Bolivia, un país históricamente humilde y explotado colonial y neocolonialmente, en los hechos resultó siendo un país indómito gracias a sus culturas afincadas en su territorio. Un orgullo cultural incuestionable en tiempos actuales. A no olvidarlo, la clase obrera minera nace en el seno de nuestra cultura ancestral.

Indígenas y mineros deberían ser dos clases en una, antes (Revolución trunca de Abril de 1952) y ahora (con al avance del Proceso de Cambios a partir del Octubre Histórico de 2003) sin equivocarse en la estrategia histórica de las masas vía democracia. Y no esperar otros siglos más para hacerlo. No hay magia para las transformaciones, la verdad es que son procesos duros y largos.

Gracias a una muchedumbre mal orientada por los “pensadores” de entonces, crucificaron a Cristo, a su salvador. Este y otros hechos históricos, demuestran la gran importancia que tiene el factor consciente de las masas, para alcanzar o postergar los cambios estratégicos a la que aspiran. Y no se trata de que con éste Instrumento desaparezcan las clases sociales y sus contradicciones naturales. Lo que se pretende con él, es que desaparezca la explotación y dominación de una clase sobre la otra, o la explotación del hombre por el hombre. Porque la producción social tienda a estructurarse en la propiedad colectiva de los medios de producción para bien de todos.

En 1946, después del cese de hostilidades entre Bolivia y el Paraguay; Patriotas militares crearon Razón de Patria, RADEPA, que en alianza con el MNR (con conducta fascista en contra de ciertos dirigentes de izquierda) asumió el poder del gobierno a la cabeza de Gualberto Villarroel en la convicción de que su gobierno “No era enemigo de los ricos, pero que sí era más amigo de los pobres”, esa línea de conducta política le costó la vida. Ni el cambio de su gabinete con miembros del MNR por militares, ni su renuncia frenaron el avance de la feroz muchedumbre en la que participaron ferroviarios, constructores, maestros, universitarios, bancarios y estudiantes mal orientados salarialmente, por una izquierda irresponsable, el PIR y el POR.

En ese día aciago, el MNR a través de Víctor Paz Estenssoro (abogado de Patiño en el reciente pasado, desde donde aprendió a ser servil de la clase dominante), se sumó al hecho “tomando la decisión de hacer cortar las comunicaciones que unían al Palacio con las guarniciones militares, únicos aliados y defensores del Presidente Villarroel en aquellos minutos”[1]. Ante la preocupación de que le podría pasar algo a Villarroel y sus colaboradores, el que fuera cuatro veces presidente, habría exclamado: “No importa. Que se jodan. Vámonos” (esta denuncia le costó el exilio al autor: Enrique Finot Llanos, por el gobierno de Paz Estenssoro). Y Villarroel fue asesinado conjuntamente sus colaboradores. Estropearon su cuerpo y le colgaron de un farol, haciendo gala de un acto que antes que revolucionario fue vergonzoso para la historia de nuestra patria. Y acto de regocijo para la clase dominante que había logrado manipular la consciencia de las masas, para que hagan lo que ellos deseaban y no pudieron hacerlo.

El cadáver de Villarroel había sido lanzado desde un balcón del palacio a la plaza, arrastrado hasta un farol y colgado junto a otros de sus compañeros de infortunio. Todo en medio de una multitud enardecida, que se acercaba a vejar y pinchar el cadáver bamboleante con agujas y llauris. Fue una imagen que Bolivia no olvidará nunca, el desencadenamiento de la irracionalidad de las masas que marcó con violencia el destino del país[2].

De esta manera se había dado cobertura al retorno de las fuerzas conservadoras. A las que se plegó el PIR para posteriormente consumarse en la derecha. Es importante indicar que, por entonces Don Guillermo Lora, militante del POR, tuvo su influencia en los movimientos populares. En 1946, año en que se creó la Federación de Mineros, había redactado la Tesis de Pulacayo para hacerlo aprobar en su Congreso extraordinario. Ni así, hasta el día de hoy, no supieron tipificar al verdadero enemigo de la clase trabajadora. De ahí los multiplicados errores históricos en su orientación política, como en la Revolución de 1952. Posteriormente, Lora, llegaría al parlamento en 1948, del cual renegó el resto de su vida.

En el transcurrir del tiempo: “Los bolivianos jamás hemos tenido alma de esclavos”, fue un pronunciamiento emblemático de uno de los líderes más esclarecidos de su momento en la conducción de la Federación Mineros de Bolivia, FSMTB, de Don Federico Escobar Zapata, cuya muerte prematura no fue aclarada y dejó en la incertidumbre la macabra decisión del entramado de la oligarquía en el Aparato del Estado. Sus seguidores poco o nada hicieron por seguir su línea.

Tampoco aparece el cuerpo asesinado y estropeado; de uno de los líderes socialistas más lúcidos que tuvo Bolivia, Don Marcelo Quiroga Santa Cruz, cuyo convencimiento de que “Los bolivianos no éramos dependientes por ser pobres, sino que éramos pobres por ser dependientes” le costó la vida. Esa lucidez, coraje y lealtad con los intereses de los pobres y los trabajadores no fue asimilado por sus seguidores, paradójicamente pasaron a servir a la derecha descaradamente, en especial al MNR. Partido que había sido tipificado por Marcelo, como el verdadero referente de la derecha reaccionaria, el tiempo así lo demostró. El resto, quedamos haciendo fuerza en la perspectiva tortuosa de la Liberación Nacional y el Socialismo.

Los Movimientos Sociales, heroicos y revolucionarios de los últimos tiempos, en especial del “Histórico Octubre del 2003”, no subalternizaron sus legítimas reivindicaciones, no tuvieron conducción política y no calcularon ni el tiempo ni los riesgos de por medio, y pese a todo, establecieron su programa de lucha antineoliberal, con: “La recuperación del derecho propietario del Estado sobre los hidrocarburos”, “Negativa a la venta del gas natural a los Estados Unidos”, “Asamblea Constituyente”. Una trayectoria que lamentablemente desembocó en la simple sustitución constitucional de gobiernos neoliberales. Hoy, a la vista de todos, vivimos una realidad diferente al que nos brindaron los gobiernos del Estado Neoliberal.

No se necesita ser un gran estudioso de la realidad nacional para asimilar con facilidad lo que le está sucediendo políticamente a la derecha. Sus referentes políticos: ADN, MIR, NFR, MBL, FRI y otros menores al ser sepultados a través del voto popular en las urnas; es el MNR el que sobrevive en el escenario político, y es quien se encargó de tomar todas las precauciones a la caída del Estado Neoliberal, para no perder hegemonía del poder, aún dividiendo el país.

El MNR logró aglutinar a la oligarquía (Minería Mediana, Banca Privada, Agroindustria, Burguesía Comercial) enquistada en las transnacionales. La huída de Gonzalo Sánchez de Lozada a EE. UU., no solo fue para encontrar refugio a sus fechorías con el pueblo y el Estado Boliviano, sino que desde el país más belicoso del mundo, se decidió la intervención y división del país, para hacer imposible el avance del actual Proceso de Cambios.

Al respecto: Durante el gobierno de Carlos D. Mesa Gisbert, además de un supuesto autogolpe, en Monterrey se habría decidido intervenir Bolivia. El plan de intervención comenzó a planificarse en noviembre de 2003, indicaba un “informe de inteligencia de la agencia Stratfor Global” fechado el 4 de noviembre de 2003. El principal operador de la intervención sería Estados Unidos, que propició reuniones con comandantes de Brasil, Argentina y Chile en diciembre de 2003 para proponer la formación de una fuerza internacional combinada para ejecutar el plan con respaldo de Naciones Unidas, aunque el plan fue rechazado en principio por los gobiernos de Ignacio Lula Da Silva y Fernando Kirchner.

Para el caso. En Buenos Aires se desarrolló un encuentro cumbre – y poco habitual, por cierto – entre los jefes de los ejércitos de la Argentina (teniente general Bendini), Brasil (general Francisco de Albunquerque) y Chile (general Juan Cheyre Espinoza). El tema analizado fue la posibilidad de que una nueva crisis boliviana desborde la región… Entre las contingencias… se apunta a que llegado el caso podría ser necesaria la intervención de una fuerza de estabilización regional”[3]. A lo cual se habrían opuesto Ignacio Lula Da Silva y Néstor Kirchner, a cambio de garantizarle la culminación de su gestión de gobierno a Carlos D. Mesa Gisbert, quien tenía también, serias condicionantes del gobierno de George W. Busch.

Es decir, el juicio a Goni, está ligado al interés de la oligarquía y las transnacionales en la estrategia de dividir el país, que mejor para ellos si se lo logra manipulando la consciencia de las masas, para decir que fue a demanda y con participación del pueblo. Ello es posible si a esas masas no se les dota de su factor consciente, Órgano de Conducción Política. Ante la ausencia del partido político urge inexcusablemente la participación de la COB y la CSUTCB o la derecha se los come y eclipsan el Proceso de Cambios. La historia se encargara de juzgar conductas para demostrar que las excusas no sirven para nada como el asumir posiciones demagógicas irrealizables en lo inmediato.

El actual Proceso de Cambios, pese a la adversidad avanza, pero, en honor a la verdad, hoy está desportillado porque se va descuidando el diseño de una estrategia de lucha en base a una férrea y coherente Política de Alianzas. La correlación de fuerzas tanto en lo interno como externo, vienen a ser el factor determinante en las instancias de decisión para consolidar un nuevo tipo de Estado en la perspectiva de la Liberación Nacional para bien de todos. Y esta perspectiva está por sobre los intereses sectoriales, locales y regionales.

Lo que apuntamos a un principio, no es simple remembranza, es la intención de restablecer la verdad sobre los hechos del pasado, para hacer diáfano el análisis. No para criticar los errores ni para juzgar posibles culpables; más bien, es en la intención de aprender de los errores cometidos y evitar una conducción de masas que muy bien puede ser manipulada por la derecha que hoy se encuentra sin discurso ni liderato. Pero, su entramado político de siempre, sus serviles en los sectores sociales y la ayuda de los “Revolucionarios de Salón”, pueden enarbolar radicalmente demandas legítimas con una estrategia que no es la de los trabajadores y los pobres, sino consolidar el contrapoder y la de división del país. Así lo demuestra el “problema” regional de Potosí, que por cierto merece mejor suerte y el reconocimiento de todos los bolivianos.

Los tentáculos de la derecha oligárquica, sus partidos políticos, las iglesias, ONG(s) y el descarado manejo del poder mediático (Ej. Panamericana manipula la consciencia de las masas, en serio – en espacios religiosos- y en broma –con “Confidencias”) están en lo más recóndito del territorio nacional, donde no llega la estructura del MAS estando en gobierno. Lo cual se convierte en una debilidad que debe ser resuelto a la brevedad posible con una alianza estratégica con la COB (en especial comprometiendo a los magisterios) y la CSUTCB (en especial trabajadores del agro), orientado sobre el Proceso de Cambios y denunciando la picardía criolla practicada por los infiltrados. Así:

1) Porque no se entiende; cómo los trabajadores de la economía informal, en especial los del comercio minorista, bolsón de los desocupados por el neoliberalismo, estén defendiendo a sus explotadores, los contrabandistas.

2) No se entiende, la insistencia sobre la importación de vehículos de descarte y ropa usada permitidos por el neoliberalismo. Convirtiéndonos en receptáculo gratuito de descartes. Cuando ya existe una política de fomento a la micro y pequeña empresa.

3) No se entiende el fácil manipuleo de la consciencia de las masas por la derecha, manejando cuestiones tan sensibles como la concentración de los Poderes del Estado en Sucre, “Capitalía”, o el problema de límites entre Potosí y Oruro, y que sabemos es un problema multiplicado en todo el país

4) No se entiende, cómo los “Comités Cívicos”, se han convertido en instrumento movilizador asumiendo demandas legítimas regionales, cuando siempre estuvieron comprometidos con gobiernos neoliberales. Veamos sólo dos ejemplos:

a. Los “Comités Cívicos” de Potosí, Chuquisaca y Tarija, hicieron su cuartel de operaciones la bella localidad de Camargo para “impulsar” la Carretera Ruta de los Libertadores, sobredimensionada a favor de la empresa Queiros Galvao. Transcurrido el tiempo se trata de una construcción desastrosa e impunidad de por medio. ¿Qué hubo de por medio?, ¿A quién echarán la culpa? b. Los nueve “Comités Cívicos” del país, entre tanto los Movimientos Sociales de “Octubre Heroico del 2003” en todo el país, a la cabeza de los generados en la Ciudad Alteña, demandaban la recuperación del derechos propietario del Estado sobre los hidrocarburos, éstos estaban suscribiendo un acurdo que aceptaba la venta de gas natural a Estados Unidos en términos totalmente leoninos. ¿Por qué?, después ¿defensores del IDH? c. Por lo menos en Sucre, la COD, históricamente fue interpelante de su “Comité Cívico”, cuyos dirigentes, en la mayoría de los casos eran militantes de los partidos de gobierno, y se encargaban de eclipsar las demandas reales del Departamento. Entonces, ¿Qué está pasando con todas las COD(s) del país?, ¿Es posible que los “Revolucionarios de Salón” con posiciones radicales les hagan converger con los “Comités Cívicos” con demandas regionales que nunca les interesó?.

Los campesinos y los mineros deberían ser los más esclarecidos en la conducción de los Movimientos Sociales para evitar equivocaciones, a las que acicatea la derecha reaccionaria y fascista. Esto dejaría de ser un deseo, viéndolos en clase única, para que hagan lo que sólo los hermanos campesinos están haciendo en esta coyuntura. Sin olvidar su fragilidad ideológica. No hacerlo es contribuir con la derecha reaccionaria en la perspectiva de dividir el país, y poner de manifiesto que, veinte años de neoliberalismo nos consumió el pensamiento neoliberal haciéndonos olvidar el de Liberación Nacional y el Socialismo. Aspecto que no debería extrañarnos. Todo Proceso de Cambios provoca crisis política e ideológica. Para lo cual deberíamos estar preparados inexcusablemente.

Las demandas sensibles e históricas de las regiones, no serán resueltos por simple decisión de nuestros gobernantes (Presidente, Vicepresidente y Ministros de Estado), ni del Legislativo ni del Judicial, sino por el grado de madurez que hayan alcanzado sus demandantes para concertar la solución de las mismas, sólo entre ellos. Dura tarea para los “dirigentes”, cuando las condiciones se las brinda el actual Proceso de Cambios. No tiene escapatoria, la excusa es mala consejera en un Proceso de Cambios. Buscar culpables no sirve para nada. Y no hay peor cosa que no hacer nada en ese sentido.

¡Cuidemos el Proceso de Cambios y a nuestros gobernantes, si no queremos que nos pase lo que pasó en el pasado!

Víctor Flores Álvarez

Sucre-15-Agosto-2010

[1] Tomás Molina Céspedes: “TRIÁNGULO LETAL: PAZ, BANZER, LECHÍN”, Editorial “J.V.”, Cochabamba, año 2007, Pág.117.

[2] José de Mesa, Teresa Gisbert, Carlos D. Mesa Gisbert: “Historia de Bolivia”, Editorial Gisbert, Séptima Edición, La Paz , año 2008, Pág.482.

[3]Argenpress, from Prensa Obrera 833 – 15/01/04, Jorge Altamira: IN MONTERREY THEY MADE A PACT OF MILITARY INTERVENTION IN BOLIVIA