y continuos recortes de sus fondos, que varían en función de la agenda política de los republicanos o demócratas, según quien gobierne en la Casa Blanca.

Llama la atención que el Congreso no renovó aún la Ley de Nutrición Infantil, que destina fondos a programas alimenticios en escuelas, entre otras asistencias, lo que ahora enfrentará mayor resistencia de los republicanos, empeñados en disminuir los gastos del gobierno del presidente Barack Obama.

Las casas de alimentación en Estados Unidos operan a su capacidad límite en momentos en que cada vez más personas tocan a sus puertas en busca de un plato de comida caliente, informó el diario USA Today.

El encarecimiento de los alimentos y la pérdida de los empleos en medio de la actual crisis económica llevó a una cifra record de norteamericanos a solicitar ayuda del Gobierno. De acuerdo con el rotativo, el aumento de la demanda ocurre a la par que merman las obras de caridad por la misma desfavorable coyuntura económica, que lleva a los benefactores a ser más cautelosos con sus bolsillos.

Así, las casas de alimentación operan con igual o menor presupuesto a una capacidad que la mayoría de las veces los desborda. Después de dos años de crisis, el número de estadounidenses que en algún momento no pudo permitirse una comida adecuada llegó a su nivel más alto desde 1995: 15 por ciento, según estimaciones del departamento de Agricultura publicadas este mes.

El rotativo ejemplifica que en Orlando, Florida, donde a principios de 2008 distribuían un millón 200 mil libras de comida al mes, repartieron tres millones en octubre último, debido al aumento del desempleo. Pero, no en todos los lugares encuentran el dinero suficiente para hacer frente a esa demanda.

Según expertos, la recuperación económica no mejorará por lo pronto la situación, pues el costo de los alimentos seguirá en alza y, para algunos, será imposible sufragarlos. Por lo pronto, la cena de Acción de Gracias para este jueves les saldrá a las familias de Estados Unidos un uno por ciento más cara que la del año pasado.

El departamento de Agricultura pronosticó que en 2011 habrá otro aumento de entre dos y tres puntos porcentuales, mientras que fuentes independientes, menos optimistas, lo calculan en cuatro por ciento.

Los nuevos pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos cayeron en octubre 3,3 por ciento, su peor registro en casi dos años, informó el Departamento de Comercio. Señaló que la baja fue superior a lo pronosticado, pues los analistas esperaban que la cifra se mantuviera invariable frente a los 3,5 puntos de septiembre.

La entidad apuntó que la caída en la demanda se produjo en la mayoría de los sectores, entre ellos: reservas de maquinaria, computadoras y equipos de comunicación. Especialistas opinaron que los pedidos de bienes duraderos, un indicador adelantado de la actividad manufacturera, parece sugerir que ese sector se debilita y evidencia la fragilidad de la supuesta recuperación.

La Asociación Nacional de Economía de Negocios comunicó recientemente que el crecimiento de la economía estadounidense en 2011 será moderado, por el impacto de la crisis global. Pronosticó que el Producto Interno Bruto (PIB) registrará un avance 2,6 por ciento, muy lejano de repuntes significativos.

El estudio atribuyó la cifra principalmente al elevado nivel de deuda pública, al alto desempleo, ubicado en 9,6 por ciento y al aumento del precio de las materias primas. El 40 por ciento de los encuestados consideró que el proceso de recuperación se caracterizará por la pérdida de bienestar y la disminución de los gastos y los préstamos. Estimaron que persistirá la difícil situación del mercado laboral, con una tasa de desocupación superior al 9,5 por ciento en el primer trimestre del próximo año.