El domingo 18 de diciembre de 2005, los bolivianos concurrieron a las históricas elecciones que concedieron a Evo Morales, una victoria jamás antes conseguida por ningún político, consistente en 53,74% de votos que marcó el derrumbe final del neoliberalismo en Bolivia.

Ya electo, emprendió una gira mundial, que inició en Cuba, siguió por Venezuela y luego por países de Europa, Sudáfrica, China y finalmente Brasil. Nunca antes, la visita de un político nacional, había logrado tanta repercusión mundial en los medios de comunicación.

La visita más sonada y emblemática, fue sin duda la realizada a Sudáfrica. Esta visita, nos viene a la memoria, ahora que Bolivia se encuentra en una feroz batalla contra el racismo que ya había concluido en la Sudáfrica de Nelson Mandela.

Había, una muy fuerte reciprocidad entre el “Apartheid” al que era sometida la mayoría negra de Sudáfrica, frente a una minoría de blancos trasplantados desde el Imperio británico y las discriminaciones vividas por los originarios de Bolivia.

Esa visita, puso en evidencia la realidad boliviana, que durante 500 años vivió la exclusión y el desprecio de una sociedad “esclavócrata” representada por una minoría de españoles prolongados hasta ahora. Morales inició una política social revolucionaria, que aún tiene que ser completada.

Desde el ascenso de Morales y sus movimientos sociales, se inició un proceso para desmontar el aparato de exclusión vigente más de 500 años. El trabajo es arduo y no puede ser concluido en los pocos años de gobierno que verifica el instrumento político de campesinos e indígenas agrupados en 36 nacionalidades.

Por estas razones, en su visita a Sudáfrica, Morales llegó a expresar: “La lucha de los hermanos sudafricanos es la misma lucha que la de nuestro pueblo. Hemos sido discriminados. La lucha por el apartheid y la exclusión indígena es la misma lucha”.

Autoestima y auto-discriminación

Poco a poco los indígenas bolivianos, van recuperando su autoestima, extirpada durante siglos y obligados a ser una población de tercer nivel. Poco a poco, este país de indígenas gobernado por blancos, va cambiando esa situación.

Lo que no se entiende mucho, es la actitud de la “auto-discriminación” que parece estar consolidada en algunas capas de “mestizos” que han emergido violentamente con motivo de la propuesta de Ley Antirracismo tramitada en la Asamblea Legislativa.

Algunos trabajadores de medios, salieron en defensa de los dueños, algo que no se veía desde hace por lo menos tres décadas y todo con el pretexto de ataques a las libertades de expresión y de prensa.

Destacan entre estos “auto discriminados” un dirigente de periodistas de El Alto que se presenta como Leopoldo Ibarra. Lo primero que debe hacer este “trabajador” es no discriminarse y presentarse con identidad completa que es LEOPOLDO CHOQUE IBARRA. ¿Para qué discriminar el primer apellido? ¿Es acaso falta de autoestima?.

Lo mismo ocurre en Santa Cruz con otro “dirigente” de periodistas independientes que se presenta como Franz Araúz Caro. Éste también se auto “discrimina”, pues su verdadero nombre es FRANCISCO ARAOZ CARO, paceño de nacimiento.

Estos dos “periodistas” promocionaron movilizaciones contra la Ley Antirracismo, que lo único que busca es protegerlos de la discriminación. Incluso de la auto discriminación que se imponen a sí mismos.

Respecto a las libertades de expresión y de prensa, siguen incólumes y protegidas por la vigente Ley de Imprenta, aprobada durante un gobierno liberal a principios del siglo pasado y cuya aplicación ocurrió en pocas ocasiones.

Los que deben preocuparse por la Ley Antirracismo, son los dueños de medios, no los trabajadores. Lo único positivo, es haber demostrado que los periodistas tienen capacidad de movilización. Ojalá sea utilizada a la hora de tramitar mejores salarios, pago por horas extras y co-participación de utilidades, también conocida como prima anual, soslayada a los que venden su fuerza de trabajo.