Sin duda que este asunto del informe sobre las reservas hidrocarburíferas está dando muchísimo de que hablar. En estos últimos días, las cifras más mencionadas en los medios han sido 33 (por los mineros rescatados), y 12,8 (por las reservas de gas natural que la estadounidense De Goyler y MacNaughton certificó con mucha polémica el 2005). Al respecto considero necesario, en vista de la importancia que tiene este asunto para todos los bolivianos, hacer un breve recuento, en base a documentación oficial, de los hechos que llevaron al Gobierno boliviano a rescindir el contrato con la empresa D&M justamente por esos 12,8 TCF (trillones de pies cúbicos por sus siglas en inglés) que hoy están en boca de todos; veamos.

El 5 de abril de 2006, el entonces presidente de YPFB, envió una carta al entonces ministro de Hidrocarburos y Energía, alertando sobre la situación de la cuantificación y certificación de las reservas de gas en Bolivia para el 2005, estudio cuya elaboración fue encargada a la empresa estadounidense De Goyler y MacNaughton (D&M).En la carta remitida venía adjunto un informe elaborado por la Gerencia de Control de Reservorios de YPFB que observaba el nuevo modelo petrofísico propuesto por D&M para evaluar los campos San Alberto, Sábalo, Margarita e Itau, en reemplazo del modelo petrofísico que habían utilizado para el mismo propósito desde 1997, es decir durante 8 años.Con la aplicación de este nuevo modelo petrofísico, según advirtieron desde YPFB, las reservas de gas para los campos en cuestión se reducían en 9,62 TCF con relación a las reservas calculadas un año atrás (2004 con el modelo petrofísico tradicional). Así, San Alberto, Sábalo, Margarita e Itau pasarían a tener en promedio 42,8% menos gas en un año.En vista a esa considerable reducción, la Gerencia de Control de Reservorios de YPFB hizo notar en su informe que la aplicación de un nuevo modelo petrofísico para la cuantificación de reservas “campo por campo” no era aceptable y que existían “incoherencias” en la aplicación de valores del nuevo modelo en los campos San Alberto e Itau que, según detallaron los técnicos en ese entonces, “conforman una misma estructura geológica”.El informe también hizo notar que D&M planteó una alternativa a YPFB para “atenuar la reducción” de esos 9,6 TCF cuantificando la sumatoria de reservas probadas y probables utilizando el modelo petrofísico tradicional, algo que los funcionarios de YPFB consideraban “inaceptable” por implicarse a dos modelos petrofísicos para cada reservorio afectado.Ante las dudas, YPFB incluso llegó a consultar el parecer de Petrobras sobre la aplicación del nuevo modelo petrofísico propuesto por D&M, considerando que los brasileños son los mayores inversionistas y operadores en San Alberto y Sábalo. La posición de Petrobras con relación a la consulta de la estatal petrolera, según detalla el informe, fue de total “desaprobación” al nuevo modelo planteado.Por último, la Gerencia de Control de Reservorios de YPFB concluyó su informe recomendando suspender el proceso de cuantificación y certificación que venía realizando la D&M y rescindir el contrato firmado con dicha empresa “en vista de la inconsistencia de los criterios técnicos” que pretendían aplicar los norteamericanos, cosa que el Gobierno hizo en el mes mayo de 2006 bajo el argumento de que la D&M habría alterado los datos a la baja como un acto de sabotaje contra la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia iniciada ese mismo mes.Según la D&M, con el nuevo modelo petrofísico, el cual consideraba un nuevo método de cálculo para la porosidad y el factor de recuperación de campo, las reservas probadas de gas natural en los “Campos Mayores de Gas” de Bolivia (San Alberto, Itaú, Sábalo y Margarita) se reducían de 22,48 TCF el 2004 a 12,86 TCF el 2005.Al respecto cabe recordar que en la actualidad, todos los informes oficiales sobre las reservas de gas boliviano reflejan reservas probadas de 26,7 TCF al 2005.Lo que me llama la atención y es el principal motivo que me hace escribir este artículo radica en el repentino protagonismo que el Gobierno, y por ende los medios, le han dado durante la última semana a los 12,86 TCF que en su momento fueron tachados de “inaceptables” para Bolivia, un protagonismo que de pronto tiende a dejar en el olvido otro informe, esta vez fechado el 5 de febrero de 2007, que según dicen, bajo el rótulo de “secreto” (por lo visto mal guardado) elaboró YPFB para elevarlo a conocimiento de los máximos niveles políticos, señalando que las reservas de gas en el país se habían reducido de 26,7 TCF el 2005 a 19,3 TCF en el primer trimestre de 2007; Esos 19,3 TCF son a los que todo los bolivianos hacían referencia y tomaban como parámetro para hacer estimaciones, cálculos, libros y planes oficiales hasta que esta semana salieron a la luz los 12,86 TCF de la D&M.Dicho todo eso. ¿Contra qué valor vamos a comparar el “cantado” descenso en las reservas de gas que reflejará el informe final de la Ryder Scott previamente aprobado por el Gobierno?¿Contra los 26,7 TCF plasmados en todo informe oficial publicado hasta ahora?; ¿contra los “secretos” 19,3 TCF? o contra los otrora “sacrílegos” y ahora referenciales 12,86 TCF?La diferencia, sin duda alguna, importa.* Consultor en temas energéticos y editor de HidrocarburosBolivia.com