Mi artículo “No Más Microcreditos” suscitó, entre seiscríticas,cinco anónimas,una pregunta: “si el autor supiera algo de economía, no la habría escrito. Las empresas cambian y se ajustan a las necesidades y oportunidades de mercado. Al buscar su negocio se hacen útiles a sus clientes. Y los clientes también evolucionan! Los que antes sacaban créditos de 300 posiblemente ahora pidan de 10 mil. En suma… cuál es el problema? ”

Ninguno, si una ONG que recibe donaciones para iniciar sus actividades de microcréditos, es decir cumplir una función social y generar utilidades con un acertado know how y how to do, se mantiene en un marco de respeto a sus principios sociales y siendo tanto el éxito, se convierte luego en banco privado y va más lejos, hoy es un holding internacional que respeta su misión social por la que nació, aunque ya no tenga nada que ver con la citada ONG.

Otro cantar es, cuando las donaciones que recibe la ONG para los microproductores, termina transformado en capital eminentemente privado como aporte para un banco comercial S.A., cuyo objetivo inicial de los microcréditos lo remplaza por créditos que todo banco comercial privado S.A. otorga en procura de un mero lucro para sus accionistas, sin importarle más su misión social inicial. Simplemente ahora quiere competir en rendimientos como banco comercial privado multinacional, para ganar más dinero per se. Por más que entre sus socios capitalistas privados, también existan algunos que pretendían buscar lucro para sus inversiones acompañado de una función social que sería mantener los microcréditos.

En mi artículo “Construir Capital Social” (noviembre 2006) refería propuestas de Robert Putman para incrementar el capital social de un país. Evidentemente, no describe algo específico al microcrédito nacido de donaciones para objeto social, lo que puede ser percibido como capital social, no importa que su forma sea el dinero y no una acción de hacer atravesar una calle a un ciego, evitar taponear canaletas de aguas pluviales con basura, cuidar de los arboles en las vías públicas, etc.

En “Dueños” de Fundaciones (noviembre 2007), indicaba que el Código Civil señala que las ONG’s y Asociaciones Civiles no tienen objetivos de lucro y cuando logran utilidades, lo que no es negativo, deben aplicarlas a más y mejores acciones sociales. Tomé el caso concreto de la Fundación Federico Demmer transformada en una especie de “comando” del MNR, al presente ¿de quién o quiénes?, principales beneficiados, en vez de estudiantes pobres para técnicos medios finalidad que se asignó. Peor todavía en lo concerniente a Asociaciones Civiles en manos de directores y/o administradores que se proporcionan seguridad de empleo con sueldos privilegiados, sobre la base de dinero que proviene de donaciones para gente de escasos recursos (objeto social), es decir pobres, y que son aplicados como cualquier banco comercial privado (lucro). ¿Está claro el problema?