Resulta innegable la existencia de personas, en todos los campos de las actividades productivas del país, que apoyan el proceso revolucionario bolivariano, sin ser militantes del PSUV y que tampoco se consideran “chavistas” o “gobierneros”. Los creadores del área del Humor Gráfico no son la excepción, presentes en el imaginario colectivo de nuestros pueblos, y en la memoria de nuestras luchas de resistencia, frente a los poderes de distintos signos a los cuales les ha tocado enfrentar, sus obras gráficas y sátiras literarias, recopiladas en extensas bibliografías y pinacotecas, nos hablan de ese enfrentamiento, tanto contra el poder del sistema capitalista, como contra los gobiernos del llamado socialismo real y ni hablar de su luchas de independencia contra el colonialismo, racismo, dictaduras militares y fanatismos religiosos. Por sus principios y posturas críticas a través del humor gráfico, se han clausurado, cerrado periódicos y revistas, quemado libros, perseguido y encarcelado a dibujantes y escritores.

La crítica en general y en especial a través del Humor Gráfico, Dibujo Político y Caricatura en Latinoamérica y en los países que han intentado construir el socialismo, contradictoriamente, ha sido la convidada de piedra en los debates, sus principales enemigos públicos declarados, han sido los propios compañeros del partido de gobierno en el poder, convertidos en “comisarios dogmáticos” quienes descalifican, acusan, censuran, persiguen y excluyen. Cuando no, lo peor, como en Centro América la lamentable muerte del poeta Roque Dalton.

No hay razón humana posible que les haga entender lo positivo de una crítica desde dentro del proceso, históricamente ese hombre crítico pensante, es considerado como un traidor al partido, a la patria, por aquello presente en todo caudillismo, “el que no está conmigo, está contra mí.”

Es frecuente ver cómo dibujantes revolucionarios que trabajan en medios privados, conscientemente o no, se deslizan por el obscuro “tobogán acrítico” de sus imágenes y terminan abiertamente autocensurándose, lo mismo sucede con los que trabajan para organismos oficiales. Se empieza eludiendo los temas del debate político nacional, por los temas generales de la lucha mundial por la paz, el amor, el antiimperialismo, la defensa de la tierra, etc. Como si a nuestro alrededor todo funcionara, en una perfección celestial, transformándose en “come flores” como se dice en el argot popular.

En general en nuestros países pobres, la censura y la autocensura se aprende y practica cuando los dibujantes que trabajan en corporaciones y empresas transnacionales de la publicidad, someten su creatividad y opiniones políticas personales a los dictámenes de los dueños del jugoso negocio editorial. En la mayoría de las ocasiones, lo hacen para conservar sus empleos. Es de conocimiento público cómo el Times solicitó imágenes a prestigiosos artistas dibujantes y su forma de censura fue pagar por no publicarlos. Todos los dibujantes tenemos en nuestro archivo, gavetas llenas de dibujos originales censurados tachados recortados.

La crítica y la autocrítica, en el marco político venezolano, se hacen presentes especialmente desde Aporrea, reconocido sitio en Internet, y desde el gobierno, impulsadas en la consigna creada por el Presidente Chávez: LAS TRES ERRES; Revisión, Rectificación y Reimpulso, que por ahora, sólo ha formado parte de los discursos, pero en general, no se ha aplicado. Recientemente a raíz de los resultados electorales, para los cargos de la Asamblea Nacional, el Presidente Chávez en un duro discurso a los “excelentísimos diputados” electos, reconoció que los funcionarios y militantes del PSUV, se habían olvidado de la aplicación de Las Tres Erres y que en esta oportunidad los conminaba a su aplicación, pero re-potenciadas al cuadrado. Pregunto, ¿se puede re-potenciar, algo que nunca se hizo? A menos que se consideren aplicadas, por el sólo hecho de poner en un Banner o barra en la página Web del MPPPC la frase “Aquí si se aplican las 3 erres”, propaganda que quedó vaciada de toda veracidad, con la intervención del Presidente, al igual que, la tan gritada consigna “NO VOLVERÁN”, con el resultado electoral.

La crítica constructiva, denunciante y el debate público en torno a ella, forman parte de la construcción del llamado “Socialismo del Siglo XXI y su “Democracia Participativa”.

El Humor Gráfico, la Caricatura y el Dibujo Político, históricamente, aparte de ser un recurso natural venezolano, se enfrentaron a las dictaduras y gobiernos corruptos de la llamada “Cuarta República”, se solidarizaron con Cuba, Vietnam, Nicaragua, El Salvador y especialmente se luchó contra la dictadura chilena de Pinochet. En Venzuela se ha sido y se es tan rico en petróleo, como en dibujantes, escritores, revistas, publicaciones, exposiciones y hasta se tuvo una Cátedra de Humor en la UCV. Era realmente difícil encontrar un dibujante apoyando a Gómez, Pérez Jiménez, Caldera o Carlos Andrés Pérez.

Siempre vienen a mi memoria los poemas y textos humorísticos de Aquiles Nazoa, quien sumándose a las redenominaciones de los términos y frases populares, como él sabía que el queso o guiso, está en el centro de la corrupción, escribe este Flash: Un doctor en un congreso/ ha salido con la historia/ de que comer mucho queso/reblandece la memoria. Así pues, sin más misterios/queda por fin explicado/por qué en nuestros ministerios/hay tanto desmemoriado.

