(ABI).- Bolivia encabezará a nivel mundial una campaña contra el racismo y la discriminación porque es un mal que hace daño y divide a los pueblos, manifestó el martes el presidente Evo Morales.

Al participar en el acto oficial del 87 aniversario de la Fuerza Aérea de Bolivia (FAB), el Jefe de Estado anotó que “la libertad de expresión no es para promover el racismo y la división en los pueblos”.

Hizo patente su convencimiento de que el racismo llegó a América el 12 de octubre de 1492, hace 518 años, por lo que esa práctica “es una herencia colonial difícil de erradicar, pero hay que comenzar a hacerlo”.

“La lucha contra el racismo se ha iniciado en Bolivia con la aprobación de una Ley que busca defender el derecho de los bolivianos”, dijo.

La Constitución Política del Estado promulgada en febrero de 2009 establece con claridad que todos los bolivianos son iguales y con los mismos derechos, por lo que ninguno puede ser víctima de la discriminación y el racismo de unos hacia otros.

“El racismo es una práctica antidemocrática, por lo que se justifica la posición de algunos sectores del periodismo de oponerse a la aplicación de una Ley que defiende el derecho a la dignidad y el respeto de todos los bolivianos”, aseveró.

Agregó que lamentablemente por culpa de algunos sectores del periodismo opuestos a esta Ley, los bolivianos somos vistos desde el exterior como racistas.

Al referirse a la importancia que asume la participación de las Fuerzas Armadas junto a su pueblo para consolidar el proceso de transformaciones estructurales, el Primer Mandatario enfatizó que la institución militar “es del pueblo y está al servicio del pueblo”.

Destacó el rol que cumple la institución castrense, no solamente para preservar el territorio y la soberanía nacional, sino en la recuperación de los recursos naturales que en el pasado inmediato estuvieron en manos de transnacionales que saqueaban el patrimonio nacional.

Desde mayo de 2006, el Gobierno con las Fuerzas Armadas y los movimientos sociales han nacionalizado los sectores de hidrocarburos, telecomunicaciones y electricidad que habían sido privatizados en 1997 por el Gobierno neoliberal presidido entonces por el empresario minero Gonzalo Sánchez de Lozada.

Manifestó que sumado a ello es vital el servicio social que cumplen los militares en Bolivia al llegar a las zonas más inaccesibles del territorio para entregar los bonos y rentas a los ciudadanos y prestarles ayuda en otras demandas.

“Ha nacido una nueva doctrina en las Fuerzas Armadas de Bolivia que es un ejemplo para los militares de otras naciones latinoamericanas y del mundo”, indicó.

“Nuestras Fuerzas Armadas no han sido creadas para provocar guerras, lo que no quiere decir que no estén preparadas para defender a la patria si es amenazada”, señaló.

El Presidente enfatizó que es importante reflexionar sobre estrategias que garanticen la seguridad, soberanía y dignidad de los pueblos, no solamente de Bolivia, sino también de Latinoamérica con la creación de una Escuela de formación de las Fuerzas Armadas de Sudamérica “que tenga una propia doctrina al servicio del pueblo y no del imperialismo o del capitalismo”.

Subrayó que es una obligación de las autoridades adoptar medidas para fortalecer y modernizar a la institución castrense con equipos y una alta formación académica de sus miembros.