Las cinco organizaciones indígenas y campesinas que integran el Pacto de Unidad decidieron ayer abandonar a la pro oficialista Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) y anunciaron a partir de ahora su prioridad ya no es apoyar al gobierno de Evo Morales sino defender los intereses de sus bases. Este martes, la Federación Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari de La Paz rompió relaciones con el gobierno y no descartó iniciar un bloqueo de caminos hasta lograr la renuncia de cinco ministros de Estado.

La Conalcam es una especie de “estado mayor” de movimientos sociales oficialistas creado por el gobierno para defender al Presidente Morales. Integran esta coordinadora para estatal la Central Obrera Boliviana (COB), gremios campesinos, indígenas y obreros, el Partido Comunista de Bolivia, el Partido Comunista de Bolivia Marxista Leninista maoísta y otros sindicatos y agrupaciones políticas reformistas.

El 16 de septiembre, Morales y dirigentes sociales masistas se reunieron en Cochabamba para delinear el nuevo perfil de la Conalcam, que se convertiría en la base del futuro órgano de control social reconocido por la Constitución Política del Estado.

En la reunión de Cochabamba, el bloque social progubernamental definió a la Conalcam como una “alianza estratégica del Estado, de las organizaciones sociales del país y del instrumento político (MAS-IPSP), antiimperialista, antineoliberal y anticolonial”, que busca la “construcción del Estado plurinacional implementando la Constitución Política del Estado y su objetivo histórico es el socialismo comunitario”.

En la oportunidad, se dijo que la Conalcam es una “instancia de control político” que “busca el fortalecimiento y defensa de las organizaciones socialesy de su estructura orgánica como condición y garantía del proceso de cambio… y que debe impedir, denunciar y sancionar la infiltración de los enemigos (contrarrevolucionarios) al interior de las organizaciones sociales”.

Evo Morales no se cansa de reprochar a las “fuerzas sociales y dirigentes nacionales que aún no asumen una responsabilidad con el Estado y con el pueblo de Bolivia”, sobre todo a los “infiltrados” de la derecha. “Tantos años de dictaduras militares y de gobierno neoliberales hace que su formación sea colonial”, afirmó el jefe de Estado, pero resaltó que “lo importante es que la mayoría de los dirigentes se dan cuenta que primero es la Patria y después están las reivindicaciones sectoriales”.

De esta forma, la Conalcam funge como un instrumento del gobierno para disciplinar a los sectores sociales rebeldes como el magisterio, los sindicatos fabriles y los movimientos indígenas, calificados de “ultraderechistas”.

“La Conalcam es un instrumento de persecución y represión al movimiento sindical independiente y a las corrientes revolucionarias, pero tiene una gran debilidad: es una cueva burocrática de caudillitos masistas corruptos y ambiciosos –como por ejemplo el empresario transportista Fidel Surco– incapaz de resistir una arremetida organizada de los explotados”, afirma el Partido Obrero Revolucionario (POR).

Según los dirigentes sindicales trotskistas, el gobierno de Morales comienza a sentir el repudio de las masas a su política burguesa proimperialista y antiobrera, las cuales “comprueban que el gobierno vuelca su poder contra ellos para defender los intereses generales de la clase dominante y garantizar la presencia de la transnacionales en la explotación de los recursos naturales del país”. (Masas N. 2187)

Comienza el desbande

El mallku de la Comisión de Industrias Extractivas del Conamaq Rafael Quispe confirmó hoy en una entrevista con la Red Erbol que las cinco organizaciones indígenas originarias que integran el Pacto de Unidad (CIDOB, CSUTCB, Comunidades Interculturales, CNMCIO-BS y el Conamaq) decidieron abandonar de la estructura de la Conalcam, en una reunión celebrada ayer.

“No somos parte del Conalcam porque ya no tiene sentido que exista, es más, tuvo antecedentes funestos, como el caso del senador Fidel Surco que salió de ahí y que chocó un vehículo. Es un ente político afín al gobierno, nosotros somos apolíticos, por eso el Pacto de Unidad ha ratificado que ya no tenemos que ver con el Conalcam, la decisión refleja la posición orgánica del sector”, declaró Quispe a la Red Erbol.

El dirigente de la CSUTCB Milán Berna reiteró que el Conalcam cumplió su propósito y de aquí en adelante las organizaciones originarias decidirán por sí mismas, y más allá de apoyar al gobierno nacional, respaldarán los intereses de sus bases. Quispe anunció que El Pacto de Unidad tomará las riendas de las negociaciones con el gobierno del MAS.

Por otro lado, el dirigente de la Federación Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari de La Paz Joaquín Herrera informó hoy que esa organización campesina aprobó “romper relaciones con el hermano Presidente y con los ministros”.

“Ya no vamos a tener diálogo, anticipamos a los hermanos transportistas y a los que viven en La Paz y El Alto que tomen precauciones porque vamos a bloquear las carreteras” hasta lograr la renuncia de cinco ministros.

Los afiliados a la Federación de Campesinos Túpac Katari están decepcionados por las actitudes del gobierno de Morales, a quien acusan de haberse olvidado de los sectores sociales que lo llevaron a la presidencia de Bolivia.