Hoy se habla de polarización, de crispamiento en el análisis político venezolano, aspectos al que el humor gráfico, no ha escapado. La toma de posiciones o si se quiere humorísticamente los “saltos y brinquitos de talanqueras”, nos permite a simple vista observar tres o más grupos de dibujantes: los que atacan visceralmente al gobierno, los que lo apoyan incondicionalmente, los que apoyan el proceso, pero son críticos , los llamados “Nini”, quienes aparentemente no están ni con uno ,ni con el otro, sino, todo lo contrario y otros que ejercen en oficio de “diente roto”, no hablan, no opinan, ni dibujan, pero… se acomodan. Cada uno de ellos ejercen su oficio de humorista gráfico desde sus trincheras ideológicas, con distintas tintas de colores, los rojo rojitos, los fresitas, los verdes, los blancos, los guanábanas, los azules, los amarillos y los papagayos de todos los colores para no “pelar” a la hora de enfrentar el salto de talanquera.

Venezuela, está demostrado, es un país con plena libertad de expresión, todos podemos formular preguntas, naturalmente algunas son incómodas para los burócratas enquistados en el Estado. La oposición no ha podido demostrar lo contrario, ni con el apoyo millonario del exterior, para los medios impresos y digitales donde periodistas y dibujantes opositores, gracias al llamado “palangrismo” ejercen una crítica despiadada, ofensiva e irrespetuosa contra el Gobierno, su Presidente, Ministros y Presidentes de los poderes autónomos. Crítica opositora que se considera legítima, cuando representa un pensamiento político opositor diferente, un proyecto alternativo, que beneficie al país, pero que se deslegitima, cuando llama al magnicidio, juega a la desestabilización y busca alianzas con potencias extranjeras abiertamente enemigas de Venezuela, como EEUU.

La crítica constructiva de los intelectuales pensantes que apoyan al proceso revolucionario venezolano, vive los altibajos propios del difícil paso de la transición al socialismo, algunos de ellos aún están sentidos por el síndrome “Ávila – Humboldt” producido en el Seminario “Intelectuales, Democracia y Socialismo: Callejones sin Salida y Caminos de Apertura” organizado por el Centro Internacional Miranda, intelectuales que ya no sólo no ejercen la crítica abierta, ni siquiera se atreven a preguntar, después del tratamiento que voceros gubernamentales les dieron, cuando tuvieron la osadía de preguntar sobre los beneficios o no del “hiperliderazgo” del Presidente Chávez. Ante sus reflexiones y aportes críticos constructivos, no hubo argumentos, sólo la tradicional descalificación pública. Posteriormente y como una anécdota clarificadora, se desempolvó y difundió profusamente el discurso de Fidel a los Intelectuales cubanos de los años sesenta, excelente pieza oratoria, pero descontextualizada y fuera de tiempo, resaltando a modo de síntesis: “Todo, a los que están con la revolución y nada, a quienes no lo están”

En nombre del los Colectivos de Humor Gráfico y Dibujo Político y en el mío propio, como creador me atreveré a preguntar: ¿Por qué en un país como Venezuela tan rico en petróleo como en humor, en esta última década, no ha habido Salones, ni Bienales Internacionales de Humor Gráfico como los hay todos los años en Cuba, España y otros países? ¿Cuál es el miedo, los prejuicios, que el MPPPC, y los academicistas del arte tienen frente a esta rama de las Artes Visuales venezolanas? ¿Cuántos libros de Humor Gráfico se han editado?

Una reciente experiencia aleccionadora, de la que seguimos sin encontrar respuestas, de las razones por las cuales se suspendió indefinidamente la Primera Bienal de Humor Grafico “CONVIVENCIA” Social. Política. Ambiental. Cultura Creativa. Territorial. Étnica. Sexual. Religiosa. Comunicacional, que se realizaría este año en el Museo de Bellas Artes. Supuestamente, contaba con espacios y recursos de la llamada “Explosión Bicentenaria”, Curaduría de la Crítica de Arte, Dra. Carmen Hernández, Bases elaboradas por los propios dibujantes, con un soporte ideológico socialista, jurados internacionales ya comprometidos. Nos repreguntamos ¿Por qué este proyecto, entró en el hostil túnel de una burocracia estatal humillante, donde nunca dicen que no se realizará. Se cita a reuniones, que progresivamente se van suspendiendo, hasta que los proponentes se cansen y se olviden del proyecto. En general, para nada ayuda la actitud de los funcionarios de esa “burocracia sin compromiso”, con sus respuestas evasivas, sin argumentos, desconocimiento del tema o sus silencios cómplices. Por ello bienvenidas las Escuelas de Formación Socialista Marxista para los militantes del PSUV y en especial la reciente propuesta autocrítica del Presidente, que no puede ser más oportuna, la Escuela de Altos Estudios Políticos para los “excelentísimos” diputados electos recientemente a la Asamblea Nacional, donde sin duda se necesitará estar bien preparado, para enfrentar en lo ideológico político, a la oposición que ha vuelto.

Aunque, el MPPPC, literalmente ha desconocido el Humor Gráfico y el Dibujo Político, en Venezuela , muchos de sus “cultores”, sin poseer recursos, ni medios impresos donde publicar, evaden temporalmente la exclusión publicando en Internet, con ello nos están alertando, que la existencia de esta rama de la Artes Visuales es innegable e indetenible. Que por ahora, la sostiene la ética e imaginación política de sus dibujantes, quienes la consideran un arma poderosa de comunicación ideológica política, a través de imágenes críticas que valen más de mil palabras. Que hacen pensar.

Los justos cambios sociales revolucionarios en Venezuela y Suramérica, serán culturales o no lo serán; la crítica, ya no como una “convidada de piedra” los propulsará y profundizará permanentemente hacia su consolidación.

* Fuente: Barómetro Internacional, ortizpozo@gmail.com