El director del InterAmerican Institute for Democracy (IID), que organiza este 17 de noviembre una verdadera cumbre de golpistas y terroristas en el Capitolio de Washington, es nada menos que Carlos Sánchez Berzaín, conocido también como “Chulupi” o “Zorro”, ex brazo derecho y ministro de la Defensa del ex presidente Gonzalo “Goni” Sánchez de Lozada, ambos prófugos de la justicia por su responsabilidad en la “Guerra del Gas” de octubre de 2003, que dejó más de 60 muertos y casi medio millar de heridos.

Radicada en Miami, la IID es una organización fachada de la mafia cubanoamericana y de sus afiliados venezolanos, ecuatorianos y bolivianos. Organizó en los últimos meses “homenajes” a personajes tan controvertidos como Armando Valladares, terrorista cubanoamericano que conspiró tanto en Santa Cruz como en Tegucigalpa, a quién presentó un “Premio para la defensa de los derechos humanos”.

La IID se jacta de tener al propio Valladares de “consejero” junto a Carlos Alberto Montaner, prófugo de la justicia cubana condenado en La Habana en 1960 por terrorismo después de ser arrestado con artefactos explosivos mientras se desarrollaba en esta ciudad una intensa campaña de terror prómovida por la CIA.

El IID también celebró las “virtudes” de Enrique Ros, un apologista del régimen de Fulgencio Batista y del terrorista Orlando Bosch. Ros es el padre de la congresista Ileana Ros-Lehtinen. También se promovió a Horacio Aguirre, viejo colaborador de la CIA y padre del actual presidente de la desprestigiada Sociedad Interamericana de Prensa.

Este “instituto” organizó otro evento para celebrar los “méritos” de Huber Matos, traidor cubano que se convirtió en narcoterrorista, cuyo hijo traficante logró escapar a la justicia norteamericana por haber encontrado refugio en costa Rica.

El IID se asocia con frecuencia a otra organización fachada, el Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS), fuertemente subsidiado por la USAID para difamar a Cuba y dirigido por el ex analista de la CIA Jaime Suchlicki. El presidente del consejo de la organización es Guillermo Lousteau Heguy, un académico de pura cepa pinochetista.

El evento convocado por el IID en Washington para este miércoles 17 de noviembre reunirá en las salas del Capitolio a la más amplia colección ded golpistas y de terroristas latinoamericanos jamás vista en la capital norteamericana, encabezados por Otto Reich y Roger Noriega, con la aprobación del propio Congreso de Estados Unidos y el apoyo financiero de organizaciones multimillonarias tales como la ultraderechista Heritage Foundation, el Hudson Institute y el Center for Security Policy.

La casi totalidad de los participantes ha tenido vínculos con el terrorismo y en muchos casos con golpes de estado e intentos de magnicidio ocurridos en América Latina. “Ira en los Andes: amenazas a la democracia, derechos humanos y la seguridad interamericana” es el título de la reunión dirigida por Sánchez Berzaín.

La extradición de Sánchez de Lozada, Sánchez Berzaín, y de otro ministro, Jorge Berindoague, fue solicitada oficialmente al Departamento de Estado de Estados Unidos el 10 de noviembre de 2008. Los tres individuos huyeron a este país el 17 de octubre de 2003, con la evidente complacencia de las autoridades norteamericanas, a pesar de la gravedad de sus crímenes.

Carlos Sánchez Berzaín fue detenido a su llegada a Estados Unidos pero luego liberado gracias a la intervención de funcionarios del Departamento de Estado. El gobierno de Estados Unidos le otorgó el asilo político en marzo de 2007. Los familiares de sus víctimas iniciaron un juicio civil en Miami, contra el ex Presidente y contra Sánchez Berzaín.

Además de la masacre del 2003, Sánchez Berzaín ha sido investigado en relación con un caso de narcotráfico cuando se descubrió un cargamento de más de 4 toneladas de cocaina que transitaron por el aeropuerto de la La Paz.

Los golpistas invitados

La lista de los principales participantes confirma el principio de un verdadero inventario de quienes quieren manejar el destino de América Latina de acuerdo con sus ideas de perfil neofascista:

1.- La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen que los Republicanos en la Cámara Baja han escogido para encabezar su representación en materia de política exterior. Todo el mundo sabe en Miami como esta hija de un apologista nostálgico del dictador Fulgencio Batista se hizo elegir años atrás gracias a una ruidosa campaña para liberar al terrorista cubano Orlando Bosch y como se solidariza con otros asesinos de la misma calaña, Luis Posada Carriles y Eduardo Arocena. Ros-Lehtinen fue hasta reclamar públicamente el asesinato del líder cubano Fidel Castro y que Cuba sea convertida en “otro Iraq”.

