(Prensa Latina).- La Habana, (PL) La posible construcción de un centro comunitario islámico a varias cuadras de donde se encontraban las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York ha causado un controvertido revuelo. Este es un año de elecciones parciales para el Congreso que se renueva en noviembre por lo que lideres políticos de diversas tendencias se enfrentan con vistas a obtener alguna ganancia del polémico tema, señala la revista Horizontes.

Lo que no se menciona en los medios de prensa es que en la Constitución de Estados Unidos, en su Primera Enmienda, garantiza el derecho de todos a la libertad de culto. De modo que el asunto no radica en si se puede o no construir el centro de ese tipo en dicho lugar, sino la disyuntiva consiste en definir si existe el debido respeto y tolerancia a la diversidad cultural en un país donde hay practicantes de las más diversas religiones. Es llamativo que se presente este proyecto de forma muy manipulada en medio de una campaña mediática donde intencionalmente se denuncia al centro comunitario como una “guarida de terroristas musulmanes”. El 13 de agosto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama afirmó que dicha construcción era legítima y argumentó que los principios básicos que sostienen a la nación así lo establecen. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibas, como para evadir la polémica, insistió en que dicho asunto era una cuestión de carácter local y trató de distanciar al gobierno del acalorado debate. Pero en la práctica con sus declaraciones a favor, Obama desató una discusión aprovechada para desacreditarlo por el bando de los republicanos extremistas como Sarah Palin y Newt Gingrich, quienes se oponen al proyecto de manera racista. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien ha apoyado con firmeza la construcción del centro comunitario desde un inicio, aplaudió las palabras de Obama y las calificó de “clarín en defensa de la libertad religiosa”. En cambio, el representante republicano de Nueva York, Peter King, señaló que Obama está equivocado, “pues no es compasivo de parte de la comunidad musulmana construir una mezquita a la sombra de esa zona”. No obstante, aunque King reconoce que esa comunidad tiene todo el derecho a hacerlo, considera que “los musulmanes están abusando de ese hecho innecesariamente, ofendiendo a personas que ya han sufrido mucho…”. Según una encuesta de la cadena televisiva CNN revelada el 18 de agosto último, alrededor de un 70 por ciento de los estadounidenses se oponen a dicho proyecto, mientras que un 29 por ciento lo apoyan. Por otro lado, varios medios locales de prensa informaron que el grupo islámico patrocinador del proyecto había aceptado construir el centro en otro lugar como consecuencia de las presiones recibidas en la ciudad y la disconformidad generalizada existente, versión que resultó ser totalmente falsa. El grupo promotor del proyecto es llamado “Iniciativa Córdoba” y lo ha descrito como un centro comunitario con una piscina, una escuela de arte culinario y sala de exposiciones artísticas, que prestará servicio a toda la ciudad de Nueva York. Además, asegura que ofrecerá un espacio de culto abierto a los más de 30 mil musulmanes que viven o trabajan en el Bajo Manhattan y que ahora no tienen donde hacerlo por lo que muchos tienen que rezar en plena calle. El Imam Feisal Abdul Rauf y Daisy Khan, su esposa, directivos del proyecto, han afirmado que los fondos para dicha construcción aún no existen y se supone que el dinero vendrá de donaciones individuales, empresariales, nacionales e internacionales. Ambos aseguran que el escrutinio de todos los fondos será exhaustivo y transparente para evitar donaciones de entidades vinculadas al terrorismo islámico. En e3ste debate han participado algunos familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas (donde radicaba el llamado World Trade Center de Nueva York), al Pentágono (en Washington) y a un avión (en Somerset, Pensilvania). Algunos familiares de los más de tres mil fallecidos en aquella tragedia afirman que la mezquita sería un insulto a la memoria de sus seres queridos, aunque hay otras familias de víctimas que no han vacilado en dar su incondicional apoyo al centro religioso. La Cámara de Comercio y el Directorio de Planificación de Nueva York, también apoyan la iniciativa, pero el Partido Conservador desea iniciar una campaña de anuncios televisivos para impedir la construcción a toda costa. Keith Olbermann, reconocido periodista neoyorquino, dijo en el programa televisivo “Countdown” del canal MSNBC que “… no existe dicha mezquita, es una mentira mañosa y vil…” “Técnicamente una mezquita es un lugar sagrado para los musulmanes en donde se conducen únicamente servicios religiosos… lo que están planificado es un centro comunitario que incluirá muchas cosas más tales como una cancha de básquetbol, una piscina, una escuela de arte culinario y muchas otras atracciones”, definió. Olbermann, demostró además con mapas de la ciudad, que el World Trade Center no es visible desde el lugar donde estará enclavado el pretendido centro comunitario. Es más, considerando las distancias en esta gran ciudad, se puede afirmar que si la cercanía o lejanía son la preocupación primaria, hay más de nueve manzanas de distancia (más de 900 metros) entre lo que eran las Torres Gemelas y el lugar donde se planea construir el centro comunitario islámico. Y lo cierto es que en los alrededores del lugar donde ocurrió el trágico atentado existen comercios de todo tipo, vendedores de recuerdos del siniestro, cafés, tiendas pornográficas, restaurantes, iglesias cristianas, y otros. El rabino Arthur Waskow, del “Shalom Center” de la ciudad de Filadelfia, quien es un activista por la paz en el Medio Oriente, que ha criticado duramente a Israel y aboga por la existencia de un Estado palestino independiente se reunió con cerca de 30 líderes religiosos y activistas judíos. En ese encuentro Waskow dijo: “… estoy realmente sorprendido y desilusionado por la oposición de la Liga de Anti Difamación Judía al centro comunitario, ello abre una puerta al odio y a la discriminación y dicha puerta debe ser cerrada firmemente.” Es cierto que cuando la religión, la política y un evento trágico de la historia contemporánea de Estados Unidos se mezclan la situación se transforma en algo confuso y desagradable que puede ser manipulado en función de intereses mezquinos y oportunistas, comentó el influyente diario New York Times.

*Jefe del Departamento de Difusión de Prensa Latina.