Los asentamientos humanos pueden definirse como el lugar donde se establece una persona o una comunidad, o bien, el término asentamiento también puede estar referido al proceso inicial de la colonización de tierras (H. Prasadesh, India). Los asentamientos humanos no son un proceso nuevo en Bolivia, de manera organizada e impulsada por el Estado datan de hace más de cien años, sin embargo tras la nueva política de tierras establecida por el actual gobierno nacional, en agosto de 2009 –a un año de la conclusión del saneamiento en Pando- se movilizaron 347 familias hacia el municipio Santa Rosa del Abuná; por entonces eran mayormente hombres que llegaron a ver la posibilidad de construir nuevas comunidades en tierra fiscal.

Tras una reciente visita realizada el 15 de agosto de 2010 se pudo evidenciar que hoy por hoy el asentamiento alberga a algo más de 100 familias, que entre adultos y niños suman una población cercana a 500 personas, aunque en las nóminas de asentados figura más gente que temporalmente salió del asentamiento a visitar y/o trasladar a su familia desde el trópico cochabambino de donde son la mayoría. Este asentamiento humano en plena Amazonía pandina, actualmente cuenta con 11 comunidades distribuidas en dos núcleos que comienzan un proceso de urbanización; Puerto Morales Ayma (que alberga 9 comunidades) y Bernardino Racua (que alberga 2 comunidades), asentamientos ubicados a aproximadamente 190 kilómetros y 240 kilómetros respectivamente de Cobija, la capital de Pando.

Durante el recorrido al primer núcleo de comunidades “Morales Ayma” se pudo evidenciar algunos cambios y mejoras con relación a la visita efectuada en agosto de 2009 que resaltamos a continuación; a) las comunidades ya no están dispersas sino nucleadas en torno a los dos grandes asentamientos; b) las casas son de madera y techo de hoja ó incluso en algunos casos de calamina; c) hay señal de teléfono celular aunque algo débil que es captada de la antena instada en Puerto Rico; d) se está mejorando continuamente el camino comunal que conecta a los dos núcleos; e) se cuenta con una escuela primaria hasta octavo grado con 57 alumnos y un maestro multigrado; f) hay instalada una posta de salud que en caso de urgencia cuenta con médico asignado desde el Municipio de Santa Rosa; g) se han instalado chacos productivos ubicados a ambos lados del camino que conecta a los dos asentamientos; y algo importante, h) hay presencia del Estado con apoyo productivo a través del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF).

En los asentamientos se comienza a producir y cubrir las necesidades alimentarias a nivel familiar, con el Apoyo del INIAF, institución del Estado encargada de la investigación e innovación tecnológica, que en la actualidad esta implementando el Proyecto Integral de Apoyo Productivo a los Asentamientos Humanos, con recursos económicos provenientes del Fondo de Reconstrucción, Seguridad Alimentaria y Apoyo Productivo (FRESAAP). Si bien este programa está actuando como piloto en el área, el encargado del mismo reconoce las dificultades por las que se ha tropezado en la implementación del proyecto, debido a los limitados conocimientos en el tema de RRNN, las complejas características edafológicas y físicas del suelo, los largos períodos con falta de agua, entre otros. Sin embargo, una de las mayores dificultades para la implementación de programas y proyectos de desarrollo productivo en el área pareciera ser la diversidad cultural en el asentamiento humano -en el se encuentran quechuas, aymaras y amazónicos- y la heterogeneidad de visiones –se encuentran productores agropecuarios, cocaleros, carpinteros, albañiles, orfebreros- todos en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones.

Este proyecto piloto que acompaña los asentamientos está compuesto por cuatro componentes: a) Huertos familiares; b) Producción de gallinas y patos; c) Agroforestería; y d) Transferencia de tecnología, el bloque de opciones no llama por completo la atención ni llena las expectativas productivas de los nuevos asentados, aunque la pobladores del asentamiento dada su vocación productiva mostraron mayor entusiasmo en los dos primeros. Para el componente de agroforestería el proyecto ha implementado infraestructura rústica de viveros comunales para la producción de plantines de cacao y maderables con una producción aún muy escasa para enfrentar un componente de programa. Para la transferencia de tecnología, el proyecto prevé basarse en lecciones aprendidas, sin embargo durante el primer año se distribuyó a las familias asentadas semillas de arroz, frejol, maíz, plátano y hortalizas, que actualmente se están cultivando y comienzan a rendir algunos frutos. Finalmente, teniendo el INIAF como mandato principal la investigación, se están realizando investigaciones para la implementación de biodigestores que generen energía para cocinar (aunque las familias no cuentan con ganado mayor que provea el estiércol), y se tiene planificado investigaciones en maíz, cacao y en sistemas pastoriles para reducir la carga animal.

Mucho se ha especulado sobre la verdadera intención de los asentamientos organizados por el Estado, sin embargo es importante relevar algunos aspectos que deben llamar a la reflexión a las diferentes instancias públicas y privadas involucradas: las familias asentadas llegaron con grandes expectativas para alcanzar una vida digna y exigen al Estado respuestas inmediatas porque aún no visualizan los esperados cambios cualitativos en su economía; el Estado desde sus dependencias pertinentes tiene la responsabilidad de implementar programas y proyectos productivos validados para la región amazónica considerando aspectos técnicos (el PLUS Pando, los planes de manejo de RRNN existentes en la región, la vocación forestal gomera castañera de la región, los diagnósticos económico productivos de los municipios, entre otros), aspectos económicos (dinámica económica que genera la zafra de castaña, el aporte económico de las actividades agrícolas y pecuarias, la importancia de los bosques para la caza y pesca de subsistencia), y aspectos culturales (población diversa y con necesidad de políticas integradoras), solo así se podrá concretizar la intención de redistribuir el recurso tierra a gente sin tierra, sin afectar excesivamente los aún conservados bosques amazónicos.

* David Solar es Ingeniero Agrónomo de CIPCA Pando.