El ministro de Gobierno Sacha Llorenti y sus asesores instruyeron al director general de Régimen Penitenciario Wilson Soria que traslade al ciudadano alemán Dirk Schmidt recluido en la cárcel Palmasola al penal de máxima seguridad de Chonchocoro en el departamento de La Paz. Soria no acató la orden porque no existía ningún argumento legal que justifique el traslado, pero no pudo resistir las presiones del Ministro de Gobierno y finalmente tuvo que renunciar.

En su carta de renuncia dirigida al Presidente Evo Morales, Soria confiesa que no pudo soportar las “presiones” del ministro Llorenti, quien le pidió trasladar a La Paz a un presunto traficante de armas. “Nosotros averiguamos todos los antecedentes de este caso y no hallamos ningún elemento legal que pueda justificar este traslado, la ley es muy clara; tuve que renunciar por incompatibilidad con el Ministro de Gobierno”, explicó Soria.

“Nos hemos sentido presionados en el control administrativo y no sé por qué; este no es el proceso de cambio que buscábamos. Creemos que el sistema de Régimen Penitenciario debería ser un servicio, pero yo gastaba la mayor parte del tiempo respondiendo un montón de notas que nos llegaban para subsanar (conflictos), y eso nos quitaba tiempo y energía, y nos hacía perder el norte y la óptica de lo que deberíamos hacer en respuesta a las necesidades de los privados de libertad”, comentó el ex director de Régimen Penitenciario.

Según Soria, la mayor falencia del gobierno de Evo Morales es el “mal uso del poder en lo que se refiere a la justicia”, y pareciera que ahora sólo importa desatar una “cacería de brujas” y encarcelar gente “por todo y por nada”. Se suponía que la tarea más importante del proceso de cambio era hacer gestión y obras y transformar la realidad económica.

El viceministro de Régimen Interior Marcos Farfán dijo que con sus “desatinadas” denuncias, Soria sólo pretende crear una cortina de humo para ocultar las irregularidades que cometió cuando cumplió funciones públicas.