2.- Connie Mack, otro alacrán de Miami, que por su parte controla todas las políticas latinoamericanas de los Republicanos. Entre otras fechorías, Mack también defendió furiosamente a Bosch al lado de Ros-Lehtinen y del propio hijo del presidente, Jeb Bush, hoy propuesto para su padre como sucesor de Barack Obama.

3.- Otto Reich, quién fuera embajador de Estados Unidos en Caracas donde logró sacar a Bosch de la cárcel para organizar luego su “inserción” en Estados Unidos a pesar de una larga hoja de ruta terrorista. Además de haber sido el enviado especial para América latina del ex presidente George W. Bush, Reich es famoso por haberse encontrado detrás de la cortina tanto en el caso del fracasado golpe de estado del 2002 en Venezuela como en el de Honduras en el 2009 que contribuyó más que nadie a legitimar. Este mismo Reich manejaba, recuérdese, la engañosa “diplomacia pública” del régimen de Ronald Reagan, combatiendo a los sandinistas a golpe de mentiras.

4.- Roger Noriega, subsecretario de Estado para la región del mismo Bush y miembro eminente de la mafia cubanoamericana. Tan comprometido es Noriega con la ultraderecha bushista que fue representante de los EEE.UU ante la Organización de los Estados Americanos. Amigo no solo de Reich, sino también de Elliot Abrahams, John Negroponte, y Roger Pardo-Maurer, el “team” que manejaba Oliver North durante la mal llamada operación Irán-Contras. Este “super agente” de la CIA fue hasta sospechado del asesinato de los misisoneros Maryknoll William Woods, Yado Ite Ford, Maura Clarke y Dorothy Kazel, en El Salvador, con cómplices cubanoamericanos radicados en Miami y el entonces embajador CIA de Venezuela en El Salvador, Leopolodo Castillo.

5.- Alejandro Aguirre, presidente saliente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Hijo de un agente CIA confeso, Aguirre dirige el Diario Las Américas de Miami y predica la “libertad de prensa” mientras maneja este cartel de magnates de las comunicaciones, celosos de su monopolio de la información que imponen al continente. Fue entre los que más aplaudieron, con Ros-Lehtinen, el golpe de estado de Roberto Micheletti en Honduras y que más repitieron que NO hubo intento de golpe de Estado en Ecuador.

6.- Luego viene la parte venezolana encabezada por Guillermo Zuloaga, presidente de la televisora venezolana Globovisión, golpista exacerbado, miembro de todas las conspiraciones, prófugo de la Justicia venezolana por toda una serie de crímenes y huésped de la administración Obama en Miami, santuario de terroristas, politiqueros corruptos, asesinos y torturadores de toda América Latina. No hay duda que se hará acompañar de varios ejemplares de escuálidos eméritos y también prófugos ahora domiciliados en esta misma Florida.

7.- José Cárdenas, ex administrador adjunto para América Latina de la USAID (agencia fachada de la CIA) donde sucedió al estafador cubanoamericano Adolfo Franco, engrasando a golpe de cientos de miles de dólares a toda una tropa de parasitos de la industria del “anticastrismo”.

8.- De Bolivia, el presidente del opositor Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Núñez, y el de la Fundación de Derechos Humanos (FDH), Javier El-Hage, ambos parte de la conspiración del comando terrorista liderado por el mercenario boliviano-húngaro Eduardo Rózsa Flores, que intentó asesinar al presidente Evo Morales en abril 2009. La FDH era manejada desde Nueva York por el terrorista cubanoamericano Armando Valladares, el mismo que se reapareció luego en Tegucigalpa y que seguramente se presentará este jueves en el Capitolio.

Según una nota de Télam, también participarán Jaime Daremblum, del Instituto Hudson y ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica; Joseph Humire, de la Fundación Atlas para la Investigación Económica; Jon (sin ‘h’) Perdue, del Fondo para Estudios de América; y John Walters, ex director de la Oficina de la Casa Blanca de Política para el Control de Drogas.

Todos son identificados en Washington por ser del clan de la extrema derecha más recia. El seudo intelectual Perdue se encontraba de testigo de la defensa del teniente de navío argentino Roberto Guillermo “El Ñato“ Bravo, autor de la Masacre de Trelew, que un juez de Miami liberó de una solicitud de extradición de la justicia argentina.