Dentro del Ciclo de seminarios con intelectuales de todo el mundo que se realiza en Bolivia desde el 2007, “Pensando el Mundo desde Bolivia”, Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués que ha seguido muy de cerca los procesos latinoamericanos, en especial el boliviano y ecuatoriano, llegó al país para dar un ciclo de charlas y presentar su nuevo libro: “Refundación del Estado en América Latina”. El debate en el Banco Central de Bolivia con el Vicepresidente Alvaro García Linera, realizado el 5 de octubre, nos deja varios elementos para el análisis.

Por un lado, Boaventura de Sousa, con una lucidez innegable, planteó claves muy importantes y novedosas para analizar los procesos que viven Bolivia y Ecuador. Por el otro, los comentarios del Vicepresidente se redujeron a un triste recuento histórico de los enfrentamientos con la oposición que ha soportado el gobierno en estos últimos años (golpe cívico prefectural, terrorismo en Santa Cruz, revocatorio, etc.). Esta crónica histórica se tornó por demás innecesaria y repetitiva frente a un expositor y una audiencia que conoce en profundidad estos hechos y que esperaba más bien escuchar cómo el gobierno esta pensando salidas a los desafíos planteados relacionados con la profundización del proceso de cambio y la construcción de un Estado plurinacional. La lección que sacamos entonces es que el Vicepresidente no puede salir de su lógica jacobina de dividir el mundo entre amigos y enemigos y que encuentra que los únicos problemas del proceso son los complots en su contra y sus allegados y no quiere debatir los problemas estructurales que su gobierno no puede resolver. En este sentido sorprende que un marxista como él no pueda enfrentar las contradicciones propias de cualquier proceso social.

Boaventura de Sousa, comenzó su intervención analizando los recientes hechos de Ecuador. El sociólogo se encontraba en Ecuador en el momento del intento de golpe contra el presidente Rafael Correa. Luego de los conflictos, Sousa Santos se reunió en la sede de la CONAIE (Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador) para analizar los hechos y llegar a un pronunciamiento con los integrantes. Su sorpresa fue grande al escuchar el profundo rechazo del movimiento indígena hacia el presidente por su giro derechista, autoritario y antipopular. El pronunciamiento se logró y la CONAIE condenó el golpe, pero también condenó la política económica y social del gobierno que esta causando la crisis política del país. Para de Sousa “esta no fue una victoria del proyecto político de Correa, sino de su persona”.

Aunque Boaventura no hizo la relación directa entre los ambos países, suponemos que comenzar la charla con esta reflexión frente al Vicepresidente de Bolivia no es casual y los paralelos entre Ecuador y Bolivia se perciben rápidamente. El Vicepresidente García Linera también encontró paralelos, pero siempre en su lógica jacobina de ver el mundo al hablar de la compartida amenaza que sufren ambos gobiernos. Por su parte, el punto principal del argumento del expositor (el alejamiento paulatino de los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto del gobierno central) pareció habersele escapado a García Linera. El descontento de movimientos indígena- campesinos y regionales en Bolivia hacia las políticas del gobierno manifestados en la marcha de la CIDOB, la CONAMAC (que analiza la posibilidad de pedir el revocatorio al Vicepresidente), los conflictos en Caranavi y Potosí son señales de que el gobierno va perdiendo su base social como en el vecino país viendo “toda protesta como un problema de lealtad política” como lo analiza Boaventura de Sousa.

Asimismo, Sousa Santos manifestó su preocupación por las cinco leyes orgánicas del gobierno, que pueden leerse como una violación de la CPE. En este sentido planteó la necesidad de instaurar una consulta prelegislativa plurinacional que refuerce el diálogo con la sociedad. También analizó los obstáculos en la consolidación de un Estado plurinacional: la lógica monopólica y monocultural del Estado moderno. Sousa Santos habló de la necesidad de entender este proceso como de largo plazo en el que “habrá muchos pasos atrás, pero lo importante es que éstos no sean menos que los pasos adelante” y que no se pierda la orientación. En este sentido llamó a tener “paciencia democrática”.

Consideramos que por respeto a su audiencia y al expositor, el Vicepresidente podría haber intentado debatir abiertamente las contradicciones que vive el proceso. Desilusiona ver cómo en la actualidad “el intelectual más lúcido de Bolivia”, como lo llamó Boaventura de Souza, no puede ir mas allá de repetir un discurso exitista enumerando los logros de su gobierno o de repetir su retórica militarista de los enemigos constantes. Mientras Souza Santos, hablando desde el compromiso de un intelectual que aún cree en la posibilidad de transformación en Bolivia, planteaba problemas actuales del proceso y proponía soluciones para construir un Estado Plurinacional, el Vicepresidente, principal ideólogo nacional de este proceso, no pudo aportar demasiado al debate.

Las palabras del Vicepresidente nos hace pensar que el único desafío del actual proceso boliviano es la desarticulación de la derecha manipulada por la CIA. Sin negar que los intentos de golpe de estado, de separatismo y terrorismo hayan sido verdaderos, muchos creemos que los problemas actuales no se reducen a esto. Esta lógica binaria de ver las cosas es la que genera este estado de paranoia del gobierno, viendo infiltrados donde debería ver llamados de atención a sus políticas. El gobierno desoye los reclamos del pueblo, demoniza la protesta, viola los derechos adquiridos en la constitución, avanza en el viejo modelo económico extractivista depredador, acentúa el centralismo y olvida lo plurinacional. Resumiendo, el gobierno parece haber optado por postergar los principios elementales de la Constitución Política del Estado hasta que el enemigo haya sido aniquilado. ¿Ocurrirá en Bolivia entonces lo que Boaventura de Sousa Santos sentencia? “Un Estado es plurinacional o se convierte en represivo”